Por qué el fracaso ocurre en el mismo espacio donde se desarrolla el coraje

El fracaso no es el final del camino

El fracaso se desarrolla dentro de nosotros, la resiliencia y la perseverancia para superar nuestras decepciones. Es el espacio donde se despliega el coraje para trascender nuestros fracasos. Antes de comenzar, considere sus fallas más recientes. Reflexione sobre uno o dos que se destacan. ¿Qué lecciones aprendiste de ellos? ¿Qué riesgos asumiste para llegar a estos puntos de falla? ¿Valió la pena?

He aquí una idea a considerar: el fracaso afila la sierra de nuestro carácter y revela los poderes latentes necesarios para superar nuestros desafíos. A pesar de la negatividad que recibe el fracaso, puede ayudarnos a decidir qué es importante a la hora de perseguir nuestros objetivos. El fracaso da lugar a poderes imprevistos como la esperanza, el coraje y el optimismo. Cuando estamos desanimados persiguiendo una meta o un sueño, no tenemos otra opción que apoyarnos en el coraje para salir adelante. Y aquí está la cosa: el fracaso es a menudo un desvío hacia un destino mejor. Por lo tanto, no debemos asumir que somos un fracaso si nuestros planes no se materializan de la manera que esperamos. Esto se debe a que no debemos atar nuestra autoestima a los resultados, sino considerar las lecciones aprendidas de ellos.

Hay valentía en fracasar porque una vez que lo hemos arriesgado todo, desarrollamos el coraje para comenzar de nuevo, esta vez con renovado optimismo. La pasión, el entusiasmo y un profundo compromiso para honrar nuestro propósito se encuentran en el corazón de la superación del fracaso. Por lo tanto, el fracaso revela el coraje de volver a intentarlo, esta vez con más persistencia. Despierta en nosotros la perseverancia para superar nuestros contratiempos y decepciones. Aquí es donde encontramos el coraje para ayudarnos a trascender nuestros reveses. Considere el coraje como la cualidad de resistencia requerida para impulsar nuestros esfuerzos. Cuanta más resistencia y compromiso se den hacia nuestras metas y sueños, mayor será la posibilidad de que los persigamos con entusiasmo. ¿Te suena esta idea hasta ahora? ¿Se siente cómodo sabiendo que el fracaso no es el final del camino sino el comienzo de donde la esperanza se encuentra con el coraje?

Expresado de otra manera: el coraje es la oportunidad de reavivar nuestros fracasos y convertirlos en atención enfocada para lograr nuestras metas. El coraje nos ayuda a aclarar la acción inspirada para lograr nuestras metas porque desarrollamos un compromiso renovado con nuestras actividades. El coraje literalmente hace el trabajo pesado y si alguna vez ha recurrido al coraje, recordará la motivación inspirada hacia sus objetivos. Le infunde algo más grande que nuestras cualidades humanas.

El fracaso es el espacio donde se desarrolla el coraje

Igualmente, el coraje y el fracaso viven en el mismo espacio porque aquello a lo que prestamos atención determina si tenemos éxito o fracasamos. El punto que deseo enfatizar es: podemos elegir ver el fracaso como un callejón sin salida o la encrucijada donde se encuentra la oportunidad. Si orientamos nuestra atención a lo que tenemos que ganar, vemos que nuestros desafíos dan lugar a un compromiso más profundo para alcanzarlos. En otras palabras, debemos reformular el fracaso como una búsqueda que vale la pena, acercándonos más a nuestras metas. Podemos preguntarnos: «¿Qué más necesito aprender, mejorar, para tener éxito en esta meta?» De esta manera, consideramos el fracaso a través de la lente del crecimiento y la oportunidad porque se convierte en una señal para lograr nuestras metas.

Por ejemplo, he escrito y publicado tres libros y terminé de escribir mi cuarto libro este año. Menciono esto porque cuando escribí el primer libro, la idea de escribir 80.000 palabras me asustaba. Se sentía fuera de mi liga, especialmente porque no tenía educación formal en literatura creativa. Me consideraba un impostor y hubo momentos en los que quise renunciar. Me comparé con autores consagrados, lo que me asustó más. ¿Puede relacionarse con esto, donde ha emprendido una meta o proyecto y se siente demasiado por encima de su cabeza?

No obstante, definí el proyecto en partes manejables que abordé cada día. Contraté expertos, como editores, para pulir mi trabajo. Me puse en contacto con personas de la industria editorial y les pedí su consejo sobre diseño de libros, diseño de portadas y otros aspectos de la publicación de libros. Cometí muchos errores, incluido no probar el diseño de la portada del libro. Esto significaba que tenía un diseño que no me gustaba, pero después de negociar con la imprenta, rectifiqué la situación sin problemas. En retrospectiva, los errores y fracasos me ayudaron a escribir y desarrollar libros posteriores y aprender a convertirme en autor.

Verá, si estamos comprometidos con nuestras metas, no debemos ver el fracaso como el final, sino como la oportunidad de mejorar nuestros errores, para que tengamos éxito. Es por eso que el coraje nos ayuda a redirigir nuestra atención a lo que probablemente ganemos. Es a lo que Carol Dweck se refiere como adoptar una mentalidad de crecimiento, en lugar de una mentalidad fija. Miramos nuestros problemas a través de la lente del crecimiento y la expansión, en lugar de creer que somos un fracaso o que nuestras metas han fallado.

Con esto en mente, lo invito a regresar a las preguntas que le hice en el párrafo inicial. Dedica algo de tiempo a responderlas en tu diario o donde escribas notas. Vea si puede obtener una imagen clara de lo que le ha enseñado el fracaso. Sí, las lecciones pueden ser costosas, pero son invaluables, por lo que no se repiten. A veces, las lecciones de nuestros fracasos pueden no ser evidentes de inmediato. Sin embargo, con una exploración cuidadosa, encontrará que los conocimientos adquiridos lo ayudarán a tener éxito en futuros esfuerzos. Después de todo, el fracaso es el espacio donde se desarrolla el coraje porque si hemos actuado de acuerdo con nuestro propósito más profundo, la derrota no debe disuadirnos, sino generar el coraje para lograr nuestras metas.

Deja un comentario