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Juegos educativos de Jaun

Los juegos educativos tienen un papel muy destacado en la pedagogía moderna como recurso didáctico y elemento de motivación que facilita el aprendizaje (especialmente a edades más tempranas). Los niños aprenden mejor y más rápido si lo hacen divirtiéndose y en un ambiente sin estrés.

El juego facilita las relaciones sociales, que el niño adquiera responsabilidades, que explore el mundo que le rodea y que aprenda a asimilar situaciones adversas, potenciando la imaginación y la creatividad.

Los juegos educativos para niños, tanto en el aula como en casa, sirven para que interioricen conceptos muy importantes para su educación emocional y su desarrollo personal, como la capacidad de empatizar, su asertividad o la habilidad para habilitar canales de comunicación.

Actualmente, en la mayoría de escuelas se sigue un modelo pedagógico basado en el juego, sin forzar a los alumnos en su desarrollo.

Cómo hacer juegos educativos en familia

Antes de empezar a planificar el juego, conviene preparar un espacio adecuado, con buena iluminación y bien ventilado. La música ambiental puede ayudar a relajar y motivar a los jugadores.

Los juegos didácticos de mesa más adecuados para niños son los cooperativos, tratando de evitar los más competitivos. Suponen una herramienta educativa que favorece el trabajo en equipo y aptitudes personales, como la concentración y la inventiva. Podemos practicar juegos clásicos, como el parchís, ajedrez, damas o juegos de naipes, o probar con juegos más elaborados que encontraremos en tiendas físicas y tiendas online. Podemos clasificar estos últimos en juegos de estrategia, como el popular Risk, el Catán o el Carcassonne; juegos escape room, entre los que destacan los de la serie Exit de Devir con entregas como La Cabaña Abandonada, El Laboratorio Secreto o La Tumba del Faraón; de preguntas y respuestas, como el clásico Trivial Pursuit; y de habilidad, como el Jenga o el Mikado.

Por otro lado, los juegos de experimentación son interesantes para despertar en los niños la curiosidad por la ciencia y fomentar un espíritu reflexivo. Pueden ser muy sencillos (como cultivar alguna semilla) y podemos poner en práctica experimentos en cualquier campo de la ciencia (biología, química, matemáticas, física, etc.). En esta categoría de juegos destaca la serie Arqueojugando de Clementoni, con una amplia gama de juegos orientados a la paleontología en los que podremos desenterrar y articular espectaculares dinosaurios; o los juegos publicados por National Geographic, como Fabrica tu propio volcán o el juego sobre artrópodos Real Bug Dig Kit.

Para niños muy activos contamos con juegos que apenas requieren material y se centran más en el movimiento, como el escondite (utilizando las habitaciones de la casa o el jardín), el juego de las películas, carreras de gusanos por los pasillos, ocultar objetos por la casa jugando al “frío o caliente”, pillapilla (si disponemos de espacio suficiente), juegos de baile (como las canciones encadenadas), etc. Con este tipo de juegos potenciamos habilidades psicomotrices muy importantes para los más pequeños.

Los juegos relacionados con la creatividad potencian la capacidad inventiva y la paciencia de niños y niñas. Para los juegos de manualidades contamos con una enorme gama de materiales, pero siempre dando la máxima libertad y dejando que los niños experimenten sin miedo. Podemos utilizar todo tipo de pinturas, plastilina, arcilla, papeles, pegatinas, hilos o lanas, así como materiales reciclados, como cartones, tetrabricks, botellas y tapones de plástico.

Dentro de esta categoría podemos incluir los juegos de lectura y escritura. Leer cuentos ilustrados, cómics o libros (podemos utilizar los que tenemos en casa, intercambiar con amigos y familiares o los de una biblioteca pública) ayuda a desarrollar la imaginación y la riqueza interior de los niños. Se pueden plantear talleres de lectura muy sencillos, escogiendo un texto entre todos que alguien leerá para los demás. La idea es que, una vez finalizada la lectura, cada uno exprese lo que ha pensado y sentido mientras escuchaba. Para los más pequeños de la casa se puede proponer que dibujen algo relacionado con el texto. Este ejercicio sirve para que los niños aprendan a escuchar y a expresar sentimientos con naturalidad.

Los juegos de escritura creativa suponen una interesante herramienta para canalizar emociones, despertando el espíritu crítico y el sentido del humor. Según la edad, se puede combinar la escritura con dibujos, adhesivos o pegando fotos recortadas de revistas viejas, folletos de publicidad, etc. Algunas ideas para iniciar a los niños en la escritura pueden ser un diario, cartas para los abuelos o escribir cuentos inventados (solo con texto o con dibujos, a modo de cómic) entre toda la familia. También podemos practicar juegos de escritura, como las historias encadenadas (alguien escribe una frase en un papel, doblándolo de forma que solo pueda leerse la última palabra, que el segundo jugador tomará de inicio para redactar la siguiente frase, continuando el proceso hasta que todos escriban la suya).

Las actividades relacionadas con la interpretación y el teatro son muy divertidas y excitantes para los niños. Podemos interpretar cuentos, escenas de películas o historias inventadas por ellos y utilizar disfraces, títeres, marionetas o sombras chinas (recortando cartulinas para proyectar las sombras sobre una sábana o una pared en blanco).

Qué juegos son mejores

Cada tipo de juego contribuye al desarrollo del niño aportando diferentes beneficios. El mejor juego para cada uno dependerá de su edad y su personalidad. Los más activos prefieren juegos de movimiento y deporte, los más creativos, juegos en los que tengan que inventar (construir, dibujar o escribir) y los que tengan más curiosidad por entender cómo funciona el mundo que les rodea, suelen disfrutar más con los juegos relacionados con la experimentación científica.

Beneficios de jugar en familia

Como forma natural de aprendizaje, el juego constituye una herramienta fundamental para el establecimiento de relaciones sociales en las primeras etapas de desarrollo. En este sentido, jugar en familia contribuye a reforzar los lazos intrafamiliares y a mejorar los canales de comunicación entre padres e hijos. Del mismo modo, jugar en familia puede contribuir a potenciar la educación emocional y en valores de niños y niñas.

El juego en familia facilita el aprendizaje, potencia la capacidad de trabajo en equipo y de cooperar para resolver problemas, fomenta la imaginación y la creatividad, facilita el reconocimiento y la expresión de emociones, mejora la capacidad de comunicación y enriquece el vocabulario, desarrolla la autoestima y refuerza el respeto y la disciplina.

La variedad de juegos educativos y didácticos que podéis encontrar en nuestra tienda y practicar en casa es enorme y con presupuestos para todos los bolsillos. Lo que nunca tenemos que olvidar es su finalidad última: divertirnos.


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