¿Por qué se inventaron los cereales?

¿Sabías que la invención de los cereales fue un accidente? Es decir, su creación no estuvo prevista, aunque las circunstancias hicieran lo propio para producir uno de los alimentos más nutritivos para el desayuno. Acá te enterarás ¿Por qué se inventaron los cereales? y qué hizo el médico inglés James Caleb Jackson para lograrlo.

Las casualidades existen, así como es un hecho que los cereales acompañan cada mesa en todos los hogares del mundo. De trigo, maíz, con avena, untado con miel, mezclado con leche, son algunas variaciones deliciosas para degustar este saludable y rico alimento. En efecto, la diversidad de beneficios vitamínicos que posee es por mera suerte. Agradecemos a este galeno que hizo un excelente trabajo para cumplir con un capricho.

La búsqueda de la comida perfecta que supliera las galletas

Los cereales tuvieron origen en Estados Unidos, como un alimento muy sano y que ayuda a la digestión. El médico James Caleb Jackson, dirigente de un centro psiquiátrico en Nueva York, dio magia a este producto comercializado a lo largo del mundo.

En 1863, los cereales que formaron sus galletas favoritas Graham, fueron muy populares en su época, pero presentaron un gran inconveniente para el doctor: las galletas no permanecieron consistentes al mezclar con leche. Al final, Jackson pretendía un alimento vegano que no se deshiciera con el rocío del líquido, como sí ocurría con sus galletas favoritas.

A decir verdad, el hecho de perder el trabajo y dinero invertido en unas galletas que se desintegraban con la unión de un líquido, molestó al médico, hasta que halló la receta ideal por accidente, logrando hacer granolas, definición acuñada por John Harvey Kellogg, director de un sanatorio mental.

Kellogg, redimensionó la fórmula original de Jackson para hacer el alimento preferido de sus pacientes, al ser ligero y gran proveedor de vitaminas y proteínas.

A partir de 1906, llegó el éxito absoluto para la presentación de las granolas en trozos de maíz sólido que se mantuvieron firmes al mezclarlas con cualquier líquido. John y su hermano menor, Will Keith Kellogg, dieron con la fórmula definitiva a base de cereales de maíz plano con la dureza suficiente para ser crujiente al gusto.

El primer producto lanzado a la venta es el famoso Corn Flakes, cuyas hojuelas de maíz presentaron un toque de azúcar como parte de una receta exitosa que postergó en años siguientes. Kellogg, representó el desayuno perfecto para muchos niños, adolescentes y adultos que aclamaron estos alimentos por alcanzar la digestión en pocos minutos.

Luego de 1910, los hermanos Kellogg probaron otras estrategias como el cambio de materia prima (de maíz a la avena) con sabores dulces o salados. En esa misma época surgió su primer competidor bajo la firma de Quaker Oats, en la producción de copos de avena acompañado de leche que concedían sensaciones exquisitas al paladar.

El episodio accidental ocurrió por segunda vez, gracias al trabajo con el arroz inflado para producir los Wheaties (copos hechos con salvado de trigo para favorecer la digestión en las primeras horas de la mañana).


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