La contribución de Blaise Pascal al mundo de la ciencia y las matemáticas

Las vacunas y las jeringuillas están de moda. Tan de moda están, que todos nosotros hemos recibido últimamente algún pinchazo de manera voluntaria, porque sabemos que es necesario hacerlo. Pero lo que quizá no sabemos es que el inventor de la jeringa se llamaba Blaise Pascal.

Quién era Blaise Pascal

Blaise Pascal fue un matemático y científico que nació en Clermont-Ferrand (Francia) el 19 de junio de 1623. Su madre murió cuando él solo tenía tres años, quedando su padre al cuidado del niño y de sus dos hermanas, Jaqueline y Gilberte.

Fue un niño prodigio y es célebre por sus contribuciones a la Física y a las Matemáticas. También escribió obras relacionadas con la religión. En su honor, la unidad de medida de presión del Sistema Internacional lleva su nombre.

Pascal falleció prematuramente el día 19 de agosto de 1662, con tan solo 39 años. Se especula con que su muerte fue causada por la tuberculosis, un cáncer de estómago o la combinación de ambas enfermedades.

Blaise Pascal: curiosidades y su aportación a la ciencia

Sus principales aportaciones científicas se encuadran en el campo de la mecánica y la dinámica de fluidos. Pero Blaise Pascal también era un gran matemático. Veámoslo por partes:

La Ley de Pascal: fluidos, presiones y vacío

Pascal estaba muy interesado en los experimentos de Torricelli con los barómetros. Reprodujo en su laboratorio un experimento que consistía en colocar un tubo lleno de mercurio boca abajo en un recipiente lleno de la misma sustancia.

Blaise Pascal se preguntaba qué fuerza mantenía el mercurio del tubo a un nivel superior y qué material ocupaba la parte más alta del tubo, aparentemente vacía.

Y es que, en aquella época, la mayoría de los científicos sostenían que allí había alguna materia invisible, y no un vacío.

Pascal comprobó que si se llevaban los barómetros a una mayor altura, el nivel de mercurio cambiaba, por lo que dedujo que por encima del mercurio no había ningún material invisible, sino un vacío.

Su defensa de la existencia del vacío le llevó a entrar en conflicto con otros destacados científicos, como Descartes.

Entre sus inventos relacionados con el estudio de la presión y de los fluidos destacan la hoy imprescindible jeringa y la prensa hidráulica.

Ambos inventos se basan en la Ley de Pascal, que dice que la presión ejercida sobre un fluido dentro de un recipiente se transmite en todas las direcciones y a todos los puntos del fluido.

El Teorema de Pascal, el triángulo aritmético y el cálculo de probabilidades

Con solo 16 años, Pascal elaboró un tratado matemático sobre las secciones cónicas que incluía el denominado Teorema del Hexágono Místico, hoy más conocido como Teorema de Pascal.

Y a los 30 años escribió el Tratado del Triángulo Aritmético. Este triángulo aritmético también es conocido actualmente como Triángulo de Pascal.

En 1654, aleccionado por un amigo jugador interesado en la relación entre las matemáticas y el juego, mantuvo correspondencia con Fermat sobre el tema. De esa relación entre ambos matemáticos nació la teoría matemática de las probabilidades.

El trabajo realizado por Fermat y Pascal sobre el cálculo de probabilidades también sentó las bases para la formulación del cálculo infinitesimal de Leibniz.

Adicionalmente, Pascal utilizó un argumento probabilístico, la Apuesta de Pascal, para justificar la existencia de Dios.

Curiosidades de su vida privada

La relación inicial de Pascal con la teología queda bien definida en la Apuesta de Pascal: el argumento del científico era que, si bien no podemos tener la completa seguridad de que Dios exista, lo racional es apostar por su existencia.

Tras postular esa teoría probabilística, su interés por la religión y la teología aumenta y comienza a escribir sobre temas teológicos, pero poco a poco, va abandonando su entusiasmo religioso.

De hecho, su padre murió en 1651 y Pascal pasó a administrar la herencia de Jacqueline, su hermana. Jacqueline debía de ser una mujer algo aburrida y decidió meterse a monja en un convento de Port-Royal.

Pero Pascal se opuso a ello inicialmente y se negó a cederle una parte de su herencia legítima para pagar su dote como esposa de Cristo. Justo es decir que terminó cediendo y Jaqueline pudo ingresar en el convento en una posición de privilegio, gracias a la importante cantidad aportada como dote.

Blaise Pascal pasó los tres años siguientes frecuentando la compañía de jugadores empedernidos y amigotes mujeriegos. Dice el refrán que “dime con quién andas y te diré quién eres”. Pero lo cierto es que ocasionalmente visitaba el convento de su hermana en Port-Royal.

A finales de 1654 sobrevivió a un accidente de carruaje donde los caballos se precipitaron por un puente. Y quince días después, Pascal experimentó una intensa revelación religiosa nocturna, que transcribió en una fervorosa nota manuscrita.

Con su creencia y compromiso religioso revitalizados, Pascal visitó el convento de Port-Royal para realizar un retiro espiritual de dos semanas en enero de 1655. Y a partir de entonces, viajó regularmente de París a Port-Royal.

Cuando falleció, su criado descubrió por casualidad el documento manuscrito mencionado, cosido en la parte interior de su abrigo. Al parecer, siempre lo llevaba encima, cosiéndolo y descosiéndolo cada vez que cambiaba de indumentaria. No sabemos de qué material estaría hecha la nota para aguantar tanto recosido.

El hecho es que algunos de sus contemporáneos pensaban, por las compañías de Blaise Pascal y sus curiosidades libertinas, que era un hombre religiosamente escéptico y de vida disipada, pero la existencia de esa nota constituye la mejor prueba de que no era así.

El caso de Blaise Pascal nos demuestra que no siempre es acertado prejuzgar al prójimo sin disponer de otros argumentos que nuestras propias suposiciones. Dice otro refrán que las apariencias engañan y, como bien hemos visto, eso fue exactamente lo que le ocurrió a Blaise Pascal.


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