es evidente que adan con toda su ciencia

 La sombra de Adán es alargada y tiene planeado sobre el del sol evangélico conservador estadounidense. A varios les intranquiliza meditar que es la sombra de una ficción, de un espectro que jamás fue, y se esmeran por todos y cada uno de los medios a su alcance en proteger y probar que al comienzo de la raza humana hubo uno hombre, una pareja, Adán y Eva, de la que todos continuamos. Nos legó el obsequio amargo del pecado que pasa de generación a generación como una maldición, pero al unísono representa la promesa de un Adán escatológico (lo eschatos Adam, 1 Co 15:45), un segundo Adam que pondría antídoto a tal mal. Este postrero Adam no es otro que Jesucristo, pero si no hubo tal Adam, entonces el nuevo Adam semeja quedar sin justificación, sin fundamento. Aquí está la riña y el enfrentamiento que desde hace años encara a los evangélicos estadounidenses, cuyo cenit lo logró William Lane Craig con su obra El Adán histórico. Una exploración bíblica y científica (Kerigma 2021), fundamento de varios estudios y críticas.

El Adam desarrollado y el humano evolucionado

2, Contra la causalidad

Locke ahora había advertido que la relación causal es una relación entre ideas y no entre elementos, lo que no le impidió volver a poner la congruencia de las ideas. Siempre y en todo momento se perciben exactamente los mismos verdes vales en Inglaterra. Si la cabeza convierte las percepciones en elementos, ¿a qué se tienen que esa regularidad y reiteración? Las ideas son siempre y en todo momento otras y los vales siempre y en todo momento exactamente los mismos… Si hay orden en estos es pues debe existir algún orden en esos, pues en caso contrario la naturaleza sería para nosotros un libro ilegible. Locke, como Descartes antes que él, había recibido que ese orden se basa en Dios y en la causalidad, pero no les sometió a una crítica mucho más estricta.

Hume causó en la crítica de la causalidad hasta dónde es viable llevarlo a cabo. De ahí que comenzó exponiendo que no es un principio racional que haya de ser recibido siempre, en tanto que solo es aceptable así aquello cuyo opuesto cierra contradicción, lo que no se aplica a dicho principio en tanto que no existe existe ninguna contradicción en meditar que algo comience a existir sin que algo lo produzca. Si todas y cada una de las ideas diferentes son separables y las de causa y efecto son naturalmente diferentes, entonces es viable concebir que un elemento no existe en un instante particular y sí en el próximo, sin venir obligados por este motivo a meditar la iniciativa de causa o principio productivo . Entonces se tienen la posibilidad de imaginar separadamente la iniciativa de causa y la de comienzo de la presencia y no existe obligación de aceptar este principio, en tanto que la razón no es con la capacidad de ofrecer una demostración irrefutable.

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