Pinacoide

El uso de la palabra pinacoide hace alusión a la forma cristalográfica en la que intervienen dos caras simétricas en un cristal. De hecho, muchos compuestos son sólidos cristalinos y forman cristales. Incluso, un mismo compuesto químico adopta diferentes formas.

En este sentido, se puede decir que la cristalografía es una ciencia que se encarga de estudiar los cristales y sus estructuras. El objetivo es conocer su posición en relación a los átomos y moléculas que los constituyen y su estructura tridimensional. Actualmente, hay siete sistemas cristalinos y cada uno tiene sus propios elementos en función de sus ejes, ángulos y longitud.

Las propiedades de estos materiales depende en gran medida de la estructura cristalina. Siendo la técnica de difracción de rayos X, la encargada en estudiar estas estructuras e identificar los planos según la ley de Bragg. Los diferentes métodos permiten conocer la orientación cristalográfica del material, así como su textura.

Realmente, la cristalografía es una técnica importante que se aplica en varias disciplinas científicas y tiene numerosas aplicaciones y se enfrenta a grandes desafíos. A día de hoy, son posibles 32 clases cristalinas, sin embargo, solo una docena incluye casi todos los minerales comunes. Estas clases se agrupan en seis sistemas con algunas características propias de la simetría.

Atendiendo a las diferentes formas cristalográficas y la relación con las caras se puede diferenciar entre la esfenoide, la domo y la pinacoide. Siendo este último término el que estamos tratando. En este caso, las dos caras son iguales y paralelas se relacionan con un eje binario o un plano.

La forma cristalográfica pinacoide

Tal como hemos indicado anteriormente, la cristalografía es una herramienta muy útil en ciertos ámbitos como la química, la biomedicina, la ingeniería o la mineralogía. Partimos de la base de que los minerales están en casi todas las partes y su formación y cambios influyen continuamente en nuestras vidas.

Asimismo, se suele emplear la expresión de cristal euhedral para referirnos a una formación que ha desarrollado bien o correctamente estas caras. Por lo tanto, se puede decir que cada clase cristalina tiene una forma que la define. Aunque, es cierto que la morfología cristalina no es un tema aparentemente sencillo. 

Por lo tanto, la forma cristalina y su composición química es una constante de la Naturaleza a la que se debe prestar atención. Si nos centramos en el cristal como un sólido geométrico que está limitado por dos caras cabe señalar que estas pueden formar un conjunto de caras paralelas en sitios opuestos del cristal que se denomina como pinacoide. 

Por ejemplo, en el topacio, el corte pinacoide se localiza en el plano de dos ejes más cortos perpendiculares al eje más largo. Como en este caso, consiste en dos caras paralelas pueden concurrir tres orientaciones cristalográficas.

Si partimos de la base de que las formas cristalinas se relacionan con la simetría, hay que considerar el eje, el plano, el centro y los sistemas cristalinos para conocer el conjunto de caras iguales que tienen que ver con este concepto.

 

 

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