es el ser humano egoista por naturaleza ciencia

Los humanos no hacemos mucho más que seguir, investigar, arrancar buscas que nos asistan a comprender lo que somos, o cuando menos a ofrecerle sentido. Cada uno de ellos, eso sí, indagamos en la medida de nuestras opciones y si bien los auténticos descubrimientos deberían relucir, en ocasiones las narraciones simples –aun falsas– les entierra entre los escombros del olvido.

Entre aquéllos que defienden que el hombre por su naturaleza es belicoso, violento, materialista, utilitarista y egoísta, hay autores como: Nicolás Maquiavelo, Converses Darwin, Sigmund Freud, Friedrich Nietzsche, Carlos Marx y Thomas Hobbes. Hobbes lo resumía en la oración: “el hombre es un lobo para el hombre”.

El hombre y el egoísmo

En la clase humana es más difícil llevar este tipo de estudios, puesto que no hay conjuntos establecidos y divididos entre comunitarios y no por hacer una investigación afín. No obstante hablamos de investigar en lo posible la viable predominación de una sucesión de genes concretos que modulan la síntesis de neuropéptidos, unas hormonas que se manifiestan singularmente en el cerebro, para saber de qué manera actúan con relación a los hábitos de cooperación y egoísmo.

Específicamente se pudo revisar que la oxitocina muestra ciertas variantes de un solo nucleótido en el gen que controla nuestra síntesis en las células, y estas variantes de nucleótidos determinan cambios en el nivel de oxitocina. ¿Qué es lo que significa esto? Que esa variación nucloetídica tiene la posibilidad de tener relación con un mayor o menor accionar de cooperación.

B) Justicia, los hermanos corruptos

“Justicia, los hermanos corruptos” es una investigación de Informe Particular dirigida por el periodista Santiago Pavlovic, abordó la intensidad de la corrupción en la Corte de ‘Apelaciones de Rancagua. Los ministros cuestionados se muestran comprometidos en tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y prevaricación. La Logia masónica núm. 56 “George Washington” de Rancagua, parecía ser el nexo entre Arenas y los ministros Elgueta, Vásquez y Albornoz.

AMPLIAR: “Justicia, los hermanos corruptos”

El hombre, popular y necesidad:

En la actualidad se ha popularizado la iniciativa de que hombre es autosuficiente y es egoísta por naturaleza. «El hombre es un lobo para el hombre» afirmaría Hobbes, o ansía el estado de «inocencia» original en el que era completamente libre del resto, como plantearía Rousseau. Es la posición del individualismo liberal, tan divulgada en la actualidad. Desde este criterio, accionar “al lado de el resto”, exactamente la misma existir “al lado de el resto”, es una necesidad que el sujeto debería aguantar, no representando ninguna calidad efectiva para el sujeto. Al fin y al cabo, “el resto” serían fuente de restricción, serían un inconveniente.

Esto choca frontalmente con el los pies en el suelo, que nos recomienda que el hombre es, como afirmaría Aristóteles, un animal popular. Somos seres sociales por naturaleza; es una parte de la condición humana, entre los puntos de partida de nuestra independencia y desarrollo. O sea palpable para cualquier persona que vea la verdad; observamos, por poner un ejemplo, que no somos ejecutables ni autónomos, los pequeños necesitan a sus progenitores para subsistir oa los docentes para estudiar a ser ciudadanos; por otro lado, no somos ególatras por naturaleza, esto es, nos movemos y actuamos sobre la base de la seguridad, como en el momento en que nos fiamos en que el médico nos va a curar, o en el momento en que tomamos medicinas sin meditar que son veneno (si bien haya habido casos de gente que envenena con medicinas), aun nos fiamos de la pericia del conductor de coche en el que realizaremos nuestras ocupaciones, y lo hacemos espontáneamente, como una suerte de programa ahora instalado en nuestra forma de ser . Además de esto, no somos independientes; somos inconclusos, imperfectos; o sea, libres al futuro, al perfeccionamiento, a la libre búsqueda de la alegría a través de la acción. Esta búsqueda es siempre y en todo momento acompañada y jamás sin el resto, ya que un individuo apartada sería una personalidad truncada, incompleta; sería, como afirma Aristóteles, mucho más que un hombre (o sea, un dios) o menos que un hombre (una bestia) si bien tenga una fachada humana.

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