El descubrimiento de la electricidad: una historia para niños

Vamos a conocer cuándo se produjo el descubrimiento de la electricidad y quién lo hizo posible. Además, en esta historia de la electricidad para niños, haremos un recorrido por los sucesivos descubrimientos que han permitido que hoy podamos utilizar la electricidad como fuente de iluminación y para hacer funcionar todo tipo de máquinas y dispositivos.

Cuándo se descubrió la electricidad

La electricidad es un descubrimiento que no se produjo por casualidad: desde tiempos inmemoriales, se sabía que existía una energía oculta causante de los fenómenos eléctricos naturales como rayos y relámpagos y de otros, como la electricidad estática producida al frotar algunos materiales.

Pero el descubrimiento formal de la electricidad como fenómeno físico empíricamente comprobable sucedió en 1752 y fue obra de Benjamin Franklin, un destacado político, científico e inventor estadounidense.

El descubrimiento de la electricidad: ¿cómo fue?

Ese año, Benjamin Franklin llevó a cabo una serie de experimentos con una cometa conectada a un cable metálico en cuyo extremo se había atado una gran llave de hierro. En medio de una gran tormenta de rayos, la cometa captó energía eléctrica de los rayos, que fue llevada a tierra a través del cable metálico.

Así fue como Franklin pudo demostrar su hipótesis de que la energía de los rayos tenía la misma naturaleza que el fenómeno físico que ahora denominamos electricidad estática. Y de paso, inventó lo que hoy denominamos pararrayos.

Pero esto fue solo el principio: tendría que pasar casi un siglo y medio para que el hombre consiguiese aprovechar la electricidad e idear formas eficientes de generarla.

Cómo se descubrió la corriente eléctrica

En 1831, el físico Michael Faraday descubrió que se podían producir corrientes eléctricas haciendo girar un imán alrededor de un cable de cobre.

Ese descubrimiento dio origen a lo que hoy denominamos electromagnetismo, una rama de la física cuya paternidad corresponde a Faraday y a otros ilustres científicos como Maxwell y Lenz.

El electromagnetismo es la base del aprovechamiento de la electricidad actual y de cómo la generamos, ya que se trata de un fenómeno físico de dos direcciones. Expliquemos esto: igual que al girar un imán alrededor de un cable se genera una corriente eléctrica, si se hace circular a través de ese cable energía eléctrica, se produce un campo magnético que hace girar el imán.

El primer principio es el que hace posible generar electricidad en las centrales y el segundo es el que se utiliza para mover los motores eléctricos de electrodomésticos, máquinas y vehículos.

Cómo se descubrió la iluminación eléctrica

El descubrimiento de la luz eléctrica es tan importante como el descubrimiento del electromagnetismo: a finales del siglo XIX, varios científicos e inventores, como Nicola Tesla, intentaban aprovechar la electricidad para convertirla en energía lumínica.

Varios de ellos ya habían conseguido hacerlo, pero no era posible mantener un flujo de luz constante, duradero y rentable: los incipientes dispositivos de iluminación consumían mucha electricidad, la mayor parte se convertía en calor y los aparatos se quemaban y fundían rápidamente, dejando de funcionar en cuestión de pocos minutos.

Fue Thomas Alba Edison, el mayor inventor de la historia, quien se llevó finalmente el gato al agua: perfeccionó una patente que había adquirido a Henry Woodward y Mathew Evans, que consistía en unos filamentos metálicos encapsulados al vacío en el interior de un bulbo de vidrio hermético.

Había nacido la primera bombilla capaz de producir luz durante 40 horas seguidas, antes de fundirse.

Quién es el padre de las redes eléctricas modernas

A principios del siglo XX, el gran problema era adecuar la producción de energía eléctrica al creciente consumo. Hasta entonces, la energía eléctrica se producía en infinidad de generadores muy pequeños que tenían un bajo rendimiento. Los cortes de suministro continuados eran la tónica habitual, especialmente a la caída del crepúsculo, cuando más necesaria era la luz eléctrica.

Fue Samuel Insull quien tuvo la idea de eliminar todos los pequeños generadores para sustituirlos por otros gigantescos, costosísimos y muy eficientes, de un tamaño que jamás había sido visto.

La primera generación de esos inmensos generadores fue fabricada e instalada por la compañía General Electric. Ocupaban manzanas completas y decenas de trabajadores tenían que asegurar su funcionamiento ininterrumpido: esas fueron las primeras centrales eléctricas de la historia.

Y la historia continúa…

Hasta hace bien poco, gran parte de la generación de electricidad se realizaba con combustibles fósiles, como el carbón y el fuel. Sin embargo, estos métodos tradicionales tenían un alto impacto en la emisión de gases de efecto invernadero.

Las investigaciones actuales se centran en las energías renovables, como la eólica, la solar y la hidroeléctrica. Igualmente, se está investigando la manera de producir energía nuclear mediante procedimientos que no produzcan residuos radiactivos. Y las grandes baterías cada vez son más eficientes, menos contaminantes y se cargan más rápido.

Así que, aunque nuestra pequeña historia del descubrimiento de la electricidad para niños ya ha finalizado, no podemos dudar de que los peques del futuro leerán una historia bastante más larga que esta. ¿Y qué es lo que vendrá después? A ciencia cierta no lo sabemos, pero todos los indicios apuntan a que la pila de hidrógeno y la energía nuclear serán las protagonistas de los próximos capítulos.

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