Historia del tratamiento del cáncer

El tratamiento del cáncer pasa de la primera cirugía y radioterapia de tipo rudimentaria a principios del siglo XX, a la revolución de la inmunoterapia.

Estos son considerados los principales pasos en la lucha contra el cáncer, hasta lo que conocemos en la actualidad.

Gracias a los avances de la investigación, el tratamiento del cáncer está cada vez más a nuestro alcance.

Una historia de éxito que comenzó a principios del siglo pasado y culminó con la última de las revoluciones, la inmunoterapia.

Conoce más sobre la Historia del tratamiento del cáncer a continuación.

La gran ciencia oncológica

La muerte prematura y la posibilidad de examinar solo fósiles (huesos), limitaron la investigación del cáncer en animales prehistóricos.

En este caso, la literatura referida a la era paleontológica, informa sobre dos tumores óseos encontrados en dinosaurios del Cretácico y un sarcoma óseo en un oso de las cavernas que se remonta al Pleistoceno.

Posteriormente, se menciona el cáncer en humanos a través de las momias egipcias de hace unos 5.000 años. Los casos mejor documentados se refieren a tres osteosarcomas y tres carcinomas nasofaríngeos. 

Esta enfermedad también se ha destacado en las momias de los incas precolombinos del Perú, que datan de hace unos 2400 años. 

Los casos notificados incluyen osteosarcomas y melanomas malignos diseminados al hueso, donde la lesión metastásica osteolítica era claramente visible en las radiografías de cráneo. 

Por lo tanto, podemos considerar al cáncer como una enfermedad de larga data y que golpeó al hombre cuando aún no había documentación escrita.

La historia de los estudios sobre el cáncer (oncología) se puede dividir en diferentes etapas. En el primer período, que va del 500 a. C. al 500 d. C., se establecen los conceptos expresados ​​por Hipócrates y Galeno.

Este período fue seguido por un segundo de aproximadamente 1.000 años llamado «período de descanso científico«, durante el cual se delinearon diferentes tipos de cáncer.

Año 1900 – Cirugía y radiaciones

El objetivo principal en la lucha contra los tumores, es su eliminación del cuerpo. Para ello, desde el inicio de la historia de la medicina hasta la actualidad, el principal abordaje utilizado es el quirúrgico.

A principios del siglo XX, gracias a la aparición de las técnicas pioneras de la anestesia total, comenzaron las primeras operaciones quirúrgicas rudimentarias para eliminar las masas tumorales. Junto a este enfoque, se encuentran los primeros experimentos de radioterapia.

En esos años, de hecho, gracias al descubrimiento de la radiactividad por Marie Curie, algunos cirujanos rusos comenzaron a tratar algunas formas de cáncer de piel poniéndolas en contacto con sustancias radiactivas.

Año 1947: El primer éxito en el cuidado de la leucemia infantil

Durante más de 50 años, la cirugía y las técnicas rudimentarias de radioterapia fueron las únicas armas en la lucha contra el cáncer.

El hito se produjo en 1947 cuando se documentó la primera remisión parcial de leucemia aguda en un niño de 4 años (en el Children’s Hospital de Boston) gracias al uso de aminopterina.

Esta sustancia pudo contrarrestar los niveles de ácido fólico y por tanto de inhibir el crecimiento de células cancerígenas. Más tarde, muchos otros casos de curación se comprobaron gracias al uso de esta molécula.

Sin duda un hito en el tratamiento de la leucemia, si tenemos en cuenta que antes de 1947 la esperanza de vida de estos niños era de solo unos meses.

Año 1949: La primera quimioterapia aprobada en la historia

Podemos decir que en la post-guerra nació la quimioterapia. El primer fármaco aprobado en ese caso, fue la «mostaza nitrogenada», una molécula que se utilizó con fines bélicos.

El compuesto en cuestión, perteneciente a los compuestos orgánicos citotóxicos con el grupo funcional cloroetilamina, tenía la característica de modificar el ADN de la célula, provocando que acumulara tantas mutaciones que la llevaran a la muerte.

Con base en esta observación, y sabiendo que el cáncer se multiplica mucho más rápido que otras células, los científicos intentaron usar mostaza nitrogenada para matar las células cancerosas.

Dados los éxitos de los ensayos, el fármaco fue el primero en utilizarse en el tratamiento del linfoma de Hodgkin.

Año 1958: Combinación de múltiples drogas para derrotar la leucemia

A finales de la década de 1950, en el tema de la leucemia, el acceso a la administración de terapias fue más sencillo y es donde se registran los mayores éxitos.

En 1958 se demostró que la combinación de dos fármacos quimioterapéuticos, conduce a la remisión de algunas formas de leucemia aguda tanto en niños como en adultos.

Sin duda un resultado fundamental, ya que se demuestra que el tumor puede ser atacado en varios frentes y sin recurrir necesariamente a altas dosis de quimioterapia.

Década de 1970: Tratamientos menos invasivos en el cáncer de mama

A lo largo de la década de 1970, se revolucionó el tratamiento del cáncer de mama. En este periodo se demostró que, en casos de la enfermedad en estadio temprano, se puede evitar la mastectomía radical.

Esto a favor de un abordaje conservador capaz de reducir el dolor, mejorar la recuperación postoperatoria y cambiar radicalmente el impacto psicológico de la mastectomía. Una revolución que lleva el nombre del profesor Umberto Veronesi.

Luego, en 1975, gracias a la contribución del profesor Gianni Bonadonna, se despejó el concepto de terapia adyuvante en el cáncer de mama.

Los estudios demostraron que las mujeres con cáncer de mama, al tratarse con quimioterapia después de la operación, pueden tener una menor posibilidades de recaída.

A finales de los años 70, el concepto de cuadrantectomía o el uso de cirugía conservadora para algunas formas de cáncer de mama, fue definitivamente aclarado gracias a un trabajo histórico de Umberto Veronesi publicado por el New England Journal of Medicine.

Década de 1980: Reducir el riesgo de recibidas con Tamoxifeno

La década de 1980 trajo consigo grandes novedades en el tratamiento del cáncer de mama. En 1986, se aprobó el uso de Tamoxifeno, una molécula que hará historia en la prevención de la recurrencia del cáncer de mama.

Gracias al desarrollo de técnicas de laboratorio cada vez más precisas, resulta que el cáncer de mama se puede dividir en dos amplias categorías: los sensibles a las hormonas y los que no.

Los primeros tienen, de hecho, la característica de tener receptores en su superficie celular que pueden usarse para atacar el tumor. Aquí, el Tamoxifeno actúa sobre ellos.

De esta forma, después de la operación, el uso prolongado de la terapia hormonal es capaz de reducir el riesgo de recurrencia y así aumentar las posibilidades de recuperación del cáncer de mama.

Principios de la década de 1990: disminución de la mortalidad por cáncer

A principios de los 90, llega otra gran noticia: por primera vez, la mortalidad por cáncer empieza a descender, señal de que el diagnóstico precoz y las terapias empiezan a dar sus frutos.

Año 1997: La primera droga objetivo molecular

A finales de la década de 1990, la lucha contra el cáncer experimentó una nueva aceleración. En ese caos, en 1997 se aprobó el primer fármaco dirigido molecularmente.

Si hasta entonces la quimioterapia afectaba indiscriminadamente a todas las células (cancerosas y no cancerosas), ahora estamos comenzando a estudiar fármacos que interfieren solo con los mecanismos moleculares.

Este es el caso del Rituximab, un anticuerpo capaz de actuar selectivamente sobre algunos receptores de las células del sistema inmunológico.

Se ha demostrado que el fármaco en cuestión, es útil en el tratamiento de linfomas no Hodgkin de células B y que no respondieron a otros tratamientos.

Década del 2000: la edad de los antiangiogenos

La década de 2000 se abrió con una novedad: la investigación comienza a producir nuevas moléculas con un objetivo diferente. Ahora, la atención se centra en los mecanismos que los tumores ponen en marcha para sobrevivir.

En 2004 se aprobó Bevacizumab, el primer fármaco con diana molecular antiangiogénica. La molécula en cuestión actúa bloqueando la formación de nuevos vasos sanguíneos alrededor del tumor. De esta forma, se corta la nutrición necesaria para que este crezca.

Experimentado en cáncer de colon, el Bevacizumab está comenzando a usarse en cáncer de pulmón en cáncer de riñón y cáncer de ovario.

Año 2011: Comienza la era de la inmunoterapia

Con 2011, comienza una verdadera revolución para los tratamientos contra el cáncer. Si hasta la década de 2000 el objetivo era desarrollar moléculas dirigidas contra las células cancerosas, ahora las células del sistema inmunológico acaban en la mira.

La idea básica de la inmunoterapia es aprovechar la capacidad de las células que nos defienden para reconocer la presencia de cáncer.

Así nacieron las primeras inmunoterapias, unas moléculas capaces de estimular el sistema inmunológico para combatir la enfermedad.

El primero en ser aprobado, en 2011, es el Ipilimumab, un anticuerpo capaz de cambiar la historia del melanoma metastásico.

Años mas tarde, los datos de supervivencia del melanoma diez años después hablan por sí solos: con Ipilimumab aumenta 20% la probabilidad de vivir en el paciente, un resultado extraordinario si se compara con la esperanza de vida media de 9 meses con una quimioterapia sola.

Año 2017: La primera terapia genética contra el cáncer CAR-T

A raíz de la inmunoterapia y gracias al desarrollo de técnicas de manipulación del ADN cada vez más precisas, algunos tumores que no responden a las terapias clásicas, pueden abordarse modificando las propias células inmunitarias del paciente en el laboratorio.

La técnica conocida como Car-T, consiste en la recolección de linfocitos T del paciente para poder modificarlos genéticamente. Así, en su superficie se expresarán un receptor particular llamado CAR (Receptor Antigénico Quimérico).

La presencia de CAR tiene el efecto de fortalecer los linfocitos, lo que les permite una vez reinfundidos en el paciente, reconocer y atacar las células cancerosas presentes en la sangre y la médula ósea hasta su completa eliminación.

Probado con éxito en cánceres de sangre, en 2017 se aprobó Tisagenlecleucel, el primer Car-T del mundo útil contra algunas formas de leucemia linfoblástica aguda resistentes a cualquier tratamiento.

 

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