Gran Ciencia

La Gran Ciencia, megaciencia o ciencia mayor, llamada en inglés “big science”, es un neologismo utilizado por los científicos, para referirse a la investigación científica a escalas masivas  y que a menudo involucran financiamiento por parte de algún  gobierno nacional, de agencias gubernamentales u organismos internacionales.

 

Con este significado de Gran Ciencia se describe  una serie de cambios en las investigaciones científicas que se dieron en los países más industrializados durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

 

Pues efectivamente,  finalizando la primera mitad del siglo XX, el progreso científico se aceleró notoriamente, confiando en proyectos una escala inmensa, generalmente con financiación de gobiernos nacionales.

 

Grandes retos para la Gran Ciencia  

Sin embargo, los requerimientos de equipos, diseños y enfoques son altamente  costosos, significando cientos de millones o inclusive miles de millones de dólares, es decir infinitamente más de lo que un científico  individual podría  permitirse o un grupo de científicos, o inclusive una pequeña empresa.

Y es que resulta bien cierto que la poca ciencia, de ninguna manera es innecesaria ni mucho menos irrelevante, pues el término Gran Ciencia no podría existir sin la pequeña ciencia y de hecho, la pequeña ciencia podría beneficiarse específicamente de la Gran Ciencia.

Los proyectos científicos masivos o de gran envergadura podrían ofrecer soluciones de gran alcance, a los problemas y los desafíos inmensos a los que la mayoría de pequeños proyectos no podrían.

Entonces ¿qué pasa cuando vertemos a la misma vez el intelecto humano junto a los problemas de una civilización globalizada y se agita la mezcla?

Como cuestión primordial, trataremos el fenómeno de la Gran Ciencia, que se da justo en el momento en que la sociedad juzga que determinada área de investigación, posee la suficiente importancia como para darle dinero y otorgarle recursos en una cantidad bastante considerable a cierto proyecto o (proyectos).

Pero hacer que tanto los objetivos, como los métodos de los investigadores, además de las metas de los políticos, puedan coexistir y armonizar, puede ser bastante difícil.

Y sin embargo, los analistas de BCC, tanto agencias internacionales como gobiernos globales están dispuestos a invertir un total de más de $ 180 mil millones en proyectos científicos de gran envergadura entre 2021 y 2025, creando de esta forma múltiples oportunidades para millones de proveedores pertenecientes a centenares de industrias.

Conjunción de ciencia, tecnología y guerra    

Desde su avance, la ciencia y la tecnología siempre han tenido una importancia sin precedentes, e indirectamente han conducido a la guerra en muchos casos.

La financiación de proyectos militares con perfiles científicos con posterioridad a la Segunda Guerra Mundial, constituyó sin duda una escalada nunca antes vista por la humanidad.

Ciertamente ciencia, tecnología y guerra, han ido juntas de la mano en más de una ocasión en un desarrollo imparable. De hecho, la Primera Guerra Mundial fue conocida como la “guerra de los químicos”, por el importante papel que tuvieron en ella las armas químicas.

La Segunda Guerra Mundial fue llamada «the physicists’ war”  o “La guerra de los físicos« y no por capricho, sino con total justicia ya que ciertos científicos de los mejores, jugaron un papel fundamental  en el desarrollo de nuevas armas e instrumentos, como el radar, o la bomba atómica, por mencionar los más importantes y letales.

 

Así pues, la descripción de Gran Ciencia más razonable, es que hace referencia a la investigación científica masiva con metas y objetivos inmensos que requieren de una financiación igualmente masiva por parte de intereses aún más grandes.

 

 

 

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