¿Por qué las mariposas tienen unas alas tan bonitas?

Las mariposas son uno de los insectos más bellos del mundo. Sus brillantes colores y sus intrincados dibujos son una maravilla evolutiva que los científicos llevan años tratando de entender. Los estudios de las alas de las mariposas han revelado que son capaces de mucho más que simplemente lucir bonitas: las alas de las mariposas también desempeñan un papel en la forma en que estos insectos interactúan con su entorno, encuentran comida y pareja, evitan a los depredadores e incluso producen sonido.

Los intrincados patrones y los espectaculares matices de las alas de las mariposas son una maravilla evolutiva.

Los intrincados dibujos y espectaculares matices de las alas de las mariposas son una maravilla evolutiva. Los patrones están diseñados para ahuyentar a los depredadores imitando los ojos de los animales más grandes, evitando que las aves u otras criaturas se acerquen demasiado. Los colores también ayudan a la mariposa a atraer a sus parejas, y los machos suelen lucir colores más brillantes que las hembras. Además de estas dos funciones, las alas también les ayudan a mimetizarse con su entorno, tal vez de forma más notable cuando se posan sobre las hojas o las flores durante el vuelo.

El resultado es un conjunto de deslumbrantes muestras que rivalizan con cualquier creación de Picasso o Warhol. Al admirar estas hermosas criaturas esta primavera y verano, tómese el tiempo de apreciar no sólo su belleza, sino también lo que les ha costado llegar a ser tan impresionantes.

Las mariposas, al igual que otros insectos, utilizan sus antenas para percibir el entorno que las rodea.

Puede que haya oído hablar de las «antenas» de una mariposa, pero ¿sabía que estos apéndices son en realidad órganos sensoriales? Sirven para detectar el entorno, por ejemplo, o si una mariposa es macho o hembra.

Las antenas también sirven para detectar feromonas, es decir, olores químicos que envían mensajes entre las mariposas para atraer a sus parejas y/o alejar a los depredadores. Las antenas también pueden detectar las vibraciones de pequeñas criaturas como las hormigas que se arrastran por encima de las hojas.

Las mariposas también utilizan sus antenas para desplazarse por el aire: se basan en los pequeños movimientos de las corrientes de viento creados por el movimiento de las alas para saber hacia dónde se dirigen.

Lo que hace que las alas de las mariposas tengan un color tan especial es una estructura a escala nanométrica que refleja la luz de una manera única.

La estructura a nanoescala que compone el ala de una mariposa es un cristal fotónico. Está hecha de quitina, un material que se encuentra en muchos insectos, y está dispuesta en un patrón hexagonal.

Los científicos llevan décadas estudiando la estructura de los cristales fotónicos porque tienen interesantes propiedades ópticas, como la reflectividad y la transparencia, que las mariposas aprovechan para reflejar la luz en determinadas longitudes de onda y hacerla parecer colorida a nuestros ojos.

Esta estructura permite a las mariposas reflejar la mayor parte de la luz, que se desperdiciaría al verla de color blanco, mientras que sólo absorben longitudes de onda seleccionadas o colores específicos en un proceso llamado iridiscencia.

La estructura del ala de una mariposa le permite reflejar la mayor parte de la luz, que se desperdiciaría al verla de color blanco. En su lugar, la mariposa absorbe sólo determinadas longitudes de onda o colores específicos en un proceso llamado iridiscencia. La iridiscencia es una propiedad de una superficie que hace que cada parte de ella brille con su propio color. Puede verse en algunas mariposas como la mariposa pavo real (Inachis io) y la mariposa huevo de Danaid (Hypolimnus danieli).

Las alas de las mariposas son siempre de algún tono de marrón, gris o negro.

Los colores de las alas de las mariposas se crean por la forma en que la luz incide en la superficie. Los colores no son un pigmento, sino el resultado de la forma en que la luz se refleja.

Las alas de las mariposas son siempre de un tono marrón, gris o negro.

Los colores brillantes de las mariposas se deben a las estructuras de las escamas de las alas que reflejan ciertas longitudes de onda de la luz y filtran otras.

Los colores brillantes de las alas de las mariposas se deben a la estructura de sus escamas, que son pequeños trozos de tejido que cubren su cuerpo. Cada escama está cubierta por un patrón diferente, de modo que cuando la luz incide en el ala de la mariposa y la atraviesa, algunas longitudes de onda se reflejan y otras se absorben. Este proceso se denomina iridiscencia.

Dependiendo de las veces que la luz se refleje entre las superficies superior e inferior de una determinada escama de mariposa, podemos ver diferentes matices o tonalidades. Por ejemplo, los colores naranja o rojo aparecen porque estas longitudes de onda se reflejan en ambos lados de la escama a la vez (dos veces).

Las mariposas tienen unas alas bonitas porque la luz que incide en ellas se refleja en longitudes de onda específicas.

Cuando miramos las alas de una mariposa, parecen ser tonos oscuros de marrón, gris o negro. Pero cuando la luz incide en estas alas, se refleja en longitudes de onda específicas que conforman los colores brillantes que vemos.

La estructura de las escamas de las alas de las mariposas permite que los distintos colores se reflejen de manera diferente, creando un efecto iridiscente en ambos lados de sus alas. Al utilizar este proceso en combinación con los pigmentos que se encuentran en sus cuerpos y escamas, las mariposas pueden crear todo tipo de patrones hermosos en sus alas.

Conclusión

Ésta es sólo una de las muchas razones por las que las mariposas son un grupo de insectos único y maravilloso. También son fascinantes por derecho propio, con increíbles patrones migratorios, ciclos de vida y comportamientos que les ayudan a sobrevivir en diversos entornos de todo el mundo. Así que la próxima vez que veas una mariposa revoloteando, tómate un momento para apreciar su belleza.

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