¿Por qué no se usa ya la modificación genética para eliminar las enfermedades?

La modificación genética es un tema controvertido. Los partidarios sostienen que puede ayudarnos a resolver algunos de los mayores problemas del mundo, mientras que los críticos dicen que es peligrosa y debe evitarse a toda costa. Hay muchas razones para esta controversia, pero una de las más importantes es que los organismos modificados genéticamente (OMG) aún no se han utilizado ampliamente para eliminar enfermedades. De hecho, ¡ni siquiera sabemos si pueden utilizarse de esta manera! Este artículo analizará por qué la terapia génica no ha tenido más éxito hasta ahora, y qué podría cambiar para que la utilicemos con más eficacia en el futuro.

La terapia génica tiene una historia accidentada.

La terapia génica es un método clínico para tratar enfermedades genéticas. Consiste en la introducción de genes en las células, lo que permite tratar o incluso curar la enfermedad. Los primeros intentos de terapia génica se realizaron en la década de 1960, pero no fue hasta 1990 cuando se utilizó por primera vez en humanos. En 2013, por ejemplo, la empresa farmacéutica francesa Sanofi Genzyme recibió la aprobación de los reguladores estadounidenses para vender su fármaco Myozyme (una terapia de sustitución enzimática) en el mercado abierto después de 29 años de espera y varios contratiempos durante el desarrollo (así como una retirada de la FDA).

Las terapias génicas han tenido una historia accidentada: algunas han provocado efectos secundarios mortales; otras se han retirado del desarrollo o se han cancelado por completo; ha habido ejemplos muy publicitados de empresas que han engañado a los inversores sobre sus progresos con determinados productos; y todavía hay muchas preguntas sobre la eficacia real de estos fármacos, o sobre si son lo suficientemente seguros como para venderse comercialmente.

Una persona que murió tras participar en un ensayo clínico fue Jesse Gelsinger. Murió a los 18 años tras recibir células de la médula ósea derivadas de sus propias células madre sanguíneas que habían sido modificadas genéticamente con un gen corrector llamado adenosina deaminasa (ADA).

No es fácil introducir los nuevos genes en nuestro cuerpo.

Hay varias formas de introducir nuevos genes en nuestro cuerpo, pero ninguna de ellas es especialmente fácil o fiable. El método más habitual consiste en crear un virus que contenga el gen deseado e inyectarlo en las células. Este proceso puede ser complicado porque es difícil asegurarse de que el virus sólo infectará tus células, y no otras del cuerpo, y que no afectará a su función una vez dentro de ellas. Además, si se trata de introducir un gran número de genes a la vez (por ejemplo, si se intenta cambiar todas las células de un animal), este método no funcionará muy bien, ya que cada célula necesita su propio virus.

El segundo método consiste en utilizar la tecnología CRISPR/Cas9 (véase más adelante). Sin embargo, este método también es bastante difícil debido a las bajas tasas de eficiencia, así como a las preocupaciones de seguridad sobre los efectos fuera del objetivo (por lo que las áreas no deseadas de ADN se modifican).

Actualmente no sabemos lo suficiente sobre el funcionamiento de los genes.

Aunque ahora podemos secuenciar el ADN, todavía no sabemos cómo funcionan los genes. Tenemos que entender el código genético -la forma en que el ADN se traduce en proteínas- antes de poder utilizar la modificación genética para eliminar enfermedades.

Algunos científicos han encontrado formas de utilizar CRISPR y otras herramientas para editar genes sin entender completamente cómo funcionan, pero estos métodos a veces tienen consecuencias inesperadas. En un ejemplo, los científicos utilizaron CRISPR para realizar cambios que debían ser beneficiosos pero que, en cambio, provocaron la muerte de varias crías de ratones una semana después de su nacimiento (Nature Biotechnology 28:1223-1224).

Es posible que haya otras formas, además del uso de CRISPR, que puedan afectar a los genes de forma segura y eficaz, si las comprendiéramos mejor.

No podemos realizar suficientes cambios en los genes con la tecnología actual.

Puede que haya oído que estamos haciendo muchos avances en ingeniería genética y edición de genes, pero hay algunas advertencias importantes. Ahora sabemos más sobre el funcionamiento de los genes que hace 20 años, pero todavía hay muchas lagunas en nuestros conocimientos. Por ejemplo, es posible que un gen tenga múltiples funciones, no sólo una. Si se elimina una determinada sección del ADN, se podría eliminar algo esencial para la vida (y matar a la célula u organismo), o eliminar algo que impedía el crecimiento del cáncer. También hay que saber qué cantidad de cambios hay que hacer a la vez: muy poco no afectará a nada; demasiado puede causar problemas en otras partes del cuerpo o alterar otros genes de formas que aún no entendemos.

Pero lo más importante es que, aunque la tecnología ha mejorado para poder modificar con precisión pequeñas regiones dentro de los genes (utilizando CRISPR Cas9), este enfoque aún está lejos de ser perfecto. Es realmente difícil, no sólo porque es difícil asegurarse de que todas las copias de una secuencia de ADN objetivo se cortan sin cortar accidentalmente otras partes de su genoma también (esto podría conducir a mutaciones en otros lugares), sino también porque incluso si todo va bien a primera vista

La modificación genética para la eliminación de enfermedades sigue estando muy lejos.

La modificación genética no es una cura para todo. La modificación genética no podrá eliminar las enfermedades, aunque tiene el potencial de ayudarnos algún día. Nos queda un largo camino por recorrer antes de poder utilizar la modificación genética con este fin.

No sabemos lo suficiente sobre el funcionamiento de los genes para que esto funcione. El genoma humano contiene entre 20.000 y 25.000 genes que se cree que están activos en la mayoría de las células y tejidos del cuerpo («Información del Proyecto Genoma Humano»). Esta información no nos dice todo lo que necesitamos saber sobre cómo funcionan todos estos genes juntos para crear un organismo como nosotros u otro animal como un ratón o un perro; Por lo tanto, todavía hay que investigar más para entender lo que hace cada gen individualmente para que cuando se utilice la tecnología de ingeniería genética en organismos vivos como plantas o animales no sufran las consecuencias negativas de alterar demasiado su estructura de ADN porque podrían acabar teniendo problemas de salud más adelante debido a la manipulación de su composición genómica, lo que causaría un sufrimiento innecesario durante la vida debido a la falta de conocimiento sobre lo que los cambios específicos que se introducen en el genoma del organismo pueden hacer a largo plazo (ya que nadie sabe exactamente cuáles podrían ser esos efectos).

No podemos hacer suficientes cambios en los genes con la tecnología actual; necesitamos mejores herramientas antes de intentar cualquier modificación genética generalizada, basándonos en el nivel de conocimiento actual sobre estos temas, lo que significa que las soluciones rentables no son factibles todavía, así que incluso si alguien quisiera considerar seriamente hacer algo como esto ahora mismo, no se necesitaría suficiente tiempo de investigación antes de tomar cualquier decisión que implique vidas humanas, así que hablando de forma realista, cualquiera que intente este tipo de cosas ahora probablemente acabaría matando a todos los involucrados, incluidos ellos mismos 🙂

Conclusión

No cabe duda de que a la terapia génica le queda un largo camino por recorrer antes de que pueda utilizarse para la eliminación de enfermedades. Sin embargo, hemos visto un progreso significativo en los últimos años y se están desarrollando nuevas técnicas todo el tiempo. Además, hay otros tipos de modificación genética, como CRISPR, que podrían utilizarse en lugar de la terapia génica, lo que podría permitirnos realizar aún más cambios de los que hacemos actualmente. En general, creemos que la modificación genética desempeñará un papel importante en la medicina en el futuro y podría acabar ayudándonos a eliminar muchas enfermedades actuales

Deja un comentario