Envejecimiento

El envejecimiento, desde una perspectiva biológica,  se refiere al resultado de la variada acumulación de daños celulares a lo largo del tiempo, lo cual conlleva a un gradual decaimiento de las capacidades, tanto físicas como mentales de un individuo, así como a un mayor riesgo de enfermedad, conduciéndolo así finalmente a la muerte.

Ahora bien, tales cambios no son uniformes y son relativos en esa vinculación con la edad de una persona en cuanto a años se refiere.  El envejecimiento prematuro también suele asociarse a otras transiciones vitales emocionales, más allá de los cambios biológicos, tales como el fallecimiento de amigos y parejas o la jubilación.

Afecciones más comunes asociadas al envejecimiento    

A medida que un individuo envejece crecen las probabilidades de experimentar diversas afecciones al mismo tiempo, y entre las más comunes asociadas al envejecimiento celular encontramos la pérdida de audición, las cataratas, los dolores de espalda y de cuello, la osteoartritis, la diabetes, la depresión y la demencia entre otras.

También la vejez está caracterizada por la aparición de diversos estados complejos de salud  que son conocidos habitualmente como síndromes geriátricos  y que generalmente son una consecuencia de distintos y variados factores subyacentes, que pueden incluir envejecimiento cerebral, las caídas, la incontinencia urinaria, los estados delirantes y las úlceras debido a la presión.

Factores para un envejecimiento saludable   

Si bien es cierto, que las personas mayores pueden contribuir de muchas maneras a la sociedad, a sus familias y a sus comunidades, el alcance de dichas contribuciones dependerá en una inmensa medida del factor salud.

Cuando algunas personas son capaces de vivir esos años adicionales de su vida saludablemente y en un entorno que le sea propicio para ello, su capacidad  aumentará para que puedan hacer lo que más valoren, y apenas se distinguirán de las capacidades que poseen las personas más jóvenes.

Pero por el contrario, si estos años adicionales se encuentran dominados por un declive de sus capacidades físicas y mentales, esto implicaría un impacto altamente negativo tanto para las personas mayores como para su desarrollo en la sociedad.

Pese a que algunas de las variaciones en la salud relacionadas con el envejecimiento de las personas son debidas a la genética, los factores más influyentes poseen más relación  con el entorno social, particularmente con la vivienda, y la comunidad, así como características físicas personales, como la etnia, el sexo, o el nivel socioeconómico.

De esta manera el entorno en el que se desarrollan durante su niñez, o inclusive antes, en la fase embrionaria, en conjunción  con las características determinantes personales, tendrá efectos a largo plazo sobre el envejecimiento del individuo.

Es altamente conocido que los entornos tanto físicos como sociales  son capaces de afectar de manera directa la salud,  mediante  la creación de barreras o incentivos y que tienen una incidencia directa en las oportunidades, decisiones y  hábitos que estén relacionados con la salud, esto puede producir un envejecimiento acelerado.

Así que mantener hábitos saludables y particularmente seguir una dieta equilibrada -ya sea realizando actividad física regularmente o abstenerse de consumir productos tóxicos como el tabaco- contribuirá a reducir los riesgos de enfermedades propias del envejecimiento, y ayudará a mejorar la calidad de la capacidad tato física como mental para retrasar la debilidad propia de la vejez.

 

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