Aventuras de Martín el científico (XIII) ¡Virus, vete!

Esa mañana Martín se levantó sintiéndose fatal. Él le avisó de esto a su papá y él enseguida reconoció la causa.

— Hoy no iras a la escuela, hijo. Estás resfriado.

— ¿Por qué me enfermé? — preguntó el niño.

— Eso pasa debido a un tipo de virus llamado rinovirus.

— ¿Qué son los virus?

— Los virus son microorganismos, seres muy pequeños que no pueden verse a simple vista. Para verlos necesitaríamos de un microscopio. A diferencia de las células, que sí pueden reproducirse por sí mismas, estos no son seres vivos.

— ¿No lo son? — preguntó Martín extrañado.

— No, es por eso que para cumplir sus funciones vitales necesitan de nuestros cuerpos. Sus superficies tienen proteínas que se unen a los receptores de nuestras células, es por eso que, al enfermarnos, nos convertimos en sus hospedadores. Esto permite que puedan replicar su material genético en nuestras células. Es por eso que se los llaman agentes infecciosos.

Esa semana, Martín se la pasó en cama estornudando. Estaba tan cansado que ni siquiera tenía fuerzas para sus experimentos, ¡era terrible! Por lo menos, si algo bueno tenía el enfermarse, era que podía  tomar toda sopa de verduras de su mamá que quisiera, la cual rara vez hacía porque llevaba mucha preparación.

Sin embargo, el domingo se despertó sintiéndose mucho mejor. Su nariz estaba despejada por lo que ya no le costaba respirar y tampoco le dolía la garganta. ¡Por fin podía volver a hacer ciencia!

— Martín, la comida ya está lista. ¡A la mesa! — avisó su mamá.

El niño fue hasta la mesa pero cuando estaba por sentarse su madre lo miró seria.

— ¿Te lavaste las manos? — preguntó con los brazos en jarra.

— No, perdón. ¡Ya vuelvo! — exclamó corriendo hacia el baño.

Mientras se lavaba las manos con agua y jabón en el baño, se dio cuenta de que nunca se preguntó por qué tenía que lavarse siempre las manos si no había tocado barro ni nada que estuviera sucio. Durante el almuerzo, el le contó su nueva pregunta a sus padres y su papá dijo:

— Los virus pueden transmitirse por diferentes tipos de vectores, los cuales son portadores el virus. En algunos casos, estos vectores pueden ser los animales, el agua, el aire, los alimentos y los objetos. Es por eso que lavarnos las manos es un hábito de higiene importante. Gracias a eso podemos evitar la transmisión y contagio de los virus que podamos tener en ellas a por haber tenido contacto con objetos infectados.

Después de aquel momento Martín no sólo no volvió a sentarse en la mesa sin haberse lavado las manos primero, sino que también investigó otros métodos de prevención como el cubrirse la boca al toser o estornudar y las vacunas, las cuales preparan al sistema inmune enseñándole a reconocer al virus más rápidamente cuando ingresa a nuestro cuerpo.

 


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