Ciencia

Muchos piensan que la ciencia es sólo una colección de hechos, seguramente porque así es como se enseña en nuestro sistema educativo básico. Esto realmente no lo es así, porque la ciencia es mucho más que eso, ¡es una forma de pensar y es muy apasionante!

 

La ciencia es una forma de hacer preguntas sobre el mundo natural, y que se pueden responder a través de observaciones o experiencias que se pueden replicar.

Las ciencias naturales, como la física, la química y la biología, y las ciencias sociales, como la economía, son muy interesantes y debes saber más sobre ello.

¿Qué es la ciencia?

La ciencia es un proceso para aprender sobre el mundo natural, y también el conocimiento generado a través de dicho proceso.

Muchos estudiantes tienen la impresión de que la ciencia es simplemente una lista de hechos para memorizar, probablemente porque su experiencia en el aula implica memorizar listas de hechos de los libros de texto.

Este es un desafortunado malentendido: la metodología de la ciencia es tan importante como el conocimiento específico que revela la ciencia.

La ciencia se puede usar para responder preguntas y darles una base científica a esas respuestas, pero no sirve para juicios morales o estéticos y no puede responder a preguntas como: ¿cuál es el significado de la vida? ¿Qué es el alma?

El método científico es un proceso iterativo para recopilar nuevos conocimientos, refinar, revisar e integrar los conocimientos existentes.

Debido a que la ciencia es un proceso, el conjunto de conocimientos acumulados se revisa y modifica constantemente a medida que se reúnen nuevas pruebas.

La nueva evidencia puede revelar problemas con nuestra comprensión actual y puede conducir a modificaciones, o incluso al rechazo de la comprensión actual a favor de una comprensión nueva y mejorada.

El Método Científico

No existe un único método científico utilizado por los investigadores. Más bien, los científicos usan una amplia variedad de herramientas y técnicas para probar sus hipótesis sobre el mundo natural.

La ciencia es sistemática y requiere procedimientos organizados y cuidadosos. Implica hacer preguntas, hacer observaciones, formular ideas, recopilar datos e interpretarlos.

Así, se desafían suposiciones anteriores y se construyen nuevas ideas basadas en datos. La ciencia no se trata de probar la verdad, se trata de una eterna revisión de conceptos para afinarlos y hacerlos mucho mejor explicativos.

En disciplinas como la química, por ejemplo, los experimentos se pueden realizar directamente en laboratorios, con muestras de control y repetición.

En las disciplinas que utilizan los métodos de la ciencia histórica, como la paleontología, los científicos actúan más como detectives forenses, examinando lógicamente las pistas dejadas en las escenas de muerte fosilizadas.

En otras disciplinas, como la astronomía, los experimentos realizados en la Tierra, pueden ayudar a los astrónomos a comprender los procesos que se observan débilmente en estrellas distantes.

Además, todas las conclusiones científicas son provisionales y se cambiarán si la nueva evidencia contradice los conocimientos previos.

La ciencia no se trata de encontrar la verdad final, solo de probar y refinar hipótesis cada vez mejores, para que así se acerquen a lo que creemos que es cierto sobre el mundo.

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