Tomógrafo

El tomógrafo es un aparato radiográfico que sirve para obtener imágenes de las distintas capas de los tejidos corporales para un posterior análisis. Mientras, que la tomografía se caracteriza por procesar las imágenes por diferentes secciones para ofrecer como resultado el tomograma.

El origen de la palabra tomografía proviene de «tomos» que en griego significa cortar, dividir o seccionar y «grafo» que se relaciona con el aparato que lo registra. La imagen que se obtiene es de gran ayuda según el campo en el que se emplee.

En cuanto a su funcionamiento se refiere, se caracteriza por combinar radiografías que se toman desde varios ángulos, y posteriormente, son procesadas por la informática para arrojar imágenes transversales.

Hay una amplia variedad de tomógrafos en función del área o especialidad en la que se vaya a usar. Normalmente, se usan en la medicina, pero, también se aplica en la biología, arqueología o geofísica.  Lo más habitual es que un tomógrafo emplee diferentes fenómenos físicos para reproducir imágenes como los rayos X, rayos gamma, resonancias magnéticas, ultrasonidos, etc.

Tipos de tomógrafos

Teniendo en cuenta los usos y aplicaciones de los tomógrafos vamos a conocer qué tipo de instrumentos se suelen emplear para obtener la tomografía.

  • Tomógrafos convencionales

El tomógrafo convencional se utilizó por primera vez en el año 1970 y supuso una verdadera revolución por aquel entonces. Llegaba mucho antes que la tecnología inalámbrica, por lo que para evitar el enredo de los cables, este aparato debía rotar después de tomar cada imagen.

  • Tomógrafo automatizado

Este tipo de aparato ultra-rápido se caracteriza por usar la tecnología. Los electrones que generan permiten acceder a datos de interés de forma rápida. Son de gran ayuda para analizar órganos móviles y capturar imágenes fijas aunque haya movilidad por parte del paciente.

  • Tomógrafo multicorte

En el año 1998 llega el tomógrafo multicorte. Esta máquina permite que los médicos capturen imágenes de varios cortes a través de la rotación del tubo de rayos equis. Esto acelera el tiempo para completar un análisis completo y conseguir imágenes más delgadas. Con el paso del tiempo, esta técnica se ha mejorado considerablemente.

  • Tomógrafo helicoidal

Finalmente, hay que mencionar el tomógrafo helicoidal que se me pasó a usar en 1989. Una de sus ventajas fue la rapidez para realizar el examen de una imagen. El diagnóstico por emisión de Rayos X permite conseguir imágenes corporales por planos en forma tridimensional. Son 64 veces más rápidos que los tomógrafos convencionales y sus estudios son más eficaces.

En definitiva, un profesional de la salud puede usar el tomógrafo en los siguientes casos:

  • Diagnosticar los trastornos musculares y óseos.
  • Saber cuál es la ubicación de un posible tumor, infección o coágulo de sangre.
  • Mantener el control de ciertas enfermedades y afecciones sobre todo en el caso del cáncer.

Por lo tanto, el papel del tomógrafo es de gran importancia en el campo de la medicina por sus enormes beneficios y distintas aplicaciones. Es un aparato de gran importancia en los últimos años que sigue sujeto a los avances de la tecnología.

 

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