El método Pikler y los beneficios de la libertad de movimiento

La mayoría de los educadores y cuidadores infantiles han oído hablar del enfoque Montessori para el aprendizaje temprano y muchos también están familiarizados con la filosofía Reggio Emilia o los puntos de vista de Magda Gerber. Sin embargo, son menos los que han oído hablar del método Pikler.

En qué consiste el método Pikler

Para entender este método educativo, primero hemos de conocer quién fue la doctora Emmi Pikler, una pediatra y educadora que vivió y trabajó en Hungría:

En 1946, esta mujer asumió la responsabilidad de dirigir un hogar para niños huérfanos en Budapest y fue esta experiencia la que le llevó a postular sus puntos de vista sobre la mejor manera de educar a bebés y niños de corta edad.

Tras observar durante años a los niños del orfanato y educarlos, la Dra. Pikler desarrolló la metodología que lleva su nombre, un revolucionario sistema que contradecía todos los principios de educación de la época, centrado en satisfacer la necesidad de apego, la libertad de movimientos y la autonomía e iniciativa de los niños, con el objeto de mejorar sus capacidades sociales y de aprendizaje.

Beneficios de aplicar el método Pikler

Según el método Pikler, para lograr esos objetivos es necesario desarrollar siete principios clave, que detallaremos uno por uno a continuación, junto con los beneficios que conllevan:

1. La atención plena aporta tranquilidad a los bebés y niños pequeños

El enfoque de la Dra. Pikler aboga por que los educadores y los padres eviten realizar otras tareas simultáneas cuando estén con los niños y que dirijan toda su atención a ellos.

La Dra. Pikler afirma que los bebés interpretan esta atención exclusiva como seguridad, amor y refuerzo, lo que les aporta quietud y concentración, impidiendo que se distraigan con situaciones que les ponen nerviosos o que no comprenden.

2. La tranquilidad y la falta de prisa en el educador rebajan la ansiedad de los niños

Los bebés se desenvuelven mejor cuando están en entornos tranquilos y lentos. Los niños tienden a sobreestimularse e inquietarse si los educadores están estresados o se lanzan a realizar las tareas de atención con excesiva rapidez.

Según los postulados de la Dra. Pikler, es tarea del educador crear una atmósfera de paz para evitar que el niño se sienta presionado, circunstancia que dificulta la socialización y el aprendizaje.

3. Dedicar tiempo y conceder libertad a los niños estimula su competencia y cooperatividad

Además del principio anterior de reducir la velocidad, la Dra. Pikler afirma que tomarse tiempo para participar en las actividades de cuidado y educación ofrece una valiosa oportunidad para que el bebé establezca un vínculo con su cuidador o profesor, y que los niños suelen participar activamente en estas actividades cuando las condiciones son óptimas.

Adicionalmente, los niños a los que se les da libertad aprenderán antes lo que tienen que hacer y se convertirán en socios competentes y cooperativos.

4. La participación del niño fomenta el interés por todas las actividades, incluidas las educativas

El método Pikler considera a los pequeños como participantes activos y no como receptores pasivos, animando a los cuidadores y docentes a adoptar un enfoque cooperativo en todas sus interacciones.

Es fundamental el diálogo en cada paso del camino para que bebés y niños sepan lo que va a suceder y tengan la opción de colaborar en las tareas, con lo que aumentará su interés en las mismas.

5. El movimiento libre es imprescindible para el desarrollo motor y para las habilidades de experimentación y superación de retos

El principio de movimiento libre de Pikler para el desarrollo motor se resume en que no hay que poner a los niños en posiciones en las que no puedan colocarse ellos mismos ni de las que no puedan salir por sus propios medios.

Hacer eso equivale a limitarlos y por eso deben evitarse hamacas, columpios, cochecitos y andadores, artilugios destinados a facilitar la comodidad de padres, cuidadores y educadores.

Es el movimiento libre el que da a los pequeños la oportunidad de aprender mediante la experimentación y les enseña a superar los retos de desarrollo motor, obteniendo además satisfacción y sensaciones de logro.

6. Los niños han de disponer de espacio y explorar continuamente para desarrollar la autoestima, la confianza en sí mismos y su autopercepción como seres capaces e independientes.

Los niños que disponen de un entorno enriquecedor con espacio, tiempo y libertad para explorar, son plenamente capaces de entretenerse por sí mismos.

Ofrecer a los niños y bebés oportunidades para explorar y aprender sobre su mundo les ayuda a desarrollar la confianza y la autoestima, a aprender quiénes son y a desarrollar su sentido de la independencia.

7. Las conductas de respeto de los adultos hacia los niños se traducen en una mayor observancia de los mensajes educativos y en conductas respetuosas de los propios niños

Educadores, cuidadores y padres han de ser receptivos y respetuosos con las señales físicas y verbales emitidas por el niño, fomentando el desarrollo natural de una cultura de respeto mutuo.

Cuando no se ignoran los mensajes explícitos que envían los niños, disminuye la probabilidad de que ellos también ignoren los mensajes y las peticiones que reciben de los adultos.

 

Como reflexión final, señalemos que quizá en España aún no estamos maduros para aceptar que el método Pikler es una alternativa pedagógica y educativa válida, pero lo cierto es que su uso está totalmente normalizado en Estados Unidos y en algunos países nórdicos, ofreciendo unos excelentes resultados.

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