En qué consiste la pedagogía activa

En los ámbitos educativos de nuestro país llama la atención el auge de las escuelas que aplican métodos de pedagogía activa, unos sistemas educativos divergentes de la enseñanza tradicional y que están ganando adeptos en España.

Sin embargo, para los escolares de los países nórdicos no se trata de una opción novedosa: las pedagogías activas vienen siendo utilizadas desde hace muchos años con unos resultados académicos francamente notables.

Qué es la pedagogía activa

Las pedagogías activas son sistemas o métodos educativos que se alejan de los modelos académicos tradicionales basados en un proceso sucesivo de exposición de conocimientos y evaluación.

Mediante diferentes herramientas pedagógicas y técnicas educativas se consigue que el alumno asuma el liderazgo en su propio proceso de aprendizaje.

Contra lo que se pueda pensar, no se trata de sistemas pedagógicos innovadores, sino que son utilizados en muchos países desde hace décadas, por lo que su efectividad académica está sobradamente demostrada.

Tipos de pedagogía activa y sus objetivos

Repasemos los sistemas de pedagogía activa que gozan de mayor reputación en el mundo:

Método Montessori

Su principal característica es que el aprendizaje no se focaliza en los conocimientos, sino el niño o adolescente. Y recalcamos lo de niño o adolescente porque en las escuelas Montessori no suele utilizarse la palabra alumno.

Aunque los profesores no son ajenos a los objetivos académicos, la característica distintiva del método Montessori es que los niños aprenden al ritmo que ellos mismos establecen.

La labor del profesor es ayudar a los estudiantes a utilizar el material didáctico del que disponen, permitiéndoles trabajar al nivel que deseen sin ejercer acciones correctivas.

Las aulas suelen organizarse en grupos de varias edades. Se pretende que los mayores utilicen su experiencia para ayudar a los más pequeños.

Cada grupo de alumnos suele mantener el mismo profesor durante un periodo de tres años para afianzar las relaciones personales y la confianza entre profesor y alumno.

El objetivo del método Montessori es fomentar la autonomía del estudiante y formar personas con iniciativa y capaces de tomar decisiones propias, educadas en los valores del respeto, la tolerancia y la autoestima.

Método Waldorf

“La educación en las escuelas Waldorf no es un simple sistema pedagógico: se trata del arte de despertar lo que realmente hay dentro del ser humano». Estas palabras son del conocido filósofo y científico Rudolph Steiner, creador de este sistema educativo.

El enfoque pedagógico del método Waldorf se basa en el juego e incluye todo tipo de actividades complementarias que combinan aprendizaje y entretenimiento.

Se procura evitar la programación académica estricta, con prioridad para la lectura y las artes, pero sin descuidar los aprendizajes científicos o técnicos. Matemáticas y ciencias se entrelazan con el arte, el movimiento, la música y diversas actividades de pedagogía infantil.

De esta forma se mejora el rendimiento escolar y se involucra al alumno en el aprendizaje de manera activa, emocional y reflexiva, permitiendo que afloren naturalmente sus habilidades y capacidades innatas.

La pauta es similar al de las escuelas Montessori en cuanto a la composición de las aulas: clases con alumnos de edades mixtas y el mismo profesor durante varios años.

El objetivo final es ayudar a cada alumno a activar sus capacidades y cualidades específicas y vincularlas al aprendizaje y al progreso académico.

Método Reggio Emilia

Las escuelas inspiradas en el método Reggio Emilia aprovechan el interés del alumno por ciertos temas o materias: si los niños se interesan por un tema determinado y hacen preguntas sobre el mismo, el profesor no responderá directamente, sino que hará que los alumnos las averigüen o deduzcan.

Los profesores no solo informan por escrito del progreso académico, sino que también toman fotos y filman vídeos de las actividades realizadas. Se comparte toda la información con los alumnos para que sean plenamente conscientes de sus progresos y de su propio potencial.

Desarrollado para su uso en las aulas de preescolar, el método Reggio Emilia se centra en la idea de un plan de estudios guiado por el alumno, en el que se aprende a través de la exploración, la investigación y la curiosidad.

Método Pikler

Este método defiende que los niños han de tener libertad de movimientos y que no deben ponerse trabas a su curiosidad.

Es necesario confiar en la capacidad del niño para alcanzar sus objetivos sin la ayuda de los adultos.

Por eso es preciso que los padres colaboren en el desarrollo de esta metodología, evitando presionar a los niños en el proceso de aprendizaje o coartar su libertad. El apoyo académico ha de venir de la comunicación verbal y el afecto.

El método Pikler puede considerarse un sistema de aprendizaje activo emparentado con el método Montessori, aunque también adopta algunas técnicas utilizadas en los otros dos métodos.

Centros independientes de pedagogía activa

Algunos de ellos utilizan técnicas combinadas de los métodos reseñados y otros disponen de sus propios sistemas, incluyendo la pedagogía musical activa. Una entrevista con los responsables de cada centro nos aclarará si la metodología aplicada colma nuestras expectativas.

 

En definitiva, los diferentes métodos de pedagogía activa beben en fuentes comunes: básicamente se trata de fomentar la autonomía y la independencia del niño, confiar en sus talentos y capacidades, permitir que los desarrollen naturalmente y procurar que la curiosidad sea la base y el motor del aprendizaje.

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