¿Quién inventó la bombilla?

¡Qué agradable es llegar a la casa, apretar el interruptor y que todas las luces enciendan para iluminar el espacio! Para responder la pregunta clave de este artículo, ¿Quién inventó la bombilla?, aparecen inmediatamente nombres como Joseph W.Swan (1828 – 1914) y Thomas Alva Edison (1847-1931).

La primera bombilla eléctrica se dio a conocer el 21 de octubre de 1879 con un número considerable de aciertos y fracasos. ¿Qué quiere decir? Muchos experimentos fallidos que al final fueron recibidos con entusiasmo, con el propósito de sustituir las velas tradicionales por estos elementos que representaban el avance y la modernidad.

Historia

Antes de iniciar con esta travesía importante, es necesario aclarar que Thomas Edison figura como uno de los pioneros, es cierto, pero no podemos adjudicar de lleno su creación porque, al final, resultó un complemento para perfeccionar la idea inicial de Swan.

Sin embargo, Edison sí creó la bombilla eléctrica tal y como la conocemos, con muy buen acierto hasta la fecha. En esta ocasión sí merece los créditos, dejando atrás el producto antecesor elaborado por Swan.

La intención de ambos eruditos era transformar la electricidad en luz, con el objetivo de prescindir de las velas o antorchas comunes que iluminaron los hogares en tiempos de antaño.

Los primeros ejercicios de bombilla consistieron en la recolección de filamentos incandescentes, siendo otro grupo de materia vegetal (bambú carbonizado o derivados de su fibra). Todos los elementos fueron encerrados al vacío en un globo de vidrio, cuya conexión fue posible a través de dos hilos de platino.

Un rasgo negativo fue la duración de la bombilla, con una vida útil que no trascendió las dos horas. Para esa época, el intervalo resultó insuficiente o las expectativas no quedaron altas con los objetos de prueba. Entre otras falencias, aquel emitía una luz tenue, con parpadeos constantes o simplemente no encendía más.

Las primeras bombillas de carácter artesanal no estaban disponibles en cada hogar; primero, porque su precio no era asequible a los bolsillos de todos los habitantes, y segundo, su vida útil tampoco iba más allá de algunos días sin quemarse.

Actualmente, las bombillas son fabricadas en series, es decir, un lote de ellas salen a su comercialización por hora. Este hecho permite comprar varias unidades al mismo tiempo.

La bombilla en España

Gracias a Tomás Dalmau, la bombilla llegó a España en 1881. Barcelona fue el epicentro de una Sociedad de electricidad, con la filosofía de producir lámparas incandescentes para el uso en hogares o establecimientos y ajustarse a una era dominada por las invenciones eléctricas.

En ese mismo año se produjeron un número total de 15 bombillas o lámparas incandescentes para ser instaladas en el Paseo de Colón, Barcelona. Más adelante, hicieron una prueba de alumbrado en la Puerta del Sol, Madrid, con gran sabor de boca para la población.

A finales del siglo XX apareció la primera bombilla magnética, más útil en su proceso de cambio porque elimina la posibilidad de quemarse las manos en un intento por sustituirla. Su montaje/desmontaje se hace mediante una boquilla para ajustar con una sola mano y con total destreza.

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