Cómo funciona la carga inalámbrica

Seguro que ya has utilizado o visto alguna vez dispositivos electrónicos que se cargan de manera inalámbrica. Y aunque parezca magia, no lo es. Tan solo se trata de ciencia: ¿te has preguntado en alguna ocasión cómo funciona la carga inalámbrica?

Cuál es el funcionamiento y la tecnología de la carga inalámbrica

Aunque pensemos que la tecnología de carga inalámbrica es algo muy novedoso, lo cierto es que el fenómeno físico en el que se basa es conocido desde hace casi dos siglos.

Un poco de historia

Nada menos que a finales del siglo XIX, el físico croata Nikola Tesla consiguió generar electricidad de forma remota. Se basó en las leyes electromagnéticas postuladas por Michael Faraday en los inicios del mismo siglo.

Tesla ideó un sistema para aprovechar el acoplamiento de resonancias inductivas, cosa que, seamos sinceros, nos suena un poco a chino.

El caso es que, lo entendamos o no, mediante ese sistema Tesla consiguió que un transmisor alimentado por electricidad generase un potente campo magnético. El sistema se completaba con un receptor que era capaz de transformar la energía magnética generada por el primero en energía eléctrica.

De esta forma consiguió encender unas bombillas, sin utilizar cableado eléctrico, en su laboratorio de la ciudad de Nueva York.

Posteriormente, patentó la denominada bobina de Tesla, una especie de torre que tenía una bobina en la parte superior y era capaz de inducir corrientes eléctricas a cierta distancia.

Entre sus numerosos proyectos científicos, se encontraba uno referido al diseño de una red eléctrica inalámbrica que jamás se convirtió en realidad.

El cargador inalámbrico: cómo funciona

Pues bien, la misma ley electromagnética de Faraday en la que se basó Tesla para sus experimentos de transmisión inalámbrica de electricidad, es actualmente aplicada a los sistemas de carga inalámbrica de ciertos aparatos eléctricos, como los teléfonos móviles.

Una bobina electromagnética situada en la base de carga, denominada bobina de inducción, utiliza la electricidad de la red para crear un campo magnético. Su comportamiento es similar al de una especie de antena que transmite un campo de energía magnética.

Una segunda bobina más pequeña está colocada en el dispositivo a cargar y reconvierte de nuevo la energía magnética en energía eléctrica. La gran diferencia con los experimentos de Tesla es que la tecnología actual permite que los nuevos dispositivos sean de un tamaño mínimo y una eficiencia máxima.

Y si quieres saber más, te recomendamos que eches un vistazo a la Ley de Faraday referida a la fuerza electromotriz inducida por un campo magnético. Aunque el nombre de esta ley asuste al más pintado, es bastante sencilla de entender.

Ventajas de la carga inalámbrica

La ventaja más obvia es que con la tecnología inalámbrica tenemos menos cables sobre la mesa.

Por otra parte, el futuro de la carga inalámbrica pasa por la compatibilidad universal de los dispositivos de carga utilizando el denominado estándar Qi. Es decir, con el mismo cargador inalámbrico podemos cargar dispositivos diferentes.

Además, los cargadores inalámbricos son más seguros: la corrosión de los circuitos es improbable por lo que hay menos riesgo de fallos o descargas eléctricas. Salvo que se nos caigan a la bañera o al inodoro, claro está.

Y no solo eso, sino que los cargadores y los dispositivos a cargar también son más duraderos: al no tener que conectarlos y desconectarlos regularmente, no hay deterioro de los conectores.

Por último, los dispositivos a cargar no sufren tantos problemas de sobrecalentamiento. No solo la carga es más lenta y modulada, sino que cuando están totalmente cargados, el cargador lo detecta y se desconecta automáticamente.

Inconvenientes de la carga inalámbrica

Menor libertad de movimiento que con los sistemas de carga convencionales: con un cargador de cable podemos mover el dispositivo que está cargando con cierta libertad e incluso utilizarlo. Con un cargador inalámbrico el dispositivo a cargar debe permanecer junto al cargador.

Las cargas son más lentas: la eficiencia de la carga inalámbrica es inferior a la de la carga mediante cable. Dependiendo del cargador y del dispositivo, la carga inalámbrica completa lleva entre un 30 % y un 80 % más de tiempo que la carga por cable.

Exige mayor nivel de atención durante el proceso de carga. Es muy habitual atender una llamada, alejando el móvil del dispositivo cargador, y no recordar volver a colocarlo en él tras la finalización de la llamada.

Finalmente, está la desventaja del precio. Hoy por hoy, los cargadores inalámbricos y los dispositivos que los soportan son considerablemente más caros que sus homólogos de carga convencional. Es de suponer que, como sucede con todas las innovaciones tecnológicas, esta desventaja desaparecerá con el tiempo.

Y ahora que ya sabemos cómo funciona la carga inalámbrica, podemos hacernos la siguiente pregunta: ¿será posible en el futuro inducir a distancia corrientes eléctricas tan potentes como para hacer que, por ejemplo, los electrodomésticos puedan funcionar sin cables? Nosotros pensamos que sí, pero desconocemos si nuestros ojos llegarán a verlo.


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