Aventuras de Martín el científico (I) Los tres estados

Cuando Martín cumplió nueve años, decidió que iba a convertirse en un científico. Una tarde, comenzó a nevar. ¡Era la primera nevada de todo el invierno! Hacía mucho frío afuera y cuando Martín salió al jardín se dio cuenta de que el agua en el plato de su cachorro, Odie, ya no estaba. Ahora sólo tenía hielo adentro. Curioso por revelar el misterio helado, decidió aplicar el método científico que su maestra le había enseñado hacía poco en la escuela.

Sabía que que el primer paso era la observación, por lo que le pidió prestada a su mamá  su vieja cámara de fotos y salió al jardín. Martín estuvo varios minutos viendo a la nieve caer y luego le sacó fotos al plato del cachorro. Luego lo llevó hacia adentro de casa para continuar observándolo. Al hacer esto, el calor que hacía dentro de su casa derritió el hielo, dejando el plato lleno de agua de nuevo. Aquello era muy extraño. ¿Habrían cambiado el contenido mientras estaba mirando? De repente, mientras buscaba posibles respuestas, ¡Martín ideó su hipótesis! Si antes había agua y luego hielo, ¡el agua se tenía que haber convertido!

Ahora que tenía una hipótesis, debía hacer un experimento que comprobase si su suposición era verdad o no. Pero, ¿cómo? Martín le contó a su papá sobre su investigación científica y él preguntó:

— ¿Cómo te imaginas que apareció el hielo en el plato de Odie?

— ¡Con agua fría! — dijo el niño.

— Bien, ¡vamos a intentar comprobarlo! — dijo su padre sonriendo.

Ambos fueron a la cocina y llenaron un recipiente con agua, porque para congelar cosas, ¿qué mejor que el congelador? Martín estaba muy ansioso por ver el resultado. ¿Qué pasaba cuando el agua se enfriaba? Todas esas preguntas pasaban por su mente.

Dos horas más tarde, el niño regresó a la cocina con su padre.

— ¿Queres intentar adivinar qué va a pasar? — preguntó el papá de Martín.

— Estoy seguro de que el agua va a estar muy fría.

— Bien, ahora vamos a conocer la verdad — dijo abriendo el congelador.

Cuando su padre sacó el recipiente, Martín abrió los ojos como platos. ¡El agua se había ido y ahora había hielo! ¿Cómo era eso posible?

— ¿Qué le pasó al agua, papá?

— Se congeló, o en otras palabras, se convirtió en hielo.

— ¿Por qué? — preguntó el niño.

— El agua es un elemento que tiene tres estados. Cuando es el agua que bebemos o usamos para lavarnos las manos, está en estado líquido. Sin embargo, a bajas temperaturas se convierte en hielo.

— ¿Y qué pasa si hace mucho calor? — preguntó Martín con curiosidad.

— ¡Se convierte en vapor! — exclamó su padre.

¡Aquello era increíble! Él jamás se había imaginado que el vapor y el hielo estaban hechos con agua.


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