¿Qué nos explican las pisadas de dinosaurios?

La primera huella de dinosaurio, encontrada en 1877, fue un descubrimiento monótono: era una roca más. Pero desde entonces, hemos aprendido que las huellas de los dinosaurios nos dicen mucho sobre ellos: su velocidad y tamaño e incluso su entorno. Incluso podemos saber a qué velocidad iban cuando dejaron sus huellas.

Las huellas de los dinosaurios nos dan pistas sobre cómo vivían.

Las huellas de los dinosaurios son una excelente manera de aprender sobre ellos. Nos dan pistas sobre cómo vivían, cómo se movían y su tamaño, forma y velocidad. Las huellas de dinosaurios también pueden utilizarse para datarlos. Analizando las capas de sedimentos en las que se encontraron las huellas de los dinosaurios, los científicos pueden estimar la edad de un rastro fósil.

Por ejemplo, se han encontrado algunos dinosaurios con sus esqueletos conservados junto a sus huellas. Esto nos indica que murieron caminando por el mismo camino más o menos al mismo tiempo, lo que significa que sabemos cuándo vivieron esos animales. Esto se debe a que los distintos tipos de rocas se forman a lo largo de millones de años a ritmos diferentes: algunas sólo tardan miles, otras millones y otras miles de millones.

El tamaño de las huellas de los dinosaurios puede indicarnos la velocidad a la que caminaban los dinosaurios.

El tamaño de una huella puede indicarnos la velocidad a la que caminaba un dinosaurio. Pero primero, hablemos de la longitud de la zancada y de la velocidad.

La velocidad viene determinada por la longitud de la zancada. Cuanto más rápido se mueva el animal, más largos serán sus pasos.

La longitud de la zancada viene determinada por varios factores: el tamaño de las patas, la masa corporal y el tipo de terreno (es decir, si es arena blanda o roca dura). Resulta que los dinosaurios tienen una longitud de patas muy similar, independientemente de su masa corporal. Esto significa que podemos utilizar sus huellas para estimar la velocidad a la que caminaban, y esto se hizo para algunos dinosaurios desde 1878.

Podemos estimar la velocidad de un dinosaurio por la longitud de su zancada.

Se puede estimar la velocidad de un dinosaurio midiendo la distancia entre dos huellas. La duración de la zancada es la distancia entre dos huellas consecutivas, y nos indica la distancia que recorrió un dinosaurio en cada paso.

El tiempo que tardó en dar este paso se llama «duración de la zancada» y se mide desde el momento en que un pie toca el suelo hasta que ese mismo pie vuelve a salir. Si conocemos estas dos cosas -la longitud de la zancada y la duración de la zancada- podemos calcular la velocidad a la que se movía un dinosaurio dividiendo la longitud de su zancada por la duración de la misma. Por ejemplo: si nuestro brontosaurio tiene una huella de 30 cm (12 pulgadas) de longitud con una fase de apoyo de 8 segundos de duración, entonces calcularíamos su velocidad en 3 metros por segundo (6 MPH).

Conociendo la longitud de la zancada y la velocidad, podemos estimar el tamaño de las patas de un dinosaurio.

Conociendo la longitud de la zancada y la velocidad, podemos estimar el tamaño de las patas de un dinosaurio. La longitud de zancada es la distancia entre cada zancada. Si se observa una huella, se puede ver la distancia que dejó cada huella el pie de un dinosaurio.

La velocidad se calcula dividiendo la longitud de la zancada por el tiempo. Así que si sabes cuántas zancadas hay por metro de huella (una unidad de medida igual a 1 yarda o 3 pies), y tienes una estimación de la velocidad a la que se movía el dinosaurio cuando hizo estas huellas (en millas por hora), entonces saber una cosa más -la longitud de un paso- nos da todo lo que necesitamos para calcular la velocidad: ¡la distancia sobre el tiempo es igual a la velocidad!

El tamaño de las patas de un dinosaurio puede calcularse multiplicando la longitud de sus zancadas por su velocidad, aunque hay que tener en cuenta que existen algunas limitaciones a la hora de hacerlo.* Puede parecer contradictorio que los animales grandes no sean siempre más rápidos que los pequeños; sin embargo, los animales grandes no sólo tienden a ser más lentos porque son más pesados, sino también porque suelen tener las patas más cortas en relación con el tamaño total de su cuerpo en comparación con los más pequeños.»

La piedra de flujo encontrada dentro de una huella de dinosaurio puede ayudarnos a fecharla.

Como ya sabrá, las huellas son importantes por varias razones. Pueden ayudarnos a entender el pasado y cómo caminaban los dinosaurios, pero también pueden darnos información sobre el clima en una época determinada. Por ejemplo, la piedra de flujo es un tipo de roca sedimentaria que se forma cuando el agua se filtra en una huella, dejando atrás los minerales.

Las flowstones suelen datarse mediante datación radiométrica, un proceso que mide la cantidad de uranio que hay en la roca para determinar su edad (el uranio decae con el tiempo). Cuanto más uranio haya en estas rocas, más antiguas serán.

Las huellas son interactivas, dependiendo de su entorno.

El entorno en el que se formaron las huellas puede afectar a lo que podemos aprender de ellas.

Es más probable que las huellas se conserven en un entorno seco. Por ejemplo, las huellas que se conservan en arcilla o arenisca son susceptibles de ser erosionadas o arrastradas cuando quedan expuestas por la erosión o las inundaciones; por lo tanto, es importante que encontremos y estudiemos las huellas de dinosaurio antes de que sean destruidas por estos factores (o incluso alteradas por la actividad humana).

Los dinosaurios dejaron su huella en la Tierra antigua mucho más de lo que creíamos.

Si alguna vez has visto una huella de dinosaurio -o cualquier huella fósil, en realidad- sabes que es imposible mirar una sin pensar en todas las criaturas que han caminado por la Tierra durante millones de años. Pero, ¿por qué los dinosaurios dejaron su huella en la antigua Tierra? Resulta que hay muchas razones para ello.

  • Las huellas en las rocas pueden decirnos qué tipos de dinosaurios vivían en un lugar y en una época. Por ejemplo, si hoy encuentras huellas de grandes dinosaurios carnívoros en los alrededores de tu ciudad, puedes utilizarlas para determinar desde cuándo vivían los humanos en la zona cuando estos animales merodeaban. Del mismo modo, los fósiles encontrados cerca de los ríos pueden ayudarnos a averiguar qué especies vivían en cada lugar hace siglos; a menudo encontramos fósiles de tiburones (como el megalodón) en las riberas de los ríos porque estos animales necesitan agua para sobrevivir.* Los fósiles no se limitan a los huesos: ¡también pueden incluir piel o escamas! Si en un hueso de animal fosilizado se puede ver alguna otra parte además del hueso, es muy probable que haya habido algún tipo de tejido adherido cuando su dueño estaba vivo.* ¡Los huesos también tienen información almacenada en su interior! Si los científicos estudian las vértebras con el suficiente cuidado, podrían saber si un animal antiguo era macho o hembra basándose en características físicas como las diferencias de tamaño entre los sexos durante las etapas del ciclo vital (por ejemplo, la pubertad).

Conclusión

Aunque ya no existen, los dinosaurios han dejado su huella en la Tierra de muchas maneras. Por ejemplo, podemos saber cómo vivían estudiando las huellas que dejaron. Estas huellas nos dan pistas sobre la velocidad a la que caminaban los dinosaurios y el tamaño de sus patas, y esta información nos ayuda a comprender mejor a estas criaturas que una vez vagaron por nuestro planeta.

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