George Albert Boulenger

Cuando se piensa en el mundo natural, es fácil caer en la trampa de pensar que todas las especies están interconectadas y son interdependientes. Pero en realidad hay algunos animales que sólo quieren que los dejen en paz. Por ejemplo, George Albert Boulenger. Fue un naturalista belga que pasó toda su vida estudiando peces, reptiles y anfibios, y luego publicó todo ese conocimiento en libros para poder retirarse como un octogenario desnudo en su propia fiesta.

El padre de Boulenger era zapatero, pero su propia pasión era la historia natural.

El padre de Boulenger era zapatero, pero su propia pasión era la historia natural. A los 10 años empezó a coleccionar fósiles e insectos, y a los 16 ya había escrito un libro sobre peces y anfibios. De adulto, Boulenger escribió libros sobre reptiles y anfibios, así como sobre otros temas de zoología.

A los 15 años, ya había empezado a hacerse famoso por su pequeña colección de fósiles de peces y moluscos que había descubierto cerca de su casa.

Boulenger se interesó por la historia natural desde una edad temprana, y su padre fomentó este interés permitiéndole guardar muchos especímenes en casa. A los 15 años, ya había empezado a hacerse famoso por su pequeña colección de fósiles de peces y moluscos que había descubierto cerca de su casa.

Boulenger realizó muchas excursiones con otros coleccionistas, a menudo con la ayuda de pescadores locales que le señalaban conchas o peces interesantes. Se interesaba especialmente por la ictiología (el estudio de los peces) y la malacología (el estudio de los moluscos).

Su primer trabajo fue en el Museo Británico, donde catalogó y describió miles de nuevas especies de todo el mundo.

En 1879, Boulenger comenzó a trabajar en el Museo Británico (ahora conocido como Museo de Historia Natural). Catalogó y describió miles de nuevas especies de todo el mundo.

Su primer trabajo fue en el Museo Británico, donde catalogó y describió miles de nuevas especies de todo el mundo.

Escribió mucho sobre muchas serpientes y lagartos diferentes, pero además de sus escritos científicos también escribió poesía sobre la naturaleza. La gente pensaba que esto era bastante extraño para un científico. Pero si se piensa en ello, tiene sentido: la biología es sólo otra forma de ver la vida en la Tierra. No es diferente del arte o de la música o de cualquier otra cosa que el ser humano cree: ¡es sólo otro tipo de arte! Y si vamos a hablar de formas de arte, yo diría que la escritura de historia natural está a la altura de la poesía, ya que ambas son palabras escritas que capturan algo especial de la vida salvaje de nuestro planeta (y de las personas).

Fue amado por la ciencia y el mundo académico, y odiado por la población en general después de que ésta se amotinara cuando sus queridos geckos fueron amenazados de extinción.

George Albert Boulenger, naturalista belga y durante mucho tiempo conservador de reptiles en la Sociedad Zoológica de Londres, es muy querido por la ciencia y el mundo académico. Sin embargo, fue odiado por la población en general por sus esfuerzos de conservación. Como resultado, sus queridos gecos se han extinguido.

Hay dos especies que pertenecen al género Lygodactylus: Lygodactylus williamsi y Lygodactylus cicatricosus. Ambas llevan el nombre de George Albert Boulenger porque fueron descubiertas durante su etapa como conservador de reptiles en el zoológico de Londres. El primero fue descrito por el propio Boulenger en 1903 durante una expedición con otro colega herpetólogo (así se llaman). Su nombre se debe a que a nadie le gustan las serpientes; Boulenger pensó que era importante recordar a todo el mundo que también había algunas buenas (como ésta).

Escribió libros sobre peces, reptiles y anfibios, aunque él mismo no tenía manos ni pies.

Escribió muchos libros, todos ellos sobre peces, reptiles y anfibios. Su libro «Los peces de África», publicado en 1909, sigue considerándose una obra de referencia (aunque él mismo no tenía ni manos ni pies). Boulenger también era un experto en anfibios y reptiles, ya que pasó mucho tiempo en las selvas de África recogiendo especímenes. No podía manejar una pluma por sí mismo, ya que le faltaban las manos al nacer; sin embargo, utilizaba su boca para sostener la pluma y escribir con ella. Aunque tampoco tenía piernas de nacimiento, esto no le impidió viajar por África a caballo recogiendo especímenes para museos como el de Historia Natural de París.

Boulenger no tenía más aficiones que escribir libros porque vivía en la pobreza y necesitaba mantenerse con su carrera de escritor.

En su fiesta de jubilación, se presentó desnudo.

Boulenger era un destacado científico, pero también era conocido por sus excentricidades. De hecho, en su fiesta de jubilación, en 1924, se presentó desnudo, y no era la primera vez que lo hacía. Ya había llegado en cueros a una conferencia en el University College de Londres y a otra en la Universidad de Oxford. Lo único que evitó que lo arrestaran en esas ocasiones fueron las cartas de personas que lo conocían y que respondían por su identidad como distinguido académico (y no como una especie de pervertido).

Aunque difícilmente podemos justificar el hecho de presentarse desnudo a eventos profesionales importantes como parte de la evaluación del rendimiento laboral de uno o cualquier otra cosa relacionada con el dinero, sirve como ejemplo de cómo Boulenger vivía según sus propias reglas. Esto es algo que a la mayoría de la gente le vendría bien asumir más a menudo: ¿cuántas veces te han dicho lo que debes llevar o hacer simplemente porque lo ha dicho otra persona? No te conformes porque es fácil; piensa si tus elecciones te ayudan a conseguir tus objetivos.

Es muy importante tener una afición cuando eres joven para saber qué quieres hacer cuando seas mayor.

  • Es muy importante tener una afición cuando eres joven para saber qué quieres hacer cuando seas mayor.
  • Cuando elijas una afición, asegúrate de que sea algo que suponga un reto y una satisfacción.
  • Dedica tiempo cada día a tu nueva afición. Si no le dedicas suficiente tiempo, no tendrá el éxito que podría tener.
  • No te rindas. Incluso si tu afición no funciona exactamente como o cuando querías, sigue intentándolo hasta que funcione bien (o simplemente abandona).

Conclusión

Un buen pasatiempo puede ser una gran manera de descubrir lo que te apasiona, pero también ayuda a mantener la mente aguda y activa. Albert Boulenger supo aprovechar su afición de adolescente para descubrir su pasión por la historia natural, que acabó llevándole por todo el mundo. Con esto en mente, echemos un vistazo a otras aficiones que pueden gustar a la gente.

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