Alexander Fleming: su vida y descubrimientos

¿Sabes quién inventó la penicilina? Bueno, formulemos mejor la pregunta, ¿sabes quién descubrió la penicilina? Esta cuestión es todo un clásico en juegos de trivial y la respuesta es ampliamente conocida: Sir Alexander Fleming.

Este científico y médico escocés dedicó toda su vida a la investigación, pero como ha ocurrido tantas veces en la ciencia, el hallazgo fue fruto de la casualidad. Te contamos con detalle la trayectoria de esta importante figura histórica.

Quién fue Alexander Fleming

Alexander Fleming fue un destacado científico escocés que desarrolló su carrera en la primera mitad del siglo XX. Es importante no confundir su figura con la de otro ilustre personaje, Ian Fleming, con quien comparte apellido.

Ian fue el creador de las novelas de espías protagonizadas por James Bond, mientras que Alexander destacó en el campo de la investigación médica. Su gran contribución fue el descubrimiento de las propiedades antibacterianas de la penicilina, aunque sus logros también incluyen descubrir que la lisozima es otro potente agente bactericida.

Una vida dedicada al estudio de las bacterias

Fleming nació en Darvel, una pequeña ciudad del concejo de Ayrshire, en el suroeste de Escocia, en 1881. A los 13 años se trasladó a Londres junto a su hermano Thomas, que estudiaba medicina.

En la capital inglesa siguió los pasos de su hermano gracias a una ayuda en forma de beca y los apoyos de sus familiares. El St. Mary’s Hospital Medical School, en Paddington, fue su centro de estudios. Con 25 años mostró interés en la bacteriología y se sumó al equipo del inmunólogo Almroth Wright. A partir de ahí se especializó en infecciones bacterianas.

Su gran reconocimiento a nivel global le llegó en 1928, cuando descubrió la penicilina, pero unos años antes, en 1922, hizo lo propio con la lisozima. Para esa época Fleming contaba con 41 años.

Fleming estaba estudiando posibles tratamientos para combatir la gangrena gaseosa, una infección del tejido muscular que está causada por bacterias de los géneros Clostridium. El científico descubrió que muchas de estas bacterias se destruían por la acción de la enzima lisozima. Pero ese hallazgo fue semicasual, ya que lo que ocurrió fue que estornudó de manera accidental sobre las placas consiguiendo que las mucosas corporales eliminaran las bacterias.

De manera previa a todos estos éxitos, el escocés sirvió en el Cuerpo Médico del Ejército Real en Francia, durante la Primera Guerra Mundial. Cuando volvió del conflicto fue nombrado profesor de bacteriología en la Universidad de Londres. En el terreno amoroso y familiar contrajo matrimonio con la enfermera Sarah Marion McElroy en 1915 y tuvo un hijo, Robert Fleming.

Poco tiempo antes de su muerte, en 1951, fue nombrado rector de la Universidad de Edimburgo. Sus últimos años los pasó en Londres, donde falleció en 1955 a los 74 años como consecuencia de un ataque al corazón. Fue enterrado como héroe nacional en la cripta de la catedral de San Pablo.

Alexander Fleming y la penicilina

Los primeros descubrimientos de Fleming se remontan al año 1922, con la lisozima. Esta enzima está presente en las lágrimas, la saliva y las secreciones nasales. Actúa como una barrera eficaz frente a las infecciones bacterianas.

Con anterioridad a estos trabajos, el escocés ya era un destacado profesional de su ámbito. En 1908 recibió la Medalla de Oro de la Universidad de Londres y se mantuvo como profesor en el St. Mary’s Hospital Medical School hasta 1914.

El experimento de Alexander Fleming con la penicilina

La historia de Fleming y la penicilina tiene ciertas similitudes con su éxito anterior, el de la lisozima. El científico llegó a afirmar que no estaba entre sus metas revolucionar la industria médica al descubrir un potente antibiótico, pero que a veces uno encuentra lo que no está buscando.

Alexander Fleming descubre la penicilina ese año por curiosidad. Unos cultivos de estafilococos en su laboratorio fueron contaminados por un hongo. Las colonias de bacterias que lo rodeaban habían sido destruidas y las más alejadas seguían intactas.

El escocés decidió en ese momento hacer crecer el moho en un cultivo puro y comprobó que el hongo producía una sustancia que mataba a bacterias causantes de importantes enfermedades. Ese hongo pertenece al género Penicilllium, lo que dio lugar al nombre de penicilina en el año 1929.

Unos meses más tarde de su descubrimiento, y tras realizar pruebas para certificar el hallazgo, Fleming publicó una memoria en la que se relataban los procesos de la antibiosis, un fenómeno de interacción biológica que impide que unos organismos vivan en las inmediaciones de otros por la segregación de una sustancia antibiótica que provoca su muerte.

La penicilina tardó unos 15 años en convertirse en un medicamento universal, hasta mediados de la década de los 40, pero el hallazgo permitió a Alexander Fleming recibir el Premio Nobel de Medicina en 1945 y ser nombrado «Sir» un año antes. El Nobel lo compartió con Howard Florey y Ernst Boris Chain, quienes también habían trabajado en el campo de la bacteriología.

 

Alexander Fleming es una figura importantísima en la historia de la medicina y la ciencia del siglo XX. Su descubrimiento ha sido un importante salvavidas, pues la penicilina es uno de los antibióticos más efectivos que existen.

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