24 de Abril de 1880 en Jönköping, Suecia, nace Gideon Sundback, inventor que en 1913 patentará la cremallera moderna.

Tal día como hoy (24 de Abril) de 1880 en Jönköping, Suecia, nace Gideon Sundback, inventor que en 1913 patentará la cremallera moderna.
     
Fue un chico inteligente que llamó la atención ya desde su época estudiantil, toda vez que realizaba pequeños inventos para tratar de mejorar la realidad que le rodeaba.
    
Sundback hizo varios avances en el desarrollo de la cremallera entre 1906 y 1914, mientras trabajaba para empresas que luego evolucionaron hasta Talon, Inc. Se basó en el trabajo anterior de otros ingenieros como Elias Howe (inventor, 1819) , Max Wolff (inventor) y Whitcomb L. Judson (inventor, 1843).
     
Elias Howe, quien inventó la máquina de coser, recibió una patente en 1851 para un ‘Cierre automático y continuo de ropa’.
   

Mas adelante, Whitcomb Judson, quien inventó un tranvía neumático, comercializó un «cierre de taquilla». El dispositivo sirvió como un cierre de zapatos de gancho y ojo (más complicado). Con el  apoyo del empresario coronel Lewis Walker, Judson lanzó Universal Fastener Company para fabricar el nuevo dispositivo. 

      
Sundback entró a trabajar en la fábrica de Whitcomb Judson (la Universal Fastener Comapny) donde mejoró el módelo existente hasta hacerlo mas comercialmente exitoso. Sundback también creó la máquina de fabricación de la nueva cremallera.
     
 Las botas y las bolsas de tabaco con cierre de cremallera fueron los dos usos principales de la cremallera durante sus primeros años. Fueron necesarios veinte años más para convencer a la industria de la moda de que promoviera seriamente el novedoso cierre en las prendas.
       
Como curiosidad comentar que no fue hasta veinte años después que la industria de la moda se hiciera cargo de la cremallera de Gideon Sundback aprovechando las necesidades imperiosas de los soldados durante la Segunda Guerra Mundial.
     
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– ¡ah!
– ¿Qué le pasa?
– ¡me he pillado el dedo!
– ¿otra vez?
– ¡este invento tuyo es infernal!
– pero si es mejor que los botones
– ¡que va! ¡los botones son mejores!
– yo creo que no
– ¡seguro que también tienes una fábrica de tiritas!
– ¿porque?
– porque este invento solo sirve para pillarse los dedos
– no, hombre, no. Solo es aprender a usarlo
– ¿ah, si?
– si, ya verá, déjeme… ¡ay! ¡mi dedo!…
– ¡lo ve! ¡lo ve!
– ¡porque usted ha subido rápido la cremallera!
– ¡bah! ¡excusas!
¿Que te ha parecido?

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