Positivismo

En el mundo en que vivimos han ocurrido muchos cambios a través del tiempo. De la misma forma que el mundo se ha transformado nosotros como personas también hemos evolucionado en la manera de pensar y la corriente filosófica del positivismo se ha encargado de estudiar esto.

 

Así como muchas otras teorías, el positivismo ha definido comportamientos y reflexiones a lo largo de la historia que hemos vivido como seres humanos.

 

La palabra positivismo está compuesta por 3 términos que provienen del latín. Estos términos son “positus” que tiene como significado la palabra puesto. Luego estaría “tivus” que al traducirse este significa relación activa, y por último podemos conseguir al sufijo “ismo” que se usa para referirse a que algo es una doctrina o teoría.

 

La corriente filosófica del positivismo nace de la mano de Auguste Comte, que fue el fundador de esta doctrina y también fue un escritor filósofo de origen francés, que vivió  59 años. Es decir desde el año 1798 hasta el año 1857.

 

El positivismo tiene como característica principal el hecho de que la filosofía que propone y sostiene esta teoría, se basa en que todos los conocimientos que son genuinos tienen que ser positivos. Se puede decir que algo “positivo ” según este pensamiento es algo que sea algo verificable y previsible sensorialmente, en esencia que sea algo real.

 

La corriente del positivismo se basa principalmente en el empirismo y esto se debe a que se le conoce como evidencia empírica a todos aquellos datos o conocimientos que hayan sido verificados con los sentidos. Esto lo podemos llamar también como hechos positivos.

Antes del positivismo

Anteriormente, a la existencia del positivismo como una doctrina, ya se podía conseguir a personas que tenían una línea de pensamiento similar a las que propone esta corriente filosófica en la época de la antigüedad clásica.

 

Igualmente, para el siglo XIX el positivismo se contrapuso con otras que estaban en ese momento de la historia. En general estas eran visiones escolásticas, las que completamente al contrario del positivismo, estas creían principalmente en filosofías trascendentales.

 

Una filosofía trascendental son aquellas perspectivas que afirman que el conocimiento y los datos eran creados o generados por razones que eran eternamente válidas de la razón o la mente, por ejemplo, creadas por un dios.

 

Ya para el renacimiento, teniendo en cuenta la gran cantidad de inventos y descubrimientos que se estaban realizando, todos los intentos de explicar los distintos fenómenos y ocurrencias del mundo mediante ideas o filosofías religiosas estaban entrando en una situación en la que cada vez más gente ponía esas ideas como algo cuestionable.

 

Por lo tanto, casi por consecuencia de estas maneras ya anticuadas de pensar, la situación exigiera la existencia de una forma distinta de ver el mundo.

 

En este caso el positivismo traía consigo el hecho de que los hallazgos o hechos positivos eran capaces de interpretarse sin la necesidad de apelar a ningún otro tipo de explicación metafísica o teológica. Cosa que contrastaba bastante con las otras creencias de la época.

 

 

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