Millones de bacterias africanas llegan a España cada año en nubes de polvo

Los vientos del Sahara son uno de los mayores mecanismos de dispersión de bacterias de la naturaleza. Cada año, millones de toneladas de polvo sahariano llegan a las costas europeas en nubes que contienen millones y millones de bacterias ajenas a su nuevo entorno. Este fenómeno está documentado desde la década de 1930 y ha sido utilizado como ejemplo por los científicos que estudian cómo las bacterias se propagan a través de los continentes utilizando el viento o los vectores animales. En este post te explicaré qué causa estas nubes de polvo, de dónde proceden y qué tipo de organismos encontrarás en su interior.

Una nube de polvo procedente del Sahara deposita cada año un millón de toneladas de polvo sahariano en la península.

Las nubes de polvo que se ven en el cielo procedentes del Sahara son una mezcla de arena, sal y minerales. Cuando este material seco es depositado en el suelo por el viento, pasa a formar parte de nuestro ecosistema.

El polvo del Sáhara ha sido transportado por los vientos a lo largo de miles de kilómetros en África y luego por el Océano Atlántico hasta España. La cantidad depende de lo fuertes o débiles que sean los vientos en un momento dado. También depende de su procedencia exacta; algunos años habrá grandes cantidades de polvo procedentes de otras zonas como Mauritania (en el noroeste de África), mientras que otros años la mayor parte procede del Sáhara Occidental (en el norte de África).

Este polvo contiene bacterias ajenas a España.

Estamos rodeados de bacterias. Están en el aire, en las plantas y los animales, en el agua, en el suelo. Viven en nuestra piel y en el interior de nuestros intestinos; prosperan a grandes altitudes donde hay poco oxígeno; se han encontrado en las profundidades del subsuelo e incluso dentro de los casquetes polares. De hecho, no hay lugar en la Tierra donde no podamos encontrar microbios, ¡ni siquiera en el espacio exterior!

Las bacterias están en todas partes

Las bacterias sobreviven en su nuevo entorno durante mucho tiempo, siempre que éste permanezca seco y caliente.

Seguro que se le ocurre alguna vez que se ha intoxicado con la comida de un restaurante o con algún otro alimento, pero ¿qué pasa con el aire? En el vídeo anterior, el Dr. Alastair Lewis describe cómo millones de bacterias africanas llegan a España cada año en nubes de polvo que pueden durar semanas.

Las bacterias pueden sobrevivir varias semanas en el suelo y hasta días en el agua, pero incluso una breve exposición a condiciones secas y cálidas les permite persistir durante horas en superficies como alimentos y utensilios, e incluso más tiempo si están incrustadas en la capa superior de pintura de las paredes o el suelo.

Las bacterias pueden viajar largas distancias si son transportadas por el viento o por los animales.

Cuando las bacterias se propagan por el aire, pueden recorrer grandes distancias. Esto se debe a que viajan con partículas de polvo o en nubes de gotas de agua que flotan en el viento. Las bacterias que se encuentran en estas nubes pueden ser transportadas por todo el mundo por los vientos que soplan a través de los océanos y los continentes.

Las bacterias también son transportadas por los animales, especialmente los insectos como las moscas y los mosquitos. Por ejemplo: La bacteria que causa la malaria se propagó de África a Europa de esta manera hace muchos siglos, y ahora más de 12 millones de personas contraen malaria cada año en África. Las bacterias pueden vivir en la piel de los animales hasta que éstos mueren o se desprenden de su animal huésped en algún lugar de la naturaleza donde se secan completamente (como una hoja muerta). Entonces, si vuelve a llover más tarde, ¡todos esos gérmenes vuelven a la vida!

Conclusión

El fenómeno del polvo africano en España es un ejemplo fascinante de cómo las bacterias pueden viajar largas distancias y sobrevivir en nuevos entornos. Si te interesa saber más sobre este tema, consulta las referencias que aparecen a continuación.

Deja un comentario