Diferencias entre el modelo geocéntrico y heliocéntrico

El modelo geocéntrico y heliocéntrico no solo comparten entre sí el hecho de que son métodos históricos de entender el universo, sino que además también comparten que son teorías incompletas y que contienen errores.

A pesar de ello, no cabe duda de que entre la teoría geocéntrica y la heliocéntrica hay diferencias, ni tampoco de que la última es mucho más acertada y cercana a la realidad del universo que hoy conocemos.

Analicemos, pues, la teoría heliocéntrica y geocéntrica y conozcamos su historia y evolución.

Cuáles son las diferencias entre el modelo geocéntrico y el heliocéntrico

Ambos modelos son muy fáciles de diferenciar sin necesidad de profundizar mucho:

  • El modelo geocéntrico o geocentrismo establece que la Tierra está en el centro del universo y que todos los cuerpos celestes, incluido el Sol, giran a su alrededor.
  • Y el modelo heliocéntrico o heliocentrismo afirma que es el Sol el que está en el centro del universo y que los demás cuerpos celestes orbitan alrededor de él.

Como vemos, ambas teorías son incorrectas. Pero mientras que el modelo geocéntrico es totalmente erróneo, el heliocéntrico acierta en parte, puesto que, en efecto, los planetas de nuestro sistema solar si giran en torno al Sol.

Veamos cuáles son los orígenes de ambos modelos y comprobemos que mientras el modelo geocéntrico prácticamente no evolucionó, puesto que era erróneo, el modelo heliocéntrico sí que lo hizo, facilitando la concepción del modelo del universo que hoy en día damos por bueno.

El modelo geocéntrico del universo

El modelo geocéntrico del universo, también conocido como modelo ptolemaico, se extendió por todo el mundo en tiempos de la Antigua Grecia.

Se trataba de un modelo basado en observaciones muy simples y que parecían obvias: para un observador en la superficie de nuestro planeta, la Luna, el Sol y las estrellas parecen seguir trayectorias regulares sobre nuestras cabezas. Una conclusión aparentemente muy empírica.

Platón y Aristóteles escribieron extensamente sobre el modelo de universo geocéntrico, pero fue el astrónomo Ptolomeo quien lo perfeccionó:

Según Ptolomeo, los objetos celestes orbitaban alrededor de la Tierra en distintas esferas concéntricas. Dentro de estas esferas, los objetos celestes seguían en realidad trayectorias elípticas dentro de otra esfera denominada epiciclo.

Esta teoría de las esferas y el epiciclo era necesaria para intentar justificar el hecho de que, vistos desde la Tierra, los planetas más cercanos como Venus y Marte, en ocasiones parecían detenerse e incluso retroceder en el cielo.

A pesar de los esfuerzos posteriores de los eruditos geocéntricos del Medievo y del Renacimiento por perfeccionar el modelo geocéntrico, este no podía explicar bien esas y otras extrañas incidencias de los movimientos de los cuerpos celestes.

El modelo heliocéntrico del universo

Durante el siglo XVI, los defectos del modelo geocéntrico fueron exponiéndose públicamente por parte de astrónomos como Kepler, Tycho Brahe, Copérnico y Galileo Galilei.

En aquella época, cuestionar la teoría geocéntrica era peligroso, ya que la Iglesia era una firme partidaria de ese modelo y defendía que la Tierra había sido escogida por Dios para conformar el centro del universo. Por eso la transición del geocentrismo al heliocentrismo no fue precisamente repentina ni fácil.

Pese a todas las dificultades surgidas del celo eclesiástico, las observaciones astronómicas posteriores pudieron demostrar que los movimientos de los planetas se explicaban mejor mediante un modelo en el que todos ellos, incluida la Tierra, seguían trayectorias elípticas predecibles alrededor del Sol.

Por ejemplo, el descubrimiento de Galileo de que Júpiter tenía varias lunas, que orbitaban alrededor de Júpiter y no de la Tierra, fue una de las pruebas irrefutables de que la Tierra no era un lugar especial elegido por Dios para que los demás cuerpos celestes girasen a su alrededor.

Más de un siglo tardó la Iglesia en renunciar a la defensa del modelo geocéntrico y aceptar la validez del modelo heliocéntrico.

El fin de la validez del modelo heliocéntrico

A diferencia del geocentrismo, el heliocentrismo fue atacado prácticamente desde su formulación, con argumentos tan convincentes como los de Giordano Bruno: este argumentaba que si la Tierra no era el centro del universo, era igualmente ilógico suponer que el Sol sí lo era.

Pero los puntos de vista que ponían en solfa el modelo heliocéntrico tardaron varios siglos en adquirir plena credibilidad entre los científicos: no fue hasta el siglo XX, cuando los modernos telescopios permitieron descubrir que existía otras galaxias en movimiento.

Estos descubrimientos se vieron apuntalados por otros hechos como, por ejemplo, la evidencia científica de que el propio Sol experimenta cierto movimiento alrededor de su punto central medio, debido a la influencia gravitatoria de todos los planetas, y muy especialmente de Júpiter.

A día de hoy, todos los datos y hechos confirmados nos permiten saber que ni nuestro planeta, ni nuestro sol, ni siquiera nuestra galaxia pueden ocupar una posición especial o central respecto a otros objetos del universo.

Con todo, entre modelo geocéntrico y heliocéntrico hay un auténtico abismo conceptual en favor de este último. Y tampoco hay que olvidar que fue este modelo el que abrió las puertas a todos los descubrimientos posteriores que han permitido comprender mejor los orígenes y la realidad del universo: la teoría de la relatividad, la teoría del Big-Bang y otros recientes modelos cuánticos son herederos directos del extinto heliocentrismo.

¿Que te ha parecido?

Deja un comentario