Neptuno

 

Neptuno es uno de los planetas que conforman nuestro sistema solar y se encuentra en el último lugar con respecto a su distancia del sol. Neptuno es muy oscuro, frío y ventoso. Está más de 30 veces más lejos que la Tierra del sol. Neptuno es muy parecido a Urano. Está formado por una espesa niebla de agua, amoníaco y metano sobre un núcleo sólido del tamaño de la Tierra.

 

En el año 1846 cuando Urbain Le Verrier presentó una carta a la Académie des Sciences y al Observatorio de Berlín en la que explicaba la hipótesis de la existencia de un planeta el cual fue llamado posteriormente Neptuno, el cual se encuentra más allá de la órbita de Urano, descubierto en 1781, en el que se habían observado perturbaciones, probablemente debidas a la presencia de otro gran cuerpo celeste.

 

Las hipótesis se confirmaron poco después y Le Verrier bautizó el planeta como «Neptuno». En la misma época, otro astrónomo inglés, John Couch Adams, observó las perturbaciones de la órbita de Neptuno, pero el mérito del descubrimiento se atribuyó, sin embargo, a Le Verrier, que había publicado el estudio tiempo antes.

 

Características de Neptuno.

 

Neptuno es un planeta gaseoso como Júpiter y Saturno, pero a diferencia de ellos, tiene un núcleo sólido mayor que su masa total. Formado principalmente por agua, amoníaco y metano, tiene una atmósfera muy «viva», donde también están presentes el hidrógeno y el helio, con vientos muy fuertes y grandes manchas (como la Gran Mancha Oscura) que caracterizan su superficie.

 

Su distancia al Sol es de 4.496,6 millones de km, con un diámetro de 4.9528 km, y su masa es aproximadamente 17 veces la de la Tierra. El día en Neptuno dura 16h y 6 min, mientras que tiene un periodo de revolución de 164,8 años. Su superficie tiene una temperatura media de -220°C.

 

El color azul del planeta se debe a la presencia de metano. La única sonda que ha llegado hasta el planeta fue la Voyager 2 en 1989, que, transitando a unos 4.500 km del polo, descubrió seis de los 15 satélites conocidos hoy.

 

Anillos de Neptuno.

 

En 1989 se confirmó la hipótesis de la existencia de anillos alrededor del planeta gaseoso. En efecto, la sonda Voyager puso de manifiesto la presencia de varios anillos, débilmente luminosos, que rodean a Neptuno en el plano ecuatorial. De ellas, la más externa se llama Adams, seguida de las más débiles Le Verrier y Galle.

 

Neptuno y sus satélites naturales.

 

Los primeros satélites de los 15 conocidos del planeta Neptuno en ser descubiertos fueron Tritón y Nereida. En particular, Tritón es el único satélite del Sistema Solar que tiene movimiento retrógrado.

 

Los otros satélites conocidos son: Náyade, el más cercano a Neptuno, Talassa, Despina y Galatea, que están más adentro y fueron descubiertos por la sonda Voyager 2. Tienen una forma irregular que los hace muy similares a los asteroides. Otras lunas son Larissa, Proteus y la mencionada Nereida, descubierta por Kuiper en 1949.

 

Observación de Neptuno hoy.

 

Su distancia a la Tierra hace casi imposible detectar el planeta Neptuno a simple vista: se necesitan potentes instrumentos para ver sus peculiaridades. Con grandes telescopios, Neptuno aparece como un disco azulado.

 

Incluso en la noche del 10 de septiembre de 2019, cuando el planeta estará en oposición al Sol -y por tanto presentará unas características de visibilidad óptimas- no será posible, dada su magnitud aparente de +7,82, distinguirlo entre las estrellas a simple vista. Estará entonces en la constelación de Acuario y muy cerca (aparentemente) de la estrella Phi Aquarii.

 

 

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