El legado de Hipatia de Alejandría, la primera mujer científica de la historia

En el siglo IV cuando la controversia científica era la de la posición de la tierra en el universo, nace Hipatia de Alejandría, entre el año 355 y el 370, en Alejandría, al norte de Egipto.

 

            Hypatia pasó a ser recordada no sólo por su loable belleza, sino también por haber sido la primera mujer científica de la historia. 

 

            Fue hija del matemático y astrónomo griego, Teón de Alejandría, autor de los Elementos de Euclides, conocidos históricamente como geometría euclidiana. Este tratado representa el segundo libro más editado, luego de la santa Biblia.

           

El legado científico de Hipatia de Alejandría

Hipatia de Alejandría se formó en la escuela neoplatónica, en las ciencias y la astronomía. Impartía discursos públicos en toda Alejandría, sobre las teorías de Platón, y posiblemente de Aristóteles, a las que asistía una gran cantidad de oyentes, lo cual le ganó muchos adeptos.

Su formación intelectual fue forjada por los conocimientos impartidos desde la niñez, por su padre Teón, quien dirigía el respetado Museo de Alejandría -del que más tarde la misma Hypatia, llegaría a ser directora-, y formaba discípulos con ideas liberalistas.

Su aporte científico es invaluable, y a pesar que no se conserva ninguna de sus obras, parte de sus trabajos se dieron a conocer por sus discípulos Sinesio de Cirene y Hesiquio de Alejandría, el Hebreo.   

Entre ellos destaca, el Comentario a la Aritmética de Diofanto de Alejandría, quien escribió sobre la resolución de ecuaciones algebraicas y la teoría de números.

Hypatia también analizó el trabajo de Apolonio de Pergamo y su geometría de las figuras cónicas, puesto que era relevante la localización de los cuerpos celestes, los cuales estudió matemáticamente. 

Asimismo, colaboró en la revisión de la obra de su padre conocida como Los Elementos de Euclides. Este tratado geométrico data cerca del año 300 antes de cristo, y está conformado por trece libros. Hypatia también compartió con su padre el desarrollo del tratado sobre la obra matemática de Euclides. 

            Participó en la revisión del Canon astronómico de Hesiquio, y en las Tablas astronómicas del astrónomo Claudio Tolomeo.   

            Sus conocimientos también influyeron en la fabricación y funcionamiento del astrolabio, a quien su leal discípulo Sinesio, le atribuye su invención, a pesar que existían otros creados anteriormente, y su padre Teón escribió un famoso tratado respecto a ellos.

      De igual forma, Hypatia fabricó un planisferio, a través del cual se visualizaba la esfera celeste. Igualmente, indagó en el campo de la mecánica y diseñó un hidroscopio, a fin de localizar el agua, así como un hidrómetro para medir la densidad de los líquidos. 

 

Un poco más sobre Hipatia de Alexandría

Hipatia de Alexandría fue reconocida y respetada en la alta sociedad. Mantenía muy buenas relaciones con la aristocracia, quienes acudían a ella por su sapiencia y altos valores morales. Así, impartió clases privadas de matemáticas en su casa, a un selecto grupo de damas paganas y cristianas.

Además, dio clases a Orestes, el prefecto de Alejandría, con quien mantuvo una buena amistad, y compartían la idea que la sana convivencia debía existir entre las religiones y las culturas. 

A sus amplios conocimientos se sumaban las dotes de oradora que tenía, con las que lograba embelesar a quienes asistían a sus clases públicas, para oírla hablar del neopitagorismo y el neoplatonismo.

 

Las frases más célebres de la filósofa Hipatia de Alexandría

El alto nivel de inteligencia con que contaba Hipatia de Alexandría, se refleja en cada una de los pensamientos que nos dejó su legado.

Entre sus frases más célebres se encuentran:

  • Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que hay más allá.
  • De hecho, la gente se pelea por una superstición tanto como por una verdad, o incluso más. Ya que una superstición es tan intangible que es difícil demostrarla para refutarla, y la verdad es un punto de vista, y por tanto, se puede cambiar.
  • Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar.
  • Dios ha creado al hombre como un animal sociable, con la inclinación y bajo la necesidad de convivir con los seres de su propia especie, y le ha dotado, además, de lenguaje, para que sea el gran instrumento y lazo común de la sociedad.
  • El que influye en el pensamiento de su tiempo, influye en todos los momentos que le siguen. Deja su opinión para la eternidad.
  • Gobernar encadenando la mente por miedo o por temor al castigo en otro mundo es igual de básico como usar la fuerza.
  • La verdad no cambia porque sea o no sea creída por la mayoría de las personas.
  • La vida es crecimiento, y cuanto más viajamos, más verdad podemos comprender. Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que hay más allá.
  • Las fábulas se deben enseñar como fábulas, los mitos como mitos y los milagros, como fantasías poéticas. Enseñar supersticiones como si fuesen verdades es terrible. La mente del niño las acepta y cree, y solo con un gran dolor, y tal vez la tragedia, se podrá librar de ellas con los años.
  • Todas las religiones formales son falaces y no deben aceptarse por respeto a uno mismo.
  • Independientemente de nuestro color, raza y religión, somos hermanos.

 

La triste muerte de la filósofa

            La muerte de Hypatia se produjo cruelmente en marzo del año 414, en manos de un grupo de fanáticos cristianos, guiados por el obispo Cirilo, contra Oreste, que representaba el poder civil.

            Lo anterior, contradice la posición de filósofos como Voltaire y Toland, quienes sostenían que la vil muerte de Hypatia, fue producto de la permanente lucha entre el cristianismo y el paganismo.

            Algunos historiadores sostienen, que el eclesiástico Cirilo fue el autor del crimen de la filósofa, debido a varios factores, entre los cuales resaltan, su repudio hacia el neoplatonismo y el paganismo. Así como, el vínculo amistoso e influencia de ésta sobre el prefecto Orestes y la aristocracia de Alejandría.  

            Los historiales intuyen, que Cirilo también pudo ser impulsado a planear el crimen de Hypatia, porque quería vengar la muerte del monje Amonio, ordenada por Orestes, quizá influenciado por ésta.

            Afirman también, que Hypatia probablemente incentivó el enfrentamiento entre Orestes y el obispo, debido a la destrucción del Serapeo y el saqueo de su biblioteca en 391.

 


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