3 etapas de un proceso ágil — EDIA

3 etapas de un proceso agil — EDIA

En nuestra entrada de blog anterior, hemos discutido la importancia de la agilidad del contenido. Pero, ¿cómo llegar a un contenido ágil? El camino hacia ella es bastante ágil en sí mismo. Hoy, lo guiaremos a través de las tres etapas principales de un proceso ágil: producción, administración y distribución.

1. Producción: creación de unidades de contenido individuales

Los autores tienden a escribir libros de la A a la Z. Incluso si trabajan en capítulos en un orden no cronológico, el proceso es lineal: entregan el libro después de haber escrito todas las páginas. Al crear contenido ágil, es crucial adoptar una perspectiva completamente nueva. La agilidad del contenido implica que debe considerar cada pieza de contenido como un objeto de aprendizaje independiente o una unidad de contenido. Esta vista modular le permitirá dividir trabajos más largos en partes separadas, que puede mezclar y reutilizar de acuerdo con las necesidades de los estudiantes; en algún momento, el capítulo dos del libro A y el capítulo cuatro del libro B podrían ser la combinación y estudiante individual está buscando.

Este enfoque afecta la etapa de producción. La creación de contenido ahora se asemeja a la creación de un producto de software de manera ágil: escribe y publica contenido en iteraciones, entregando páginas o capítulos individuales. No espere hasta que termine un trabajo del tamaño de un libro, ya que cada unidad de contenido es valiosa en sí misma.

2. Gestión: clasificación de unidades de contenido mediante metadatos

Todas esas unidades de contenido separadas deben almacenarse de la manera correcta. Los editores solían tener paletas de libros, pero ahora necesitan configurar un almacén para una miríada de páginas que se pueden combinar en innumerables «libros dinámicos». ¿Cómo gestionar estos activos?

Dibujemos la comparación con el desarrollo de software nuevamente, donde los equipos ágiles pueden agregar piezas de código a un repositorio. Este último es similar al sistema de administración de contenido (CMS) de un editor que contiene materiales de aprendizaje (unidades de contenido). La palabra clave aquí es ‘clasificación’: si se clasifican correctamente usando metadatos, todos estos componentes separados permanecerán organizados y el CMS es el ‘almacén’ perfecto para el contenido ágil.

3. Distribución: compilar y compartir contenido personalizado en tiempo real

En los ‘viejos tiempos’, se enviaban paletas de libros a los estudiantes al comienzo de cada año escolar. Ese ya no es el caso, ya que los editores ahora pueden compilar y distribuir contenido en tiempo real.

La personalización es esencial en este sentido: es posible adaptar el contenido a las necesidades actuales de un estudiante individual. Cuando un profesor o estudiante especifica lo que necesita, los editores pueden compilar contenido personalizado (usando los metadatos en su CMS) y compartir el contenido ágil resultante de inmediato.

Lanzamiento de contenido ágil: un buen comienzo

Aquellos que deciden seguir el camino ágil necesitan un CMS sólido que pueda servir como base para implementar contenido ágil. Afortunadamente, la mayoría de las empresas modernas de agregación de contenido ya utilizan este tipo de sistemas. ¡Su próximo paso es desarrollar un proceso ágil e integrar metadatos!

¿Quiere obtener más información sobre cómo implementar la agilidad del contenido? En nuestra próxima publicación de blog, analizaremos por qué la automatización es el próximo paso del editor después de la digitalización.

Fuente del artículo

Deja un comentario