¿Cuál es la función del dolor?

El dolor es una sensación que comparten todos los seres vivos que tienen sistema nervioso central, y se trata de un mecanismo de defensa de tipo autónomo que busca garantizar la preservación del organismo en general.

Para comprender cómo funciona el dolor, es importante entender que este fenómeno tiene un componente fisiológico y también uno psicológico. Por lo tanto, dependiendo del tipo de dolor por el que se esté atravesando, el cuerpo puede responder de diferentes formas.

Es por ello que el dolor es un mecanismo muy complejo y que ha evolucionado con nosotros a lo largo del tiempo.

A pesar de que se encuentra relacionado con la presencia de algunas patologías, el dolor se encuentra fuertemente relacionado con el instinto de preservación.

En las próximas líneas indicaremos algunos principios básicos para comprender mejor la función del dolor y otros detalles de interés.

¿Qué es el dolor?

Podemos decir que el dolor, es una señal que se transmite a través de neuronas especializadas hacia el sistema nervioso central.

Esto tiene el objetivo de indicarle a dicho sistema, que existe una parte del cuerpo que está expuesta a un riesgo inminente de lesión y que se debe emprender una función de resguardo.

El dolor es una respuesta a un estímulo y que hace viajar la información en tan solo unos milisegundos, lo que permite disparar una respuesta para evitar el desarrollo de una lesión. En este caso, se trata de una respuesta involuntaria para preservar el cuerpo del ser vivo.

Cuando se habla de dolor, no se puede generalizar el desarrollo este tipo de respuesta en todas las personas, ya que, desde el punto de vista fisiológico, la reacción es distinta en cada una y se suma a ello el impacto que tiene el componente psicológico (el cual es muy subjetivo).

Incluso, algunas personas pueden tener distintas reacciones en cuanto a la percepción del dolor y al manejo del dolor, el cual puede presentarse de forma aguda o crónica.

La comprensión del funcionamiento del dolor y de la variabilidad de la percepción del mismo en la población, es lo que permite el desarrollo de las herramientas necesarias para controlarlo y ayudar a superar diferentes patologías.

¿Por qué es importante el dolor?

Independientemente de la causa que esté haciendo que se refleje o manifieste el dolor en el cuerpo, este no es un hecho que debe ser ignorado y por fortuna la reacción inmediata del cuerpo frente a un estímulo doloroso, es desarrollar una “reacción de defensa”.

Así, cuando ocurre la exposición a algún tipo de agresión química, mecánica o física, en una fracción de segundo el sistema nervioso indicará el retiro de la exposición al agente agresor.

Por ejemplo, cuando acercamos nuestras manos a una llama sin darnos cuenta, lo que ocurriría al instante es la retracción de la mano lejos del fuego. Se trata entonces de una respuesta que se ajusta al instinto de preservación, para así evitar una posible lesión.

Es claro que la función del dolor es actuar como mecanismo de defensa innata del cuerpo, ya que, si se produce una alteración de este mecanismo, pueden llegar a ocurrir lesiones de gravedad nada agradables para el cuerpo.

Sin embargo, estas afirmaciones se aplican al dolor que se presenta frente a un estímulo puntual, pero puede ocurrir el desarrollo de un dolor por otras causas que no impliquen un estímulo externo, por lo que no ocurriría la respuesta del sistema nervioso previamente descrita.

¿Todos los dolores son un aviso ante una situación de peligro?

Cuando se trata de dolor, son diferentes las causas por las que este puede manifestarse y no todas ellas se encuentran relacionadas con una amenaza externa (como lo es la posibilidad de sufrir una quemadura o pinchazo, por ejemplo)

Son diversas las patologías que pueden originar algún tipo de inflamación, una reacción en la que habitualmente se generan distintos tipos de moléculas (como las prostaglandinas), y que son conocidas por ser mediadoras del dolor.

Evidentemente, una patología no se trata de una amenaza externa, sino de una alteración del estado fisiológico normal de la persona, que también es capaz de causar distintos grados de dolor. Ya sea que la patología sea aguda o crónica, esta puede presentarse en menor o mayor dolor.

Por supuesto, aun cuando las patologías no son una amenaza de las que el cuerpo puede escapar, si estamos atentos e interpretamos el dolor sin duda será algo muy importante.

Es que esta sensación indica que hay algo que no está marchando bien y que requiere de una pronta solución.

Siempre que exista algún tipo de dolor que no sea ocasionado por una causa conocida y que no puede superarse en el corto plazo, lo más recomendable es acudir a un médico para ser evaluado e identificar la causa del dolor.

Tipos de dolor

Aunque la sensación de dolor puede ser valorada en distintos niveles según una escala, esta puede ser categorizada en dos tipos:

Dolor agudo

El dolor agudo es una manifestación que puede ser superada en algunas horas o un par de días. Si se trata de un pinchazo, se percibe el estímulo, se desarrolla la sensación y se obtiene la respuesta de retracción del miembro, y así el dolor cesa en un corto tiempo.

Sin embargo, cuando se tiene una patología como la sinusitis, por ejemplo, ocurre una congestión de los senos paranasales, aumentan los niveles de presión y se desarrolla dolor en la zona.

En este caso, la sensación de dolor puede culminar luego de un par de días, cuando se controla el proceso inflamatorio.

Este tipo de dolor se caracteriza por ser más fácil de sobrellevar y por no implicar una carga emocional tan alta, pues se trata de una situación que puede ser superada a corto plazo con el uso de fármacos para el dolor y para el tratamiento de la patología en sí.

Dolor crónico

Se dice que una persona sufre de dolor crónico cuando este se presenta con frecuencia e, incluso, cuando no se responde al tratamiento farmacológico del modo esperado.

Este tipo de dolor es el característico dolor asociado a la evolución de una enfermedad grave (cáncer, por ejemplo), aunque también se vincula con el desarrollo de patologías musculares que causan dolor referido que puede ceder a la medicación y, luego de un tiempo retorna nuevamente.

Las neuropatías pueden ser clasificadas también como dolor crónico, sin embargo, en este caso el dolor se manifiesta sin necesidad de un estímulo como tal. En este caso, la función del dolor es indicar una respuesta alterada del sistema nervioso por daño de un nervio.

¿Tiene impacto el dolor sobre la psiquis?

Indudablemente, el dolor tiene un impacto negativo sobre la estabilidad mental de las personas, especialmente cuando se trata del dolor crónico que va asociado a patologías que son difíciles de controlar.

Entre las manifestaciones más notorias que tiene el dolor sobre la estabilidad emocional, se encuentra la sensación de frustración y de pérdida de control, sobre todo por no poder resolver la situación.

En el caso del síndrome miofascial, caracterizado por la presencia de puntos gatillos de dolor en determinados músculos, el dolor puede aparecer y desaparecer de forma constante. Esta situación no resulta fácil de manejar, ya que se trata de una condición persistente.

En algunas ocasiones, resulta necesario el uso de antidepresivos para tratar de preservar la estabilidad emocional de las personas, las cuales tienen algún tiempo padeciendo dolor crónico.

¿Qué sucede cuando una persona no percibe dolor?

En algunas situaciones, muchas personas desean no padecer dolor, sin embargo, la realidad es que el hecho de no padecerlo representa una gran amenaza para la integridad física y la vida.

Existe una patología conocida como analgesia congénita y quienes la padecen son incapaces de sentir cualquier tipo de dolor.

Aun cuando el paciente puede sentir un incremento de la temperatura o el contacto con un objeto punzo-penetrante, la sensación de dolor no se desarrolla.

En este caso, las posibilidades de sufrir lesiones graves son bastante elevadas. Incluso, si la lesión no fuera tan grave, podría desencadenarse algún problema de tipo infeccioso y la persona no podría detectarlo, lo que refleja la verdadera función del dolor.

En estos casos, la importancia del mecanismo de dolor para la preservación de la integridad física, sin duda queda en evidencia.

No en vano, se trata de una respuesta que se encuentra distribuida ampliamente en todos los seres vivos que poseen un sistema nervioso central.

¿Qué hacer cuando hay dolor?

Definitivamente, cuando se experimenta dolor, la primera acción es identificar cuál es la causa del mismo, para asa buscar la posible solución

Si se trata de un dolor leve, es cuestión de esperar que este cese. Ahora, si se trata de un dolor agudo asociado a una patología, se debe tomar el tratamiento para disminuir la sintomatología y controlar el dolor.

Lo más importante es contar con la ayuda de un médico para identificar cuál es el origen del problema, especialmente cuando se trata de dolores crónicos, ya que estos pueden requerir un tratamiento especializado y que puede ir más allá de la administración de fármacos.

En los últimos años, se han desarrollado diferentes estrategias para combatir el dolor crónico, como lo es el uso de la acupuntura, terapias de frío calor, estimulación electromagnética y masajes. ¡La ciencia siempre está evolucionando a nuestro favor!

 

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