Cómo se forman las montañas

Quizá uno de los espectáculos naturales más sobrecogedores de nuestro planeta sea la observación cercana de una gran cordillera montañosa, pero esas montañas que tanto nos impresionan no siempre estuvieron ahí y quizá ese lugar fue anteriormente una inmensa llanura o estuvo cubierto por el océano.

Veamos cómo se forman las montañas y la manera de distinguir cuál fue su origen.

Cómo se han formado las montañas

Sin entrar en detalles geológicos profundos, descubriremos cómo se han formado las montañas mediante una explicación apta para niños y mayores.

Una cosa que tienen en común todas las montañas es que, sea cual sea su origen, todas ellas han surgido de procesos que duran cientos de miles e incluso millones de años.

Existen tres fenómenos naturales que pueden dar origen a cordilleras, montañas, montes, colinas e incluso islas:

  • El movimiento de las placas tectónicas terrestres
  • La erosión
  • Los volcanes

Analicemos por separado cómo se produce cada uno de estos procesos naturales y veamos qué características suelen tener las montañas según la causa que las ha originado.

De esta forma, cuando nos quedemos extasiados contemplando la belleza de una gran montaña, también podremos imaginarnos cómo surgió y el aspecto del lugar antes de que la montaña se elevase hacia el cielo.

Montañas originadas por choque o deslizamiento de placas tectónicas

Bajo el suelo que pisamos, la corteza terrestre está formada por enormes y gruesas láminas de material sólido mineral denominadas placas tectónicas.

Las placas tectónicas han estado moviéndose desde el principio de los tiempos y continúan haciéndolo: la actividad geológica bajo la superficie terrestre es un proceso que no se detiene y estas placas se mueven a un ritmo de entre uno y dos centímetros cada año.

La mayoría de las grandes montañas y cordilleras se forman cuando los bordes de las placas tectónicas entran en contacto. No suele tratarse de un choque repentino, sino de un proceso gradual que puede prolongarse millones de años.

Si juntas las puntas de los dedos de ambas manos y haces presión, observarás que las puntas se desplazan hacia arriba, formándose una figura similar a una cordillera: eso es exactamente lo que ocurre cuando dos placas tectónicas se tocan, formándose así las montañas.

En ocasiones, el proceso puede acelerarse si las placas se juntan de repente como consecuencia de un cataclismo natural. Por ejemplo, en la Era Arcaica ocurrieron varios de estos cataclismos que aceleraron la aparición de algunas cordilleras, como la de los Hurones en Canadá.

Y las placas tectónicas que se encuentran bajo la India y Asia chocaron entre sí hace más de 25 millones de años, formando la cordillera del Himalaya, en la que se encuentra el monte Everest. Esas dos placas aún se siguen empujando hoy en día, por lo que el Himalaya continúa aumentando su altura muy lentamente, pese a que ese crecimiento no es apreciable a simple vista.

En otras ocasiones, las placas tectónicas no chocan, sino que una se desliza sobre otra, lo que provoca inclinaciones que originan formaciones montañosas como la cordillera de Sierra Nevada de California, que no de España.

Un dato adicional a tener en cuenta es que los grandes terremotos se originan a causa de choques o deslizamientos súbitos de las placas tectónicas y pueden dar lugar a la formación rápida de pequeñas zonas montañosas.

Las montañas y cordilleras originadas por las placas tectónicas suelen ser de gran altura y muy escarpadas.

La erosión también crea montañas

Las montañas también pueden formarse gracias a la erosión, normalmente producida por el agua, aunque el viento también aporta su granito de arena.

En zonas que originariamente eran mesetas o llanos, los ríos y arroyos van socavando el terreno, dando lugar a canales y desfiladeros profundos.

Al cabo de cientos de miles de años, el resultado es una zona montañosa entre la que discurren los valles fluviales.

En general, este tipo de formaciones montañosas son de menor altura y más redondeadas que las anteriores.

Montañas que en realidad son antiguos volcanes ya extinguidos

Cuando los choques o corrimientos de las placas tectónicas se producen en zonas muy profundas, se pueden originar fisuras en la corteza que permiten que el magma del interior de la Tierra fluya hacia la superficie terrestre en forma de ríos o lenguas de lava.

Precisamente este fenómeno se observa actualmente en la isla de La Palma, donde podemos contemplar en directo el proceso de formación de un volcán, que se convertirá en una montaña cuando las fisuras de las placas tectónicas se sellen naturalmente y el volcán se extinga de forma definitiva.

Y es que las Islas Canarias no son más que conjuntos de montañas que surgieron como resultado de las erupciones de grandes volcanes submarinos.

Las montañas formadas a partir de antiguos volcanes se distinguen con facilidad, ya que en lo más alto y en sus flancos se aprecian las hendiduras de los antiguos cráteres, y en sus laderas son visibles los enormes surcos entre los ríos de lava que en su día descendieron por ellas.

 

Y ahora que ya sabes cómo se forman las montañas, pon a prueba tus conocimientos: busca fotos del Pico Aneto en Huesca, de las dos montañas gemelas denominadas Las Tetas de Viana en Guadalajara y del Cerro Gallardo en Almería. Sin hacer trampas, intenta averiguar cómo se han formado las montañas indicadas y comprueba después si has acertado.

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