Mosaico de Justiniano

En esta oportunidad, te presentamos el Mosaico de Justiniano. El emperador de Constantinopla, del Imperio Bizantino, precursor de las leyes del código civil, tuvo su máximo apogeo en el siglo VI después de Cristo, aquí se demuestra el arte medieval, específicamente el Arte Bizantino.

El mosaico de Justiniano, fue realizado en la Edad de Oro del arte bizantino, pero se desconoce quién fue su autor. Esta gran obra se encuentra ubicada en la localidad de Rávena, en lo que actualmente es la región de Emilia Romaña en Italia.

Es una representación religiosa y política de la vida de Justiniano I, el emperador de Constantinopla y su séquito, integrado por Maximiliano, el arzobispo de Rávena, quien realiza este mosaico de Justiniano y el “Oblatio Imperial”, a lo que se acostumbraba que el emperador  hiciera ofrendas en los templos de mayor significado en su vasto imperio.

Justiniano I, era el emperador del  Imperio Romano de Oriente, asumió el poder el 1° de agosto del año 527 d. C., hasta su fallecimiento el 13 de noviembre del año 565, después d. C.; durante su imperio intentó mantener la gloria y opulencia del Imperio Romano, conquistando territorios de Occidente.

Este emperador Justiniano I, es destacado por los investigadores como una de las figuras de mayor connotación, en la antigüedad tardía, le decían “el emperador que nunca duerme”, fue la última persona que empleó el latín como lengua materna. Fue el último emperador y a su muerte el Imperio Romano, luego de 853 años, cayó en manos de los otomanos.

Métodos utilizados en el mosaico

Existen dos métodos, para colocar estas teselas sobre la pared.  El primer método se denomina Opus Vermiculatum, esta técnica es utilizada para resaltar primordialmente, el contorno de las figuras, donde las piedrecillas eran de 04 milímetros de  altura.

El segundo método, se conoce con el nombre de Opus Tessellatum, esta técnica se emplea en el resto de los elementos, utilizando teselas más grandes a los 04 milímetros, en el centro del mosaico se observa al emperador Justiniano I.

Descripción del Mosaico de Justiniano

En esta obra pictórica, se observa al emperador Justiniano I y su séquito, este mosaico fue elaborado sobre una pared del templo religioso que le sirve de base, en su elaboración se observan pequeñas piedras, terracota o vidrio, las cuales ha sido coloreadas para poder confeccionar los mosaicos. Estas pequeñas piedras, se les conoce con el nombre de teselas.

Se presenta al emperador, con un gran manto de tono púrpura, el cual demuestra la simbología de la realeza; puedes observar que el emperador Justiniano, tiene entre sus manos un gran platillo de metal llamado platena el cual era de oro, donde se realizaban ofrendas a Dios.

También observaremos en este mosaico de Justiniano, su manifestación hacia la fe cristiana, así como que el emperador era poseedor de esa divinidad y el pueblo debía adorarle.

Puedes divisar en el mosaico, que Justiniano I, tiene en la parte superior de la cabeza, una aureola, denotando que era una divinidad, casi un santo, además de la corona de joyas, a la izquierda de él, se encuentran representados tres importantes miembros de la iglesia, el que está más cerca del emperador, era el arzobispo Maximiano de Rávena.

Lleva este arzobispo entre sus manos una cruz y a su lado se encuentran situados dos dignatarios de la iglesia, el que se encuentra a la derecha, tiene entre sus manos el incensario, mientras que la otra figura porta en sus manos el misal romano, que es un libro litúrgico.

Se denota en el mosaico, que entre el arzobispo y el emperador Justiniano, existe en segundo lugar, otra figura que representa al banquero de nombre Juliano, que sería la persona que financió los recursos económicos del templo de San Vital de Rávena.

Simultáneamente a la derecha del emperador Justiniano I, puedes divisar dos hombres, que representan a dos funcionarios, que visten togas, el más próximo al emperador es el general Flavio Belisario, bajo sus órdenes se conquistó Rávena y a la derecha de estas dos figuras, está la guardia personal del emperador.

Igualmente, puedes divisar al soldado que sostiene un escudo con la imagen del crismón del Salvador, donde se denota la letra X y P, que son las primeras letras del nombre de Dios en griego, denotando el Alfa y Omega haciendo referencia a Dios, siendo el emperador el principio y el fin de la existencia.

Este emblema pertenecía al primer emperador cristiano de Roma, Constantino, el emperador Justiniano I, era el que tenía el mayor poder entre la iglesia y las fuerzas militares, lo cual se muestra en este mosaico.

En lo que respecta a los colores, se utilizan dorados, blancos, púrpura, verdes y rojos; donde se destaca el color del fondo dorado, como símbolos del lujo y de Dios, además del color púrpura que simboliza a la nobleza y a las personas con gran poder.

En la composición del mosaico de Justiniano I, se observa la perspectiva bidimensional, además de la forma estática, como se representaron a todas las figuras, se observa la isocefalia, pues todos los rostros, tienen similitud en los gestos y en los rasgos de la faz, todos son del mismo tamaño.

Aunque la expresión del emperador Justiniano I, denota gran poder en relación a los otros personajes y en este mosaico de Justiniano, se puede apreciar, la jerarquía social de acuerdo a la posición y como están colocados los pies, pues se pisan entre sí.

Observa que los pies del emperador Justiniano I, pisa los pies del militar Belisario y a su vez él pisaba los pies del otro,  por lo cual este mosaico de Justiniano, representa el poder que vislumbraba en su amplio territorio de Constantinopla.

La función de este mosaico, era unificar en la figura del emperador, el gran poder que demostraba tanto en el ámbito religioso como en el militar y político, esto se conoce con el nombre de cesaropapismo, gracias a su enorme poder.

Este arte, recibió influencias del mundo romano tardío de los siglos IV y V, además de influencia de Egipto, observándose la frontalidad y el estatismo, todo insertado en un fondo plano, donde las figuras son bidimensionales.

El emperador Justiniano I, consideraba a su propia persona, como el representante de Cristo en la tierra, lo cual se demuestra enfáticamente en el mosaico de la Iglesia de Rávena,  además el Imperio Romano de Oriente, desconocía la diferencia entre la Iglesia y el Estado, que se desarrolló luego en el cristianismo latino.


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