El cerebro aprende más de los éxitos que de los fracasos, según un estudio

El aprendizaje es la capacidad de adquirir nuevos conocimientos, comportamientos, habilidades y hábitos. Es un proceso por el que grupos de neuronas del cerebro establecen conexiones entre sí para almacenar información. Estas conexiones neuronales se llaman sinapsis. Cada neurona tiene muchas dendritas (ramas) que reciben mensajes de otras neuronas; estas ramas se conectan luego al axón de otra neurona (una estructura larga que contiene un canal por el que se transmiten las señales eléctricas). Cuando dos ramas se cruzan en un punto llamado sinapsis, se transmite un impulso eléctrico desde una rama (presináptica) a través del espacio que las separa hacia otra rama (postsináptica), donde provoca la liberación de unas sustancias químicas llamadas neurotransmisores en el espacio entre dos neuronas para que puedan unirse a los receptores de las superficies de las dendritas cercanas.

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Mediante una técnica de imagen, los científicos han descubierto que el cerebro aprende ajustando las sinapsis en función de los éxitos y no de los fracasos.

El cerebro aprende más de los éxitos que de los fracasos, según un nuevo estudio.

Mediante una técnica de imagen, los científicos han descubierto que el cerebro aprende ajustando las sinapsis en función de los éxitos y no de los fracasos. Los investigadores afirman que este proceso explica cómo somos capaces de aprender cosas nuevas con tanta rapidez y eficacia.

«El cerebro utiliza tanto la retroalimentación positiva como la negativa para ajustar sus conexiones», afirma David Sosnowski, de la Universidad de Arizona en Tucson, que dirigió el equipo de investigación junto con su colega Michael Fanselow». Los resultados sugieren que cuando se aprende algo nuevo o se repite una y otra vez, esta asociación provoca cambios a nivel sináptico: reforzando algunas conexiones y debilitando otras.»

Los científicos utilizaron un nuevo método de obtención de imágenes llamado microscopía de escaneo láser de dos fotones para seguir los cambios en la actividad neuronal cuando los animales aprendían tareas mientras estaban anestesiados.

Quizá te preguntes cómo se relaciona todo esto con tu día a día y qué tiene que ver contigo. Pues bien, la próxima vez que te apetezca probar algo nuevo o aprender una nueva habilidad, no te rindas si te equivocas. Aprendemos más de nuestros éxitos que de nuestros fracasos.

La microscopía de escaneo láser de dos fotones es un método de obtención de imágenes desarrollado a finales del siglo XX para capturar imágenes de alta resolución de las estructuras neuronales en las profundidades del cerebro de los mamíferos vivos.

Los investigadores han desarrollado un nuevo método de obtención de imágenes que utiliza un láser para escanear el cerebro. La técnica se denomina microscopía de barrido láser de dos fotones (2PLSM) y se desarrolló a finales del siglo XX para captar imágenes de alta resolución de las estructuras neuronales en las profundidades del cerebro de los mamíferos vivos.

Además de poder ver las neuronas con una claridad sin precedentes, la 2PLSM también permite a los investigadores observar cómo las neuronas interactúan entre sí durante procesos complejos como el aprendizaje y la formación de la memoria, lo que puede acercarnos a entender cómo funcionan estos procesos en condiciones normales y también cuando se estropean (como después de una lesión traumática).

Los autores probaron dos tipos diferentes de tareas de aprendizaje: asociativas y no asociativas.

Los investigadores probaron dos tipos diferentes de tareas de aprendizaje: asociativo, en el que un animal aprende a asociar dos estímulos con una respuesta; y no asociativo, en el que un animal aprende a asociar un estímulo con una respuesta.

Descubrieron que en ambos tipos de aprendizaje intervienen células neuronales del hipocampo (una estructura profunda del cerebro), pero que las neuronas de las distintas partes del hipocampo aprenden estas tareas de forma diferente. Por ejemplo, una neurona puede dispararse cuando ve un objeto emparejado con comida o peligro durante el entrenamiento asociativo; sin embargo, si esa misma neurona participa en el aprendizaje no asociativo -que se produce cuando un objeto se asocia con otro pero no necesariamente con una recompensa- puede dispararse sólo cuando se le presentan sus estímulos preferidos.

Los autores sugieren que esta distinción podría explicar por qué los seres humanos parecen más hábiles que otros animales a la hora de reconocer patrones: Cuando vemos algo nuevo, intentamos imaginar cómo encaja en lo que ya conocemos de nuestro mundo antes de actuar según nuestros impulsos instintivos (o huir).

El aprendizaje no asociativo se produce cuando un animal aprende a asociar un único estímulo con una respuesta.

  • El cerebro puede aprender del éxito o del fracaso.
  • El cerebro aprende más de los éxitos que de los fracasos.

Es fácil ver cómo esto puede ser cierto. Una experiencia exitosa es aquella en la que el cerebro ha aprendido algo, o en la que ha ejecutado con éxito una tarea: ¡ganamos! Por otro lado, una experiencia sin éxito es aquella en la que el cerebro no ha aprendido nada o ha tenido problemas para completar su trabajo: un fracaso.

¿Pero qué pasaría si habláramos de dos tipos diferentes de éxito? Digamos que estás aprendiendo matemáticas: si tu amigo te ayuda con los deberes y te muestra cómo hacerlo, eso es una forma de éxito; pero si simplemente se rinde porque piensa que las matemáticas no son para él, entonces ha fracasado en ser útil. En este caso, tanto los éxitos como los fracasos son buenos para el aprendizaje; sin embargo, cuando observamos las respuestas de nuestros cerebros a estas situaciones, parece que hay algo de verdad detrás de «los fracasos nos enseñan más». De hecho, hay varias formas en las que la gente sabe más del fracaso que del éxito:

Conclusión

En conclusión, el cerebro aprende más de los éxitos que de los fracasos. Esto se debe a que no quiere perder el tiempo acostumbrándose a cosas que ya sabe hacer bien. Prefiere centrarse en cosas nuevas que necesita mejorar para ser más eficiente en ellas. Este proceso es similar al de un juego como el póquer, en el que los jugadores quieren que sus cartas sean lo mejor posible para poder ganar más fichas o cobrar antes de perderlo todo.

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