¿Cómo se formaron los planetas?

En principio, el hombre se preguntó ¿cómo se formó el planeta Tierra?, luego las interrogantes se hicieron mayores, ¿cómo se formaron el sol y los planetas? ¿Cómo se formó el universo? Una primera respuesta, fue el creacionismo divino, pero la ciencia no se conformó con eso, y muchas fueron las teorías propuestas, hasta que llegó la que lo explicaba todo: el Big Bang.

En teoría se ha concluido que toda la materia existente, que estaba concentrada en un solo espacio, empezó a esparcirse pero también a concentrarse, conformando alguna especie de organización primigenia un poco más compleja, constituyendo los primeros átomos y moléculas, a partir de las cuales es posible que hoy exista todo lo que podemos observar.

Cuando decimos todo lo que podemos observar, virtualmente estamos haciendo referencia a todo, desde el polvo cósmico hasta la estructura de los seres vivos más complejos, debido a que su existencia se debe a los distintos modos en que ha logrado organizarse la materia, teniendo en su base primigenia al átomo, siendo explicado esto por medio de la Teoría del Big Bang.

La Teoría del Big Bang

Por las conclusiones con las que ha sido expuesta, esta teoría se fundamenta en que en algún momento, hace eones (período de tiempo indefinido), ocurrió una gran explosión, y con ella, toda la materia existente, tanto en esos momentos, como al día de hoy, y que se encontraba agrupada en un mismo sitio, comenzó a expandirse en el espacio y aún se encuentra en expansión, como el universo.

Los científicos han podido poner una fecha al comienzo del Big Bang, según han podido concluir, tuvo lugar hace alrededor de 13.810 millones de años. A este estudio se le ha denominado el universo primigenio, presumiendo que, en él, las partículas estaban cargadas de una gran cantidad de energía.

Gracias a esa gran explosión, se formaron los primeros electrones, neutrones y protones. Los neutrones y protones comenzaron a organizarse en los núcleos de los átomos. Los electrones poseían carga eléctrica negativa y se organizaron en torno al centro, acompañados de protones con electricidad positiva y los neutrones, dando lugar a todo lo visible.

La Nube de Oort

La gran explosión y la dispersión de las partículas cargadas de energía crearon grandes nubosidades, una en particular, la nube de Oort que comenzó a desplomarse sobre sí misma, comenzando a moverse con mayor velocidad, provocando que los elementos que se encontraban en su interior comenzaran a compactarse, haciendo que los átomos chocaran.

Ese choque entre átomos, creó una gran cantidad de energía moviéndose en anillos que se convirtieron en calor incrementándose la temperatura hacia el centro, encontrándose el calor con la fuerza de gravedad y la presión ejercida por los gases, creándose así, los campos magnéticos, formando una especie de disco protoplanetario que posteriormente fue el Sol.

Esa formación se convirtió en una protoestrella, con una temperatura extremadamente alta en su centro, teniendo una contextura espesa por las fuerzas ocasionadas por la presión, la gravedad y el magnetismo. Pero no todas las partículas lograron aglutinarse en el interior de la estrella, sino que se fueron dispersando hacia el exterior de la protoestrella.

Formación del sol

Transcurridos cien millones de años la presión y la temperatura comenzaron a estabilizarse, agrupando a su alrededor el hidrógeno que hizo surgir la energía desde el interior de la protoestrella y la condensación causada por la gravedad hizo que surgiera una armonización hidrostática, naciendo lo que hoy conocemos como nuestro Sol.

Pero aún persistían ciertas condiciones de nubosidad en el universo, así como una cantidad de polvo cósmico y de vapor, que atrapó a las partículas liberadas del centro de la protoestrella y de ellas se cree que tuvo lugar la formación de los planetas. Así es como los científicos en la actualidad creen que fueron naciendo los planetas y ese proceso tiene el nombre de Acreción.

La acreción y la formación de los planetas

De acuerdo a los científicos, los planetas se iniciaron como un grano de polvo que quedó suspendido en un movimiento orbital, en torno a la protoestrella central. Esas partículas de polvo también comenzaron a colisionar entre sí y a aglutinarse, organizándose para crear entidades de un tamaño mayor, que reciben el nombre de  planetesimales.

Esas organizaciones protoplanetarias, comenzaron a aumentar su volumen con el paso de los millones de años transcurridos, debido a que poseían temperaturas cálidas que permitían juntarse a las moléculas volátiles, como el agua y el metano, logrando integrarse primero los elementos que tenían un gran porcentaje de fundición, en este caso, los metales y los silicatos.

A medida que esas integraciones comenzaron a enfriarse, esos componentes aglutinados dieron origen a las texturas rocosas que, posteriormente formaron lo que hoy conocemos como planetas terrestres, debido a que su gravedad les permitió adquirir la densidad necesaria para poseer un cuerpo sólido. Es como se formaron Mercurio, Venus, la Tierra y Marte.

En el caso de Júpiter, la gravedad no permitió que se pudieran aglomerar o unir las partículas o entidades protoplanetarias que giraban en torno a la órbita que actualmente posee, terminando por irse lejos, hasta el cinturón de asteroides. Tiempo después, iniciándose su enfriamiento, los elementos contenidos en los gases helados pudieron compactarse.

Debido a ello, los planetas Saturno y Júpiter pudieron juntar varios elementos superiores a los que se habían aglomerado para formar los planetas terrestres, debido a su gran abundancia en el espacio, logrando transformarse en grandes planetas gaseosos de vapor, llamados hoy gigantes gaseosos.

Por otra parte, los planetas Urano y Neptuno no tuvieron la capacidad de aglomerar tantos elementos como Saturno y Júpiter, llegando a acumular en su centro sólo hidrógeno y completando totalmente su fase de enfriamiento. Así, por causa de no tener la densidad necesaria y estar más alejados del sol, se convirtieron en planetas grandes helados.

En resumen, los planetas se formaron por la aglomeración de elementos alrededor de partículas que fueron liberadas en el universo que se fueron juntando y que sufrieron la modelación que les imprimieron las fuerzas derivadas de la liberación de energía, gravedad, presión, calor y electricidad, desplazándose siempre en la órbita en que se encuentran hoy.


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