Aventuras de Martín el científico (X) La presión y la dureza

La última semana, Martín había estado leyendo sobre qué era la presión y la dureza. Esto se debía a que convertirse en un científico significaba aprender cosas nuevas todos los días. Aún así, para asegurarse de que estaba entendido por completo todo aquello, había decidido poner en práctica sus nuevos conocimientos a partir de un experimento. Para eso, había tenido que juntar toda la plastilina que encontró y armar dos grandes bloques.

Una vez que los dos bloques de plastilina estaban listos, era hora de ponerlos a prueba. ¿Qué haría mayor presión sobre los ladrillos de plastilina, su puño o su dedo? ¿Y cuál dejaría la huella más profunda?

Según lo que Martín había leído, la presión era mayor cuando más fuerza era aplicada a partir de una superficie más pequeña. Sin embargo, él creía que su puño debía pesar más, por lo que debía ejercer más presión, ¿no? Después de todo, su dedo era muy ligero.

Primero hizo presión con su puño, no demasiada pero tampoco muy poca. Cuando lo retiró, la huella estaba allí y era poco profunda. Aún creyendo que su dedo sólo dejaría una marca menos profunda, repitió esta acción. Sin embargo, para su sorpresa, ¡era mucho más profunda! ¿Cómo era aquello posible?

Martín volvió a leer lo que había anotado sobre la presión y ahora comprendió por qué era así. Cuando él hacía presión o con su dedo, el peso que aplicaba sobre los bloques era el de su brazo entero ejerciendo presión. Por eso, cuando esta presión se concentraba en una superficie más pequeña, como su dedo, ¡la presión era mayor y la huella más profunda!

Esa tarde, el niño se olvidó los bloques en el patio y para la mañana siguiente, con el sol del mediodía, se encontró con que se habían endurecido. Intentó rehacer su experimento del día anterior pero fue imposible, necesitaría ejercer mucha más presión si quería dejar una marca en los bloques ahora.

 


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