es lo mismo ciencia ficcion que universo de ficcion

Se puede decir de esta forma, si deseamos: la ciencia ficción no guarda relación con la ciencia. Hay historias que la tienen dentro mucho más, otras menos, pero su presencia en los surcos de un cuento o novela está al servicio de la imagen, de la capacidad semántica de la imagen, y no del análisis físico , química o biológica de todo el mundo . La ciencia pertenece a un contexto del que, bien tejido, aparece el novum creíble, y no debe plegarse a las conclusiones de la verdad de este modo llamada por el hecho de que la ciencia, en la ficción, está al servicio de la imaginación y de la poesía. Representa lo planeado y sentido y no el desmenuzamiento científico de todo el mundo, de los mecanismos internos, físicos, químicos o biológicos que verdaderamente conforman este planeta. Los objetivos de la ciencia en la ciencia ficción no son exactamente los mismos que en el laboratorio.

La ciencia en la ciencia ficción es un imaginario empleado para espolear el sentido de la joya y lograr que despliegue todo el fulgor que transporta dentro y de lo que es capaz. Es un corpus explicativo y racional, orquestado para apuntalar un sentimiento, un pensamiento, un concepto. Y la ciencia es, en sí, imaginario. Que existan fallos o incongruencias científicas en una novela de ciencia ficción es sin importancia. Sí, cierto, soy siendo consciente de que puede chirriar hasta el punto de que nos expulse de la lectura, pero en un caso así nos va a estar expulsando un factor extraliterario, tal y como si leemos un libro lleno de faltas de ortografía, de fallos y desajustes en la maquetación . Comprensible el rechazo, pero por fundamentos que nada tienen relación con el artículo. Esta novela o este cuento reajustan las leyes físicas, químicas, biológicas y etcétera, resignificandolas en el nuevo contexto que las gesta a su forma, dando permiso el lujo de ignorar o enojar algunas certidumbres contrastadas.

Primordiales diferencias entre fantasía y ciencia ficción

En los dos mundos, lo extraño es lo diario, eso lo contamos claro, pero, ¿me dejo reiterar el interrogante dónde se encuentra el límite que los divide?

La contestación rápida y también propedéutica sería “en la justificación”, esto es, como justificas que solo tocando un talismán logres viajar al pasado, al futuro o manifestarse en Cancún (esperemos), va a ser la clave de todo relato.

¿Para qué exactamente sirve la ciencia ficción?

Dennis Cheatham cita un trabajo de investigación hecho en 2010 efectuado por la Sociedad de Investigación Científica donde preguntan a ciertos de sus integrantes si la ciencia ficción les había bajo la influencia en alguna forma. Los desenlaces de la investigación son sorprendentes. Los científicos respondieron afirmativamente, ya que este género les había inspirado con un sentido fantástico, impulsado una actitud de imaginación y imaginación, aparte de hacerles siendo conscientes de otras disciplinas científicas y despertar un interés en la ciencia que habría influido en la resolución de ocuparse al trabajo científico. Un caso de muestra lo podemos encontrar en Mae Jemison, la primera mujer de color en ir al espacio en 1992, que citó a la Teniente Uhura de Star Trek como una inspiración para transformarse en astronauta. “La fantasía es el irrealizable hecho posible. La ciencia ficción es lo improbable hecho viable”

Este género fomenta la educación, lúcida la imaginación y nos deja comprender (y retar) la ciencia. Además, ayuda a estimar que hay mundos que son probables en la lógica, sitúa a la raza humana en un espacio y una situación en el cosmos infinito, aparte de encararnos a cuestiones que son de naturaleza filosófica sobre la verdad y la cabeza. No solo cuestiona los límites de la ciencia, sino exhibe la enclenque construcción de nuestras opiniones morales y morales, aparte de la necesidad de hacerlas flexibles, activas y capaces de ajustarse a nuestra situación de hoy y futura. En el momento en que Asimov nos expone las tres leyes de la robótica, no solo da un contexto lógico al planeta que creó, sino nos encara a la noción de la oportunidad de la IA (inteligencia artificial) y las implicaciones morales de este fenómeno, ofreciendo una viable solución. Asimov nos ahorró encararnos al miedo a la rebelión de las máquinas.

Creador: Juan Miguel Aguilera

Juan Miguel Aguilera (1960) es novelista, dibujante, escritor de guiones y diseñador industrial. Es creador de las novelas Mundos en la eternidad, La semilla del mal (premio Juli Verne), La Disparidad de Dios (premio Ignotus en España, Imaginales en Francia y Bob Morane en Bélgica), Rihla y Mundos y diablos. Guió la película Naúfragos (Meliés de Plata en el Festival de Cine Fabuloso de Roma).

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