La mayoría de los países incumple las normas para garantizar las pesquerías

El mal estado de la pesca mundial supone una amenaza directa para la seguridad alimentaria y la lucha contra el cambio climático, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

Más del 60 por ciento de las pesquerías del mundo no cumplen con sus obligaciones de conservación según el derecho internacional.

La pesca es una importante fuente de alimentos y empleo para muchas personas. Sin embargo, más del 60% de las poblaciones de peces de todo el mundo no están en buenas condiciones y algunos países no cumplen sus obligaciones de conservación según el derecho internacional. Esto significa que es difícil garantizar que las actividades pesqueras no perjudiquen al medio ambiente o a otros sectores económicos como el turismo.

Entre ellas se encuentran la presentación de informes sobre la actividad pesquera, la lucha contra la pesca ilegal y la adopción de medidas para la recuperación de las poblaciones de peces agotadas.

Entre ellas se encuentran la presentación de informes sobre la actividad pesquera, la lucha contra la pesca ilegal y la adopción de medidas para la recuperación de las poblaciones de peces agotadas.

La Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS), cuyo objetivo es garantizar que el comercio internacional no amenace a las poblaciones de fauna y flora silvestres, tampoco está siendo eficaz.

La CMS cuenta con 187 países miembros, pero sólo el 12% cumple sus normas, según el informe de WWF.

La sobrepesca es un problema importante en muchas partes del mundo, que socava la seguridad alimentaria y contribuye al cambio climático

La sobrepesca es un problema importante en muchas partes del mundo, que socava la seguridad alimentaria y contribuye al cambio climático. El Departamento de Pesca de la FAO estima que un tercio de las poblaciones de peces del mundo están sobreexplotadas, mientras que otro 40% están totalmente explotadas o se están recuperando de la sobreexplotación.

La sobrepesca tiene grandes costes económicos: se ha estimado que acabar con la pesca ilegal podría generar beneficios de unos 23.000 millones de dólares al año. También hay importantes costes sociales asociados a la sobrepesca: socava la seguridad alimentaria, especialmente para los consumidores de bajos ingresos que dependen en gran medida de los productos del mar; y amenaza las economías nacionales, así como un futuro sostenible para nuestros océanos y comunidades costeras.

La FAO presentará sus conclusiones el 24 de enero en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza.

El informe, que se presentará en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) el 24 de enero, debería servir de llamada de atención para los gobiernos y la industria pesquera. «El informe es una oportunidad para concienciar sobre un tema que necesita más atención y acción», asegura João Martins, del Departamento de Acuicultura de la FAO. Los resultados muestran que, si bien los países han avanzado en el cumplimiento de las normas internacionales para proteger sus pesquerías contra la pesca ilegal y las prácticas destructivas, como el uso de explosivos o veneno para matar a los peces, a muchos les queda todavía mucho trabajo por hacer.

El mal estado de la pesca en el mundo supone una amenaza directa para la seguridad alimentaria y la lucha contra el cambio climático.

El mal estado de las pesquerías del mundo supone una amenaza directa para la seguridad alimentaria y la lucha contra el cambio climático.

La sobrepesca es un problema importante en muchas partes del mundo, incluidas Europa y Asia oriental, donde la mayoría de las poblaciones de peces están totalmente explotadas o sobreexplotadas.

Por ejemplo, los países europeos han sido criticados por los científicos por subestimar sus capturas en una media del 30% al 50%, según algunas estimaciones.

La falta de datos precisos dificulta a los gobiernos el diseño de políticas eficaces para proteger las poblaciones de peces del agotamiento, dicen los expertos.

Conclusión

Todos tenemos un interés en el futuro de nuestras pesquerías. Mientras seguimos enfrentándonos a la inseguridad alimentaria mundial y al cambio climático, es más importante que nunca que trabajemos juntos para garantizar unos océanos sanos y unas prácticas pesqueras sostenibles.

Deja un comentario