Cliente potencial – Qué es, definición y concepto

Cliente potencial

Cliente es un concepto que viene del latín clientes y que hace referencia a la persona que accede a un determinado Producto O servicio después de realizar un pago. Aunque existen clientes ocasionales, el término suele aplicarse a aquellos que acceden al producto o servicio de forma regular.

Un cliente, por tanto, puede ser un comprador (quien compra un producto), uno usuario (la persona que utiliza un servicio) oa consumidor (la persona que consume un producto o servicio).

potencial, en cambio, es lo que contiene poder, que puede ser o tiene la virtud de otras cosas. El término también se utiliza para indicar la potencia o fuerza disponible de un determinado orden.

La noción de cliente potencial permite nombrar al sujeto que, según un análisis de mercado o estudio de marketing, podría convertirse en comprador, consumidor o usuario de un determinado producto o servicio. La potencialidad, en este caso, hace referencia a un comportamiento que todavía no se ha materializado.

Los clientes potenciales, por tanto, son aquellas personas, empresas u organizaciones que todavía no compran en una empresa concreta pero que se consideran potenciales clientes en el futuro ya que disponen de los recursos económicos y del perfil adecuado.

Cliente potencialConsiderando a los clientes potenciales como uno variable, es posible estimar determinados volúmenes de ventas para el futuro. En otras palabras: los potenciales clientes son una fuente de posibles ingresos futuros. Por ejemplo: un hombre que, en los últimos cinco años, se ha suscrito a tres promociones telefónicas de la empresa X, es un cliente potencial de esa empresa en el momento de una nueva promoción.

Pero como cualquier concepto relacionado con los mercados, desde mediados de los años noventa, paradigma El potencial cliente se ha visto afectado por una serie de cambios en la relación que tienen los consumidores con sus productos preferidos. Lo que hasta un momento de la historia fue una dinámica en la que los compradores actuaban a ciegas, controlados por grandes multinacionales, sin poder de opinión importante, se ha convertido en una carrera en la que ambas partes intentan imponerse a por otro: por un lado, los gigantes, que siguen perdiendo volumen corporal; por otro, una legión creciente de consumidores informados que recuerdan sus experiencias con los primeros platos hasta las azoteas.

Internet ha convertido al consumidor en un componente activo del sector: ya no sólo mira y decide, sino que pregunta y pide, y normalmente no acepta el “no” como respuesta. Si uno agencia no le da lo que pide, después sigue caminando hasta que lo encuentra. Esta libertad, ese libre albedrío de los clientes no entraba en la ecuación potencial, por lo que los esfuerzos de las empresas debían aumentar para mantener el interés de los compradores.

Tomando el ejemplo anterior, es probable que este hombre que participa en las promociones de la empresa X pueda considerarse un cliente potencial. Sin embargo, actualmente, entre el momento de su última transacción y el próximo movimiento de la empresa, pueden ocurrir muchas cosas. Una posibilidad es que aparezca el grupo Y, con ofertas que le gustarán más y le harán olvidar rápidamente a X.

Esto no quiere decir que la misma situación no hubiera podido ocurrir hace dos décadas, pero hoy en día se necesita una fracción del tiempo y dinero montar un negocio, por lo que los planes de futuro ya no son tan seguros. Es fundamental actuar en todo momento, para recordar a estos potenciales clientes que existimos y que siempre tendremos nuevos productos y servicios que les sorprenderán y les satisfacerán.

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