Deriva de los continentes

La deriva de los continentes, también denominada deriva continental es el paulatino pero constante desplazamiento de las distintas masas continentales del planeta Tierra respecto a las otras, que las hace alejarse o aproximarse según sea el caso, durante un ciclo de millones de años.

Dicho movimiento terrestre se debe a la naturaleza viscosa y semisólida de la capa subyacente a la litósfera superficial, sobre la cual flotan las distintas placas tectónicas empujándose y desplazándose entre sí, como si se tratase de alfombras sobre un piso encerado.

No en vano, la posición actual de los continentes es muy distinta de la de hace millones de años, según sugieren las evidencias emanadas de los registros fósiles. Finalmente, la teoría fue propuesta en 1912 por el geofísico alemán Alfred Wegener.

Recepción pública de la teoría de la deriva de los continentes 

Para el momento de su presentación al público, la teoría de la deriva de los continentes de Wegener fue recibida con cierto escepticismo por parte de la comunidad geológica del momento.

Sin embargo, cuando se logró comprender el problema de las placas tectónicas y la deriva en la década de 1960, se pudo explicar de manera más adecuada dicho movimiento continental.

Medio siglo después, el científico francés Antonio Snider-Pellegrini concluyó que, la presencia de la misma evidencia fósil en costas de continentes tan lejanos como África y América tenía una sola explicación: que la forma de los continentes encaja como piezas de un rompecabezas.

Esta idea, por cierto, ya había sido acariciada en el siglo XIX por el naturalista alemán Alexander Von Humboldt.

Pruebas de la deriva continental 

Existen numerosos datos que evidencian la deriva de los continentes. Por ejemplo, la coincidencia de las formas de todos ellos, algo fácilmente observable en un mapamundi.

Hay también evidencia geológica de la cercanía de los continentes, en vista de que muchas formaciones poseen la misma edad y el mismo tipo de piedras. Es decir, señales inequívocas del mismo tipo de procesos metamórficos en continentes hoy en día muy diferentes y alejados entre sí.

Asimismo, la presencia de fósiles de plantas y animales en las costas de continentes que hoy se encuentran tan separados, se explica perfectamente si los continentes antes estaban a una menor distancia.

Por último, los análisis paleoclimáticos que se valen de rocas del subsuelo para determinar la antigüedad del clima de algunas regiones de la superficie terrestre, no son viables en una distribución continental como la actual.

Etapas de la deriva continental

A pesar de lo que muchos creen, Pangea no fue el primer supercontinente. De hecho, antes hubo otros que se resquebrajaron y terminaron separándose en trozos a partir de los cuales se formaron otros supercontinentes, y así sucesivamente hasta el día de hoy. Dicho proceso se dio en varias etapas en la deriva de los continentes.

Hace unos 1100 millones de años, se formó el supercontinente de Rodinia, primer gran bloque de tierra del cual provienen todos los continentes.

Hace 750 millones de años atrás, Rodinia comenzó a fragmentarse y, de sus restos surgió un nuevo supercontinente llamado Pannotia, que tuvo una vida de unos 60 millones de años aproximadamente.

Pannotia se dividió en Gondwana, supercontinente al sur (hoy África, Suramérica, India, Oceanía, Madagascar y la Antártida; y Proto-Laurasia, al norte, (hoy Asia, Europa y América del Norte).

 

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