a las chicas no les gusta la ciencia

El título de este producto, con sus resonancias provocadoras e inclusive escandalosas, viene animado por un hecho que a primer aspecto los que leen de este blog considerarán paradójico (pero quisiera que en el final se resuelva la paradoja): 2 comentarios en la entrada del pasado sábado, donde trataba ciertas curiosidades de Olympo, la novela de Dan Simmons, fueron escritos por Laia y Carmen, habituales comentaristas de La Bitácora del Tigre y, parece ser, apasionadas al género de la ciencia ficción. Estos comentarios han coincidido, además de esto, con mi lectura de Mujeres y tecnología, una entrada del blog de María José Reina Blanes que se coló de rondó los días pasados ​​en Mundo Educativo, más allá de ser redactada en el mes de septiembre de 2006.

Afirma Mª José en su blog: «Es un hecho constatable la poca presencia de mujeres en campos relacionados con la tecnología y la informática», y mantiene que hay algo en la sociedad de la cual formamos parte que empuja a las mujeres fuera de el campo de la tecnología. A estas medites yo podría añadir que asimismo hay algo (no sé realmente bien qué, pero semeja relacionado con la constatación de Mª José) que distancia a las mujeres de las partes de ciencia ficción de las librerías, si bien todas y cada una de las estadísticas apuntan que son lectoras mucho más habituales y dedicadas que los hombres.

Mujeres estudiosas: 2 modelos para comprender las brechas

Ciertos autores proponen 2 géneros de causas de la menor eficacia de las mujeres: las explicadas por el modelo de diferencias y las explicadas por el modelo de déficit. El modelo de diferencias establece que las mujeres actúan de manera diferente a los hombres, sencillamente pues no son iguales a ellos, particularmente en lo concerniente a la motivación y al deber con la carrera científica. Estas diferencias tienen la posibilidad de ser en parte innatas y sociales y culturales. Estudios sociológicos recientes desechan el razonamiento de las diferencias innatas (adjuntado con millones de mujeres y feministas en el planeta, ¡dónde me incluyo!), señalando que las diferencias que ya están son el resultado del tiempo popular y cultural que influyen en la decisión del campo de educación y en la asignación de tiempo (con limite) entre el trabajo y la atención al hogar y la familia, afectando de forma indirecta a la carrera.

En contraste, el modelo de déficit establece que son las barreras ajenas y no las causas intrínsecas las que previenen a las mujeres tener exactamente el mismo desempeño que los hombres en la ciencia. Se arguye que, más allá de que las mujeres tienen exactamente las mismas misiones y pretensiones que los hombres, se les trata de manera diferente. Su menor desempeño hay que eminentemente a inferiores ocasiones brindadas, mayores óbices enfrentados durante la carrera científica, mayores adversidades para recaudar fondos para investigación y mayores adversidades para ayudar con otros estudiosos. Estos óbices previenen que las mujeres tengan exactamente la misma trayectoria profesional que los hombres, lo que tiene efectos directos y también indirectos sobre su eficacia.

¿Qué consejo daría a cualquier mujer o pequeña que desee iniciarse en la ciencia o la tecnología?

Diría que investigue lo que precisaría realizar para lograr sus propósitos. Entonces, si hablamos de una cierta escuela o curso para anotarse, ¡entonces hágalo! Pero las misiones cambian, conque no te limites a un papel. Deseaba ser musicoterapeuta y terminé como científico de datos.

Pienso que la igualdad en el pago y la propaganda neutral en lo que se refiere al género para tutoriales y cargos laborales podrían captar mucho más mujeres a los puestos de ciencia y tecnología.

Deja un comentario