¿Cuánto usamos de nuestro cerebro?

Quizás hayas leído en algún lugar sobre el porcentaje que usamos de nuestro cerebro, por lo que tengas una idea errónea del mismo. El cerebro es uno de los órganos más importantes del ser humano el cual cumple muchas funciones al mismo tiempo, su uso es integro.

Es por ello por lo que conocer cuánto usamos de nuestro cerebro te puede dar una mejor idea para entender cómo funciona. Dicho esto, en esta oportunidad te hablaremos sobre la realidad de cómo el cerebro lleva a cabo su trabajo principal: permitirnos vivir.

El mito del uso de nuestro cerebro

Mucho se ha hablado sobre que los seres humanos utilizan solo el 10% de su capacidad cerebral, no alcanzando nunca su máximo. Esto no es más que un mito que a lo largo de los años se ha ido esparciendo entre las personas en distintos ámbitos sociales.

La realidad es que, a pesar de que en determinadas situaciones no usemos todas las zonas de nuestro cerebro, esto no significa que esté mal. Hay partes que se dedican específicamente a la comprensión y el análisis de nuestro ambiente, así como otras que procesan nuestra habla.

También otras se encargan de la parte motriz de nuestro cuerpo, mientras que otras del razonamiento lógico y matemático. Cada parte cumple una función específica que al mismo tiempo se interconecta con otras a través de las neuronas, realizando la sinapsis.

Pensar en utilizar el 100% de nuestro cerebro no está mal, pero fisiológicamente conllevaría un gran consumo de energía; estaríamos siempre cansados debido a esto.

¿Cómo saber qué zonas del cerebro están activas e inactivas?

El cerebro está compuesto por millones de neuronas, que son las encargadas de transmitir impulsos eléctricos. Estos contienen información que recogemos de nuestro entorno a través de los distintos sentidos como la vista, el oído o el olfato, entre otros.

Científicamente está comprobado que las zonas más activas del cerebro requieren un consumo de energía mayor; por lo tanto, necesitan más oxigeno y glucosa. Debido a esto, más sangre circula a las neuronas de donde obtienen lo que necesitan.

A través de una resonancia magnética

En una resonancia magnética se puede estudiar el flujo sanguíneo del cerebro, por lo que se puede conocer qué zonas están más activas que otras. Así mismo, las neuronas que están más inactivas reciben una menor cantidad de sangre, oxígeno y glucosa.

Las zonas más inactivas por lo general se deben a lesiones o daños en el sistema nervioso; las neuronas son las encargadas de procesar toda la información que este recibe del ambiente. La resonancia magnética es el único estudio que puede decirnos cómo está nuestro cerebro.

La plasticidad cerebral

El concepto de plasticidad cerebral engloba las ramas de la psicología y la neurología, siendo un poco complejo de definir. Pero en líneas generales, es la capacidad que tiene nuestro cerebro de adaptarse a raíz de las distintas experiencias vividas, tales como el aprendizaje.

Todo cambio en el sistema nervioso tanto en estructura, genética y comportamiento a lo largo de nuestra vida se puede definir como plasticidad cerebral o neuronal. Básicamente, es la habilidad del cerebro para regenerarse y reestructurarse debido a su entorno.

Así como podemos hablar de plasticidad neuronal o cerebral, también debemos mencionar lo que es la neurogénesis, la plasticidad sináptica y la plasticidad funcional compensatoria.

Neurogénesis

Este término hace años podía ser considerado una herejía, porque se creía que las neuronas morían y no se podían crear más. Sin embargo, está comprobado que la neurogénesis existe: es el nacimiento y proliferación de nuevas neuronas en el cerebro.

En los últimos años se ha demostrado que las células madres se dividen en dos: la célula madre y una célula que se convierte en una neurona perfectamente funcional. Estas neuronas se localizan en áreas del cerebro donde son requeridas, manteniendo la capacidad neuronal.

Plasticidad sináptica

Cuando desarrollamos nuevos aprendizajes a través de la práctica o vivimos nuevas experiencias, se crean nuevos circuitos o caminos entre neuronas. Mientras más se refuerzan más se afianzan estas conexiones neuronales.

Esto tiene como consecuencia una transmisión sináptica más rápida y mejorada, por lo que el proceso cognitivo también se ve mejorado. La plasticidad sináptica es la habilidad del cerebro para desarrollar nuevos conocimientos, siendo el pilar del aprendizaje.

Plasticidad Funcional Compensatoria

También el cerebro es capaz de que cuando una zona neuronal no funciona bien, por ejemplo, cuando se es ciego, sus otras zonas se vean compensadas. La plasticidad funcional compensatoria es la capacidad de poder compensar funciones mediante el uso de otras zonas cerebrales.

 

La capacidad del cerebro de reorganizar sus redes neurocognitivas está presente mayormente en personas mayores debido a que, a medida que se envejece, la capacidad neuronal va disminuyendo.

El desarrollo neuronal con la edad

Numerosos estudios han demostrado que durante los primeros años de vida es cuando la plasticidad cerebral es mayor, permitiendo que todos los estímulos exteriores moldeen la estructura del cerebro. Esto se debe a que, al estar en un entorno, nuestro cerebro se adapta para poder sobrevivir.

Un ejemplo de esto es la capacidad de los bebés para emitir sonidos de acuerdo con la necesidad que se tenga. De esta forma, y al obtener una respuesta del entorno, en el cerebro se van creando las nuevas conexiones entre las neuronas para una sinapsis más sólida.

Influencia de la edad en la plasticidad cerebral

Los aprendizajes imprescindibles para la adaptación al medio son llevados a cabo con la plasticidad cerebral en su máxima expresión. Sin embargo, esto no pasa siempre porque está ligada a períodos o momentos críticos donde el cerebro está preparado para ello.

A medida que un niño va creciendo va desarrollándose en su entorno, por lo que no precisa de una enseñanza activa. El mismo medio los empuja a desarrollar nuevas habilidades, donde la plasticidad cerebral cumple su función principal: organizar las neuronas.

Períodos críticos en el crecimiento

Cuando las estructuras cerebrales están arraigadas y maduras, estas adquieren la capacidad de cumplir una función. Los períodos críticos se denominan de esta manera porque son momentos idóneos de madurez neuronal donde es más fácil el desarrollo sináptico.

En el caso de no desarrollar su función en ese período, después será mucho más difícil hacerlo o hasta imposible. Es por ello que hay que prestar total atención al crecimiento motriz, cognitivo y comunicativo de los niños a medida que van creciendo y desarrollándose.

La plasticidad neuronal y el entorno

El aprendizaje es un proceso complejo que se realiza a lo largo de toda la vida, desde que se nace hasta que se muere. A pesar de que la plasticidad cerebral y cuánto usemos nuestro cerebro varía dependiendo de la situación y el entorno, esta está limitada por la edad.

A medida que se envejece, es más difícil desarrollar nuevos conocimientos, o sea, aprender habilidades prescindibles. Sin embargo, con esfuerzo activo el cerebro es capaz de desarrollar o reforzar las conexiones neuronales para lograr afianzar un aprendizaje.

Así, el refrán “perro viejo no aprende nuevos trucos” quizás no sea tan cierto. Es posible que una persona mayor, con una estructura neuronal madura, pueda aprender nuevas habilidades.

Puede ser con mayor facilidad si esta se vuelve imprescindible para sobrevivir o con los estímulos adecuados. La experiencia tiene gran influencia en la plasticidad cerebral y cómo nuestro cerebro organiza su estructura neuronal.

Utilizamos todo nuestro cerebro

El cerebro es uno de los órganos más potentes del ser humano, que consume el 20% del oxígeno más el 50% de la glucosa que entra al cuerpo. Es más, está demostrado científicamente que al dormir todas las zonas del cerebro se activan.

Solamente cuando se sufre una lesión o daño ciertas zonas del cerebro se desactivan, afectando a la vida diaria. Sin embargo, está demostrado que los daños en una zona comprometen una función que involucra varias zonas, lo que demuestra que no solo funciona una parte del cerebro sino todo en su conjunto.  

 

 

Por otro lado, cuando alguna zona se daña, el cerebro modifica su red neuronal para aprovechar la capacidad. Esto también verifica que nuestro cerebro funciona completamente dependiendo de la habilidad que se requiera.

Sin embargo, no utilizar toda la capacidad cerebral no es un mal de morir. Todo depende de la acción que se esté llevando a cabo, esto es lo que influye en cuántas o qué zonas del cerebro estamos utilizando. No es lo mismo resolver problemas de matemáticas que leer historia.

¿Cómo mejorar nuestra capacidad neuronal?

Los expertos recomiendan que para tener un pleno desarrollo cerebral es importante llevar una vida saludable: alimentarse bien, hacer ejercicio y descansar por las noches. Por otro lado, aunque la rutina es fácil, de vez en cuando aprender cosas nuevas mejora nuestra capacidad.

Así mismo, hacer las cosas que uno disfruta, además de tener buenos hábitos, ayuda en gran manera a sacar mayor provecho al 100% de nuestro cerebro. Mantenerse ocupado realizando ejercicios lógicos también ayuda a mejorar la capacidad neuronal.

No cabe duda de que el cerebro es el órgano más complejo que, desde nuestro nacimiento, está en constante evolución. Y en la medida en que más uso le demos tratando de aprender cosas nuevas, llevando una vida saludable y ejercitándolo constantemente, podremos mantenerlo sano.

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