¿Cómo funciona un volcán?

Un volcán es un lugar donde la roca fundida y los gases de las capas superiores del manto de la tierra escapan a la superficie a través de fisuras en la litosfera.

Es un tipo de montaña o cerro con una apertura donde generalmente se escapan materiales líquidos, sólidos o gaseosos desde su interior. Es decir, durante la erupción, el volcán expulsa lava, cenizas y restos de rocas a la atmósfera; además, su erupción es destructiva.

Los volcanes surgen en áreas donde las placas de la corteza terrestre son inestables, es decir, donde una placa litosfera se superpone a otra y las placas se separan.

 

El poder de los volcanes

Los volcanes son aberturas en la corteza terrestre a través de las cuales la lava, la materia sólida y los gases llegan a la superficie.

Sin embargo, esta definición es, según muchos expertos, imperfecta, ya que no cubre todas las manifestaciones geológicas de la actividad volcánica, que en realidad pueden ser fisuras.

También es importante conocer la diferencia entre lava y magma, porque, aunque estos conceptos son similares, no deben usarse como sinónimos.

El magma es una masa caliente hecha de rocas de sílex fundidas mezcladas con agua y gases, y cuando esta sale a la superficie a través del volcán es lava, que está empobrecida, ya que no contiene componentes volátiles.

¿Cómo se formaron los volcanes?

La mayoría de los volcanes se formaron en el límite de las placas tectónicas, es decir, enormes franjas de material rocoso que forman la capa exterior de la Tierra.

Las partes de un volcán son la cámara magmática, el cráter, la chimenea y el cono volcánico. A pesar de la masa y rigidez, las placas se alejan unas de otras, se frotan y chocan, provocando así grandes cambios en el planeta.

Como resultado de la colisión, una placa se empuja o se tira debajo de la superficie de la otra, un proceso conocido técnicamente como subducción.

Pero cuando la enorme masa comienza a hundirse y descender muy por debajo de la superficie, la presión y la temperatura suelen aumentar y, como resultado, se libera agua de las rocas, lo que reduce el punto de fusión de la propia roca y lleva a la formación de magma.

Este material caliente y dinámico buscará una salida empujándose a la superficie a través de posibles fisuras. Cada vez que ocurre una erupción, la lava fluirá por tierra, solidificándose para crear una nueva roca que llamaremos ígnea.

Si este proceso se repite con regularidad, se formarán montañas cónicas, volcanes que tan bien conocemos, alrededor de las bocas de magma.

Se estima que la mayoría de los volcanes modernos se formaron hace entre 10.000 y 100.000 años. Aunque es importante destacar que no todos los volcanes se forman por subducción.

Los de Hawai son consecuencia de la existencia de los llamados puntos calientes, ubicados lejos de los bordes de las placas, y se caracterizan por temperaturas extremadamente altas que derriten la corteza terrestre y generan focos de magma.

Tipos de volcanes

Los volcanes pueden ser muy diferentes. Los volcanes se pueden clasificar por el tipo de estructura o edificio volcánico y por el tipo de actividad o de erupción.

La clasificación básica de los volcanes los divide en activos, inactivos y extintos; estos últimos son simplemente conos ígneos, cuyos cráteres ya no emiten lava ni gases.

En el caso de los volcanes dormidos, largos siglos de inactividad han provocado un aplanamiento significativo de la estructura; no obstante, los humos, es decir, los componentes volátiles del magma, aún emergen del cráter.

Según los geólogos, estos volcanes pueden despertar nuevamente a la actividad. Sin embargo, este no es el final de las diferencias entre los volcanes.

Los geólogos, debido a su forma, también distinguen los volcanes cónicos, los volcanes en escudo más fácilmente reconocibles, volcanes anchos, pero bastante planos, fisurados, a menudo ubicados en el fondo del océano.

Los dos primeros, cuando crecen significativamente, a menudo colapsan, formando el fenómeno llamado calderas. Sin embargo, otra clasificación divide a los volcanes en efusivos, aquellos que se vacían tranquila y uniformemente; y explosivos, los más espectaculares y mixtos, también conocidos como estratovolcanes.

Finalmente, los vulcanólogos han llegado incluso a identificar tipos de erupciones volcánicas atribuidas a ubicaciones geográficas bien conocidas.

También existen los volcanes de lodo, que arrojan una mezcla de arena, arcilla y agua. Este fenómeno puede o no estar relacionado con el vulcanismo.

Algunos tipos de volcanes en la tierra son el volcán explosivo que expulsa materiales sueltos y gases con mucha fuerza y violencia.

El volcán efusivo, sale solo a la superficie sin una clara explosión, el volcán escudo que tiene la forma de una colina suave con pendientes ligeramente inclinadas, el volcán mixto, y el volcán dormido que a veces reanuda su actividad eruptiva incluso después de varios cientos de años.

¿Por qué algunos volcanes entran en erupción violentamente y otros no?

Si una erupción volcánica es violenta, con altas emisiones de polvo, o calmada depende, entre otras cosas, de la composición del derretimiento que luego forma la lava.

También depende de factores adicionales, por ejemplo, si esta aleación entrará en contacto con el agua en su camino.

Los volcanes se forman en la mayoría de los casos en la unión de placas tectónicas, y si las placas se empujan entre sí o, por el contrario, divergen, está precisamente relacionado con la presencia de compuestos volátiles y, por lo tanto, con el tipo de vulcanismo y la naturaleza de su erupción.

Los pies volcánicos suelen contener sustancias más volátiles donde las placas tectónicas se presionan unas contra otras.

Mientras tanto, los volcanes que emiten lava con calma suelen surgir en lugares donde las placas continentales u oceánicas se estiran y, como resultado de un largo proceso, se rompen y separan en estos lugares. Cabe señalar que las placas oceánicas son más delgadas.

Durante las erupciones volcánicas, los productos de la erupción salen a la superficie de la tierra, creando diversas y fantásticas formas de relieve, recibiendo su carácter específico según el tipo de lava que fluye y sus parámetros.

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