¿Es posible el teletransporte de personas?

¿Y si pudieras teletransportarte a ti mismo, o a otra persona, de un lugar a otro? ¿Y si pudieras enviar a tu amigo al otro lado de la ciudad o del mundo en un instante? La idea es tentadora, pero el teletransporte es un concepto que se ha explorado en la ciencia ficción desde hace décadas. Y aunque la mecánica cuántica podría permitirnos hacerlo algún día, probablemente pasarán muchos años antes de que estemos preparados para ello.

Un poco de historia

El teletransporte es un tema popular en la ciencia ficción, pero también es un fenómeno real que ocurre a nivel subatómico. De hecho, el teletransporte se ha utilizado para teletransportar información a través de largas distancias desde la década de 1960.

Esta sección recorre la historia del «verdadero» teletransporte desde su concepción en 1897 hasta la investigación actual sobre el entrelazamiento cuántico y otros fenómenos que podrían ayudarnos a transportar algún día a los seres humanos de forma instantánea a través del espacio.

Ensamblaje de personas a partir de componentes

Puede que te sientas tentado a pensar que es posible ensamblar personas a partir de componentes. Al fin y al cabo, si tienes los componentes adecuados, unirlos debería ser fácil. Sin embargo, esto no es cierto. El cuerpo humano no es una máquina, sino que está compuesto por miles de millones de células y todas ellas están formadas por moléculas y átomos, que son tan pequeños que ni siquiera pueden verse con un microscopio normal.

La razón por la que no es posible ensamblar a las personas a partir de sus partes tiene que ver con el funcionamiento de los átomos: son demasiado pequeños para que el ser humano los manipule sin destruirlos; cualquier intento de mover uno de ellos haría que saliera despedido en pedazos más pequeños (o tal vez simplemente desapareciera).

Teletransporte cuántico

El teletransporte cuántico es una forma de transferencia de información cuántica que utiliza las propiedades del entrelazamiento cuántico para teletransportar un estado cuántico desconocido a otro lugar. Este proceso no requiere ninguna comunicación clásica entre los dos lugares, aunque se demostró que la comunicación clásica es necesaria para la corrección de errores (es decir, la capacidad de distinguir entre un estado cuántico y su versión degradada).

En septiembre de 2012, unos investigadores teletransportaron información de un lugar a otro utilizando el principio del entrelazamiento cuántico: los fotones, o partículas de luz, se entrelazaron de tal manera que compartieron un único «estado» a través del espacio y el tiempo, incluso cuando estaban separados por grandes distancias. El proceso utilizado se llama teletransporte cuántico; se basa en la capacidad de los fotones de cambiar de estado cuando son medidos por los científicos.

Practicidad

Desde el punto de vista práctico, el teletransporte aún no es una posibilidad. Hay muchas formas teóricas de lograrlo, pero ninguna de ellas es actualmente factible para los seres humanos o los animales. No sólo no se dispone de las tecnologías necesarias, sino que, incluso si estuvieran disponibles, aún pasarían décadas antes de que se reunieran y probaran los conocimientos suficientes sobre la biología humana para comprender la mejor manera de aplicarlos con seguridad.

Así que, aunque en teoría es posible que algún día exista el teletransporte, no lo esperes a corto plazo… ¡o posiblemente nunca!

El concepto de teletransporte es tan genial y útil en la ciencia ficción, pero probablemente no se hará realidad a corto plazo.

Aunque la idea de ser transportado a algún lugar de forma instantánea es emocionante, es poco probable que el teletransporte se haga realidad en un futuro próximo. Para teletransportar a una persona o un objeto, hay que saber exactamente dónde va a estar en cada momento durante el transporte. Sin embargo, incluso una pequeña cantidad de incertidumbre en esas coordenadas puede suponer una enorme diferencia en el tiempo que tarda la luz de tu ubicación en llegar a ellos y volver a ti.

Si queremos averiguar a qué distancia se encuentran en cada momento de su viaje e incluir esos valores en nuestros cálculos -lo que sería necesario si quisiéramos realizar mediciones precisas- ¡necesitaríamos un número infinito de dígitos (o bits) de información!

Para poner esto en perspectiva: El número de átomos de la Tierra se estima en 10^50; si cada átomo representara 1 bit (1/2), entonces todos los átomos combinados sólo sumarían 10^30 bits en total, ¡lo que seguiría sin ser suficiente espacio!

Conclusión

El concepto de teletransporte es tan genial y útil en la ciencia ficción, pero probablemente no se hará realidad pronto.

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